8:30 am.
- 07/05/2014 0 comentarios | | |

“Vivo para mi profesión”

Así afirma Eloida Ereviche Reyes, maestra de la escuela primaria Juan de Dios Fraga Moreno, ubicada en Caimito.
Yailín Alicia Chacón Guzmán yailinali@gmail.com

Una frase define a esta mujer: toda una vida dedicada al magisterio. Ya las canas rebeldes han comenzado a poblar su cabeza, pero Eloida Ereviche Reyes piensa estar en un aula hasta el agotamiento de sus fuerzas.

Es pequeña de estatura, su grandeza radica en el amor dedicado a la labor realizada a diario con sus alumnos. Ni los achaques, ni las carencias la han alejado de lo que ama.

En la escuela primaria Juan de Dios Fraga Moreno muestra, despierta y regala conocimientos. Sin olvidar nunca cuando se enamoró de la maestría. “Lo descubrí siendo muy niña. Se lo debo a mi profe de historia de Cuba Concepción Valdés, a la cual adoré mucho, ella me enseñó la carrera y despertó en mí ese interés”.

Para algunos el aula son solo cuatro paredes, para la educadora caimitense esos muros son cariño, dedicación, ternura, sabiduría y conocimientos, dados sin reparo a los estudiantes.

Sus manos ya conocen el pizarrón, la disposición de las mesas y el número de las sillas; sin embargo cada curso nuevos rostros adornarán ese espacio mágico. De nuevo unos ojos inquietos y preguntones la seguirán en sus pasos mientras una vez más le muestra la historia de Cuba o cómo comportarse correctamente.

“Lo más grande, lo más lindo, lo más hermoso de la profesión son los niños. Enseñar nos brinda la posibilidad de disfrutar su infancia, conocer sus intereses, motivaciones y, sobre todo poder cultivarlos y contribuir a su cultura”. 

Disfruta a diario de lo realizado y en ocasiones “desconocidos me pasan por el lado y me saludan con mucho cariño. Entonces me esfuerzo para reconocer a antiguos alumnos míos. Al pasar los años a penas los conozco, maduran y crecen.

A pesar de las malas pasadas de la memoria me siento muy orgullosa y satisfecha al verlos convertidos en intelectuales, jóvenes y revolucionarios. Ya muchos son médicos, maestros o ingenieros. Esa es una de mis mayores dicha”.

Sus secretos como maestra radican en la constancia, la sistematicidad, el empeño y el amor hacia los niños y el trabajo.

Asimismo les aconseja a los profesores recién iniciados la superación constante, de esta manera logran que los alumnos aprendan cada día algo nuevo.

“No solamente lo del programa o el plan de estudio. Esto es importante, pero también lo es conocer cosas útiles para la vida y del momento histórico actual”, asegura la profe.

Y concluye “educar es un reto porque instruir como dijo Luz y Caballero puede cualquiera, pero educar solo quien sea un evangelio vivo.

Esa es mi premisa, hacerlo y ponerlo en práctica; sin lugar a dudas exige mucha responsabilidad. Debes formar con tu ejemplo, con tu empeño. Vivo para mi profesión, por eso aunque suene a frase trillada, si volviera a nacer sería maestra”.

8:30 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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