Acaparadores autorizados
11:45 am. - 23/10/2018 1 comentario | | |

Acaparadores autorizados

La intuición de los dependientes y el sentido de la responsabilidad de los directivos de cada empresa, han de imbricarse. No hay por qué temerle a regular, con sentido común, en el propósito de no beneficiar a una sola persona, sino a la mayor cantidad posible.
Joel Mayor Lorán joeldeartemisa@gmail.com

¡Cuántas buenas intenciones se fueron dentro de una mochila! Es una verdadera lástima, porque la feria del domingo 14 de octubre, en la cabecera provincial, mostró que es posible satisfacer numerosas necesidades de los artemiseños, a precios bien asequibles. Hubo zapatos, medias, calzoncillos, blúmeres, mosquiteros, utensilios de cocina… y acaparadores.
Sí, muy cierto, muchos aprovechamos la oportunidad de llevar a casa un puñado de artículos con unos pocos pesos. Pero lo que las autoridades del territorio idearon con el fin de ayudar a personas cuyos ingresos no alcanzan para todo, se estrelló contra la ambición de un grupo de revendedores en varios de los kioscos instalados.
Más de una vez he visto esas mochilas en los estantes de la tienda La Complaciente, a 135 pesos, y siempre me ha parecido que esa cantidad no guarda demasiada relación con su fortaleza, tamaño y atractivos. En cambio, las ofertadas por los cuentapropistas suelen ser vistosas, y desproporcionadamente caras.
El dilema lo resolvió la referida feria, pues, entre otras propuestas tentadoras, destacaban las mochilas a 20, 25 y 30 pesos. Uno puede comprárselas a sus chicos, y no duele tanto si duran poco o si no los seducen a primera vista; a fin de cuentas, están baratas. Sin embargo, quienes no se enteraron de esta gran oportunidad tendrán que acudir a los más pícaros y comprarlas a cien pesos.
Suele suceder con cada buena pretensión del Estado. ¿A qué oídos llega primero la noticia? ¿Quiénes hacen cola aun antes de que arribe la mercancía? Esta raza de pillos que vive de su necesidad y la mía, de usar el horario en que usted y yo trabajamos para ponerse al corriente de posibles rebajas y ofertas ventajosas.
No me refiero esta vez a los acaparadores de artículos altamente cotizados, debido al déficit de producción o las importaciones intermitentes. Ni tengo nada en contra del que le gana cincuenta centavos, un peso o dos a un cucurucho de maní, una pastillita de pollo, un tubo de pasta u otra mercadería; algunos preferimos pagar un tilín de más y que nos las traigan a casa, o comprarlas cerca.
Hablo de quienes obstaculizan las rebajas previstas para beneficiar a muchos, con tal de favorecerse solo a sí mismos… y encima no se conforman siquiera con duplicar el precio del producto, sino que lo quintuplican sin titubeos.
Tampoco hace la diferencia buscar culpables, pues sucede por doquier. La culpa no es solo de los dependientes, sino de la falta de control y poca exigencia de sus superiores.
La intuición de los dependientes y el sentido de la responsabilidad de los directivos de cada empresa, han de imbricarse. No hay por qué temerle a regular, con sentido común, en el propósito de no beneficiar a una sola persona, sino a la mayor cantidad posible.
¿Cuántas familias tienen cuatro hijos? No muchas. Pero no conozco ninguna que necesite 10, 20, 30 o más mochilas. ¿Estarían organizando una escalada al Pico Turquino con todos los pioneros de alguna escuela? Solo sé que después de la compra de estos acaparadores… se agotaron las mochilas, ante los ojos atónitos del resto de la cola.
Recientemente, el bloguero Iroel Sánchez destapó la compra de 15 000 manzanas en la tienda La Puntilla, en el barrio habanero de Miramar, por un grupo coordinado de jóvenes que seguía indicaciones de un particular.
El hecho estremeció las redes sociales y nuestros medios de prensa. Incluso Betsy Díaz, ministra del Comercio Interior, se pronunció al respecto.
A la regulación y supervisión habrá que añadir el uso eficaz del Artículo 230 del Código Penal, el cual establece la privación de libertad de tres meses a un año, la multa de cien a 300 cuotas, o ambas, para especuladores y acaparadores.
No podemos permitir la alianza entre complacencia, tolerancia y temor, en favor del desorden y el lucro. Tal como demuestra cada día la Casa del Lácteo, con la venta regulada del dulce de leche o leche condensada, hemos de esgrimir los mejores ejemplos de cómo repartir lo poco que tenemos, para llegar a más artemiseños.

Tomada de Cubadebate
Tomada de Cubadebate
4:45 pm. - 09/05/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Alden Pelaez Qu...
- 2018/11/02 - 17:38
1
esto esta muy bien hay que resorverlo

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES