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- 23/09/2018 0 comentarios | | |

Títeres, muñecas y payasos con recortes del corazón

Más allá de las destrezas manuales, pretenden integrarse como una familia en cumpleaños colectivos, actividades extraclase y otros eventos, a fin de reforzar las relaciones humanas indispensables en cualquier ámbito
María Caridad Guindo Gutiérrez mguindogutierrez@gmail.com

Sin gastar un centavo, crean simpáticos juguetes y medios de enseñanza que cobrarán vida en manos de los niños del círculo infantil Mi carrusel. Lo mismo les sirven recortes de tela de piezas de ropa vieja, que nailon, trocitos de cartón, tubos de desodorante, crayola… y con esos materiales surgen payasos, muñecos, títeres, un ómnibus, entre otras obras.

¿Los artistas? Nueve estudiantes de segundo año de la escuela de oficios Juan Bautista Quintana, en el municipio Artemisa, comandados por su maestra Caridad Concepción, educadora desde 1970. Laboran tres veces a la semana en el Taller de Artesanía, en un proyecto nombrado Vilma entre las rosas, que incentiva en los chicos el interés por aprender a coser, a tejer y a crear nuevas piezas con valor utilitario.

Caridad pertenece al colectivo plástico Angerona, y sabe de la necesidad de inculcar a sus pupilos habilidades manuales para su desenvolvimiento futuro, además de valores humanos: solidaridad, responsabilidad y laboriosidad.

La maestra comenta sobre las alianzas con la Casa de Cultura Delfín Fleitas, en específico con el taller de artesanía del profesor Arnaldo Orestes Ortega, escultor, miembro de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) e instructor de Artes Plásticas, quien los ayuda a buscar materiales, a incursionar en otras técnicas, y contribuye a su formación.

En este taller dan riendas sueltas a la imaginación y, si algo sale mal, continúan practicando en la casa hasta que lo consiguen, como le sucedió a Gleysis Noda, quien después de varios intentos logró confeccionar los payasos.

Ni ella ni el resto de sus compañeros sabían coser, y allí aprenden a diario a hacer plantillas, diversos puntos-pata de gallina, hilván corto y largo, lo cual tiene utilidad en la vida cotidiana, porque pueden colocar un botón o rectificar un dobladillo, sin necesidad de esperar por mamá.

Coinciden en ese criterio Osnaivy, Yanis, Ailyn y Arlenis, entre otros involucrados en el proyecto. “Me asombré de lo que soy capaz de hacer”, confesó Raúl Daniel Martínez, de 15 años y residente en el consejo popular Lavandero, mientras se afanaba en terminar un títere para su hermanita pequeña.

“Colaboramos con Mi Carrusel, y las niñas conocen el trabajo de asistentes educativas: si les gusta, pueden vincularse a esta carrera. Los varones y las muchachas que no queden motivados en ser auxiliares pedagógicos, podrán incorporarse a instituciones como Calzado Deportivo, el Taller de Confecciones Textiles y el de Discapacitados, con los cuales la escuela posee contrato”, precisó la profesora.

Más allá de las destrezas manuales, pretenden integrarse como una familia en cumpleaños colectivos, actividades extraclase y otros eventos, a fin de reforzar las relaciones humanas indispensables en cualquier ámbito. El proyecto potencia en cada educando lo mejor de sí, y se empeña en formar ciudadanos más libres por sus conocimientos, aptitudes y capacidades, en un entorno de oportunidades para todos.

7:15 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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