A la altura de la bandera
5:45 pm. - 12/05/2017 0 comentarios | | |

A la altura de la bandera

Imaginé miles de cosas y acerté en todas. Aniuska Pérez Rodríguez adora su trabajo, ama a los niños y se pone a su par, no deja rezagado a ningún alumno por dura que sea la dificultad, no para de reír y de jugar, no falta nunca a sus nenes, a pesar de lo rebelde del tiempo o aunque las niñas de su casa también la necesiten; debe tener una técnica secreta que le permite encargarse de todo
Myrla Pizarro de la Uz myrla@artemisa.cip.cu

Con el sol ahí, pero sin importarle, recogiendo florecitas y matas del jardín estaba la pequeña Jennifer, que iba a hacer un caldito mágico para sus muchos amigos, con todas las yerbas del vivero de su escuela Enrique Hart. Y así llamó mi atención.

Les pregunté a varios niños qué querían ser cuando fueran grandes, a fin de escribir un trabajo por el Primero de Mayo, para demostrar cómo incluso desde edades tempranas está presente la idea de ser productivos y la importancia de una labor honrada.

Y encontré respuestas de todos los colores. Había quienes querían ser electricistas (trabajar con cables y cosas que tengan corriente, fue en verdad lo que me dijeron), otros cantar, bailar delante de muchas personas para que vean que sí saben, unos como mamá y papá… Y cuando Jennifer terminó con su caldo, que me ofreció también (muy agradecida, claro, era la primera vez que me veía), igual le pregunté.

Tiene 13 años y su respuesta fue diferente: dice que quiere ser Aniuska. No entendí hasta que me explicó con detalles. Es su auxiliar pedagógica, pero dice que es demasiado buena, y como no sabe ser así, “cuando crezca, cuando esté más grande”, seguro le sale. Así que eso prefiere.

Aniuska trabaja como auxiliar en Enrique Hart Dávalos, un centro estudiantil para niños con necesidades educativas especiales, en Artemisa.

Imaginé miles de cosas y acerté en todas. Aniuska Pérez Rodríguez adora su trabajo, ama a los niños y se pone a su par, no deja rezagado a ningún alumno por dura que sea la dificultad, no para de reír y de jugar, no falta nunca a sus nenes, a pesar de lo rebelde del tiempo o aunque las niñas de su casa también la necesiten; debe tener una técnica secreta que le permite encargarse de todo.

Y yo creo que es el don del altruismo del cual hablaba el Comandante y ella maneja a la perfección. Allí atiende a los estudiantes de séptimo y octavo grados hace 19 años.

Así son nuestros trabajadores, que jamás dejan de ponerle empeño y dedicación a cuanto hacen, y mezclan en este su también caldo mágico la mitad del corazón.

Soy de quienes piensan que todas las profesiones son importantes, unas muy necesarias como la de los médicos y otras que se agradecen igual de grande.

Simplemente, son trabajos del alma, y lo mismo pasa con quienes atienden a los viejitos en los hogares de ancianos y casas de abuelos, que entregan con santa paciencia e interminable amor sus días sin pensarlo, o quienes cuidan a los niños en el Hogar para los que no tienen amparo filial, los hijos de la Patria, los que más los necesitan. Y ahí están.

Llegan a poner muy en alto nuestro Primero de Mayo, y cada uno de nuestros días. Suben al hombre trabajador casi a la altura de la bandera. Con el mayor de los orgullos desfilan junto a todo un pueblo de empleados y estudiantes, desde cuentapropistas hasta miembros del Partido, y hacen brillar la obra revolucionaria. Sacrificio y humanidad, de eso están cargados los trabajadores de nuestro pueblo, y de ellos nuestro pueblo se enorgullece.

Yo creo que es el don del altruismo del cual hablaba el Comandante y ella maneja a la perfección. Foto: Tomada de Internet
Yo creo que es el don del altruismo del cual hablaba el Comandante y ella maneja a la perfección. Foto: Tomada de Internet
4:45 pm. - 09/05/2014 0 comentarios | |

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