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- 23/06/2018 0 comentarios | | |

¿Vuelve El Niño «diabólico»?

La presencia en las últimas semanas de anomalías cálidas de la temperatura subsuperficial del mar expandiéndose a lo largo del oceáno Pacífico ecuatorial y el debilitamiento de los vientos alisios observado en esa propia región del planeta, son señales que apuntan a un posible retorno del publicitado evento El Niño/Oscilación del Sur
Granma granma@granma.cu

La presencia en las últimas semanas de anomalías cálidas de la temperatura subsuperficial del mar expandiéndose a lo largo del oceáno Pacífico ecuatorial y el debilitamiento de los vientos alisios observado en esa propia región del planeta, son señales que apuntan a un posible retorno del publicitado evento El Niño/Oscilación del Sur (ENOS).

Como refiere a Granma la máster en Ciencias Idelmis González, especialista del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, la mayoría de los modelos consultados por la entidad hasta mediados de junio indicaban alrededor de un 60 % de probabilidades de aparición de este complejo proceso de interacción océano-atmósfera con rango débil en la segunda mitad del año, principalmente a partir del mes de septiembre.

Dicho de manera sencilla, El Niño consiste en un sobrecalentamiento de las aguas superficiales del mar en una amplia franja del océano Pacífico ecuatorial que abarca desde su porción central hasta las costas de Sudamérica.

Ello suele coincidir muchas veces con una inversión a gran escala de los centros de alta y baja presión atmosférica en los océanos Índico y Pacífico, la denominada Oscilación del Sur, descrita por Sir Gilbert Walker a principios de la pasada centuria. Por eso, los estudiosos del tema prefieren llamar ENOS a todo el fenómeno en su conjunto, aunque el término de El Niño es sin duda más popular y utilizado fuera del ámbito científico.

La combinación de los componentes oceanográfico y atmosférico que lo caracteriza provoca significativos trastornos de las condiciones climáticas a nivel mundial, al ocasionar sequías severas en diferentes zonas del planeta, causantes en buena medida de la propagación de peligrosos incendios forestales y lluvias intensas en otras partes del globo terráqueo; además de favorecer el desplazamiento de especies marinas más allá de sus hábitats naturales, alterar las temperaturas  y desencadenar brotes de enfermedades, entre otros impactos.

Según plantea González, la influencia del ENOS tiende a deprimir la actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico tropical, pues suele generar fuertes vientos del oeste y suroeste en la atmósfera superior (cizalladura vertical), capaces de entorpecer en buena medida el surgimiento e intensificación de los ciclones tropicales, al impedir que la energía pueda concentrarse en la columna de aire del sistema en la altura.
Incluso, aseveró, la principal incertidumbre existente en estos momentos con respecto al comportamiento definitivo que tendrá la presente temporada ciclónica radica en si habrá o no evento El Niño/Oscilación del Sur y la fuerza que este pueda tener.

El pronóstico emitido por especialistas del Instituto de Meteorología a principios de mayo sugiere que la temporada del 2018 debe manifestarse como normal y se espera en principio la formación de 12 organismos tropicales con nombre en nuestra área geográfica de interés, conformada por el Atlántico tropical, el Golfo de México y el mar Caribe.

Tal predicción será actualizada el 1ro. de agosto, fecha para la cual estaría esclarecido con mayor certeza el probable regreso del Niño «diabólico» del clima. De hacer su reaparición y alcanzar un rango de moderado a fuerte, la cifra de organismos ciclónicos pudiera ser inferior a la enunciada.
 

CON LA MIRILLA EN EL INVIERNO

Investigaciones realizadas en el Instituto de Meteorología desde comienzos de la década de los 90 del pasado siglo, pusieron de manifiesto que en la etapa invernal la presencia del ENOS suele provocar en el archipiélago cubano totales de lluvia por encima de los promedios habituales para la época.

También en distintas ocasiones se ha registrado un aumento en la frecuencia de tormentas locales severas (TLS), con caída de granizos, vientos fuertes y precipitaciones intensas. Igualmente y asociado al surgimiento de un mayor número de bajas o ciclones extratropicales en el Golfo de México, tuvieron lugar inundaciones costeras de apreciable magnitud.

Así sucedió en el invierno 1982-1983, cuando el país sufrió los mayores daños que se conocen atribuidos al «terrible» infante.

Durante ese periodo hubo la cifra récord de 26 bajas extratropicales formadas en el citado golfo. Varias de ellas se desarrollaron a baja latitud, propiciando el avance frecuente sobre las regiones occidental y central de áreas de nublados con fuertes lluvias que llegaron a sobrepasar hasta en cuatro y cinco veces los promedios históricos provinciales.

Fue el invierno más pluvioso ­reportado en Cuba en 50 años y las pérdidas resultaron cuantiosas en la agroindustria azucarera, tabaco, plátano, papa, frijoles y tomate, por citar algunos de los cultivos más perjudicados.

Resaltan, además, otros fenómenos de inusitada intensidad reseñados en los medios de prensa, como los vientos huracanados de región sur registrados en varias localidades del occidente en marzo de 1983, el mayor reporte de tornados acaecido en Cuba el día 17 del propio mes con un total de siete, y la severa inundación costera que cubrió amplias zonas bajas del litoral habanero, incluido el malecón, en igual fecha.

Tomando en cuenta la perspectiva del probable retorno del ENOS, el Centro del Clima del Instituto de Meteorología observará con detenimiento la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en los venideros meses en el Pacífico ecuatorial, dadas las implicaciones que tal fenómeno pueda tener sobre la actividad ciclónica en la región del Atlántico y su posterior influencia en las condiciones del tiempo en Cuba.  
 

PRECISIONES

- La denominación de El Niño fue acuñada por los pescadores peruanos en la segunda mitad del siglo XIX en alusión al nacimiento del niño Jesús, al observar que las aguas habitualmente frías del litoral del país andino se tornaban cálidas cada cierto número de años en los días cercanos al 25 de diciembre.

- Más allá de las constancias escritas de las huellas del El Niño en Perú que datan del año 1525, los científicos encontraron allí evidencias geológicas de sus efectos en comunidades costeras que se remontan a épocas más lejanas.  

- Hasta la actualidad los únicos eventos ENOS conocidos que alcanzaron el rango de muy fuerte son los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

- Dentro de las inundaciones costeras notables ocurridas en el litoral habanero en años con presencia del ENOS figuran las registradas el 6 de febrero de 1992 y el 13 de marzo de 1993.

 Notable inundación costera ocurrida en el litoral habanero el 13 de marzo de 1993, fecha en la cual las condiciones del tiempo en Cuba estaban bajo la influencia del evento El Niño/Oscilación del Sur.­­ Foto: Archivo Granma
Notable inundación costera ocurrida en el litoral habanero el 13 de marzo de 1993, fecha en la cual las condiciones del tiempo en Cuba estaban bajo la influencia del evento El Niño/Oscilación del Sur.­­ Foto: Archivo Granma
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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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