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- 09/05/2014 0 comentarios | | |

Tan hermosa y especial como la vida

Los alumnos de la Escuela Especial Provincial Orlando Nodarse Verde viven en un país donde nunca serán seres prescindibles, sino una estrofa muy tierna y conmovedra en los claros sueños de la Patria
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

En uno de los tantos documentales destinados a reflejar la soberbia brutalidad del fascismo alemán, puede verse cómo, de “manera muy amorosa”, son llevados a ejecutar cientos y cientos de personas, por el hecho de sufrir algún impedimento de tipo físico o mental.

A este tipo de personas el fascismo los llamó “víctimas del pasado”, no porque años atrás los hubieran malatendido o despreciado los antiguos gobiernos alemanes, sino porque los nazis, especiales tronchadores de la vida humana en cualquier parte, creían que solo la muerte era capaz de hacer felices a esas personas que vienen al mundo con cualquier limitante.

Aquellos “bárbaros Atilas que nos mandó la muerte”, para decirlo como el poeta peruano César Vallejo, fueron derrotados implacablemente. Y existen ejemplos suficientes entre nosotros que demuestran cuánto se puede hacer en bien de cualquier ser humano, más allá de esta o aquella limitación visual, auditiva o motora.

La prueba más hermosa la disfruté en la Escuela Especial Provincial Orlando Nodarse Verde, ubicada en las afueras del casco urbano de Bauta, donde la fiesta por el 4 de abril irrumpió con toda su fuerza para arropar (aun más) el corazón de sus 189 alumnos, 68 trabajadores docentes y 36 no docentes, a quienes toda la fuerza moral de este planeta les asistía para celebrar largo y tendido una fecha de significativo valor para los niños y jóvenes de Cuba.

Al arribar al centro, en compañía de Denys San Jorge — vicepresidente de la Uneac en Artemisa— y de la asesora literaria Clara Isabel Martínez Ravelo, ya el Sol de la tarde había dejado su huella en nuestras cabezas. La caminata fue sudorosa. Pero la hospitalidad que recibimos borra de un golpe la incómoda huella del astro rey.

Los niños de la Escuela Especial cantan para sus compañeros y profesores

Los niños cantan, bailan, se animan, improvisan cuanto les parece. Instructores de arte como Rafael Milián y Lisandra Amelia Fernández los guían, les piden desinhibirse, y lo logran. Algunos demuestran facultades de respeto para el baile, la plástica y el canto.

Ya había escuchado hablar encomiásticamente sobre el muy curioso coro de señas de esta escuela, dirigido por  Rafael, pero la realidad desborda la simple anécdota elogiosa. Ruge alegría por todas partes. Y es alegría natural, sabrosa, fuerte y honda. Pronto habrá caramelos, dulces, refrescos, bocaditos… La fiesta entonces se tornará más deliciosa.

Félix Julio Santos, el director, nos da la bienvenida. Es un “viejo” profesor de Historia y Ciencias Sociales, alguien que, en las ya extintas escuelas en el campo, contribuyó a la formación de una incontable cifra de adolescentes y jóvenes. Conversar con él será la tarea más fácil del mundo. Instalados cómodamente en las sillas que nos brinda, seguimos disfrutando del espectáculo, sazonado por una vitoreada competencia de baile.

Todo me parece familiar en esta escuela. Todo respira un hondo sentimiento humano, limpieza física y del alma. No puede ser de otro modo. “Sublime profesión de amor”, la llaman allí. Quien no tenga sensibilidad suficiente, nada debe hacer dentro de los predios de una escuela como esta. Es una verdad como una casa.

“Viví fuera de Cuba una experiencia como asesor de escuelas especiales —comenta Félix—, y lo que vi fue muy duro. Por eso no tengo palabras para describir esta obra tan humana de la Revolución. Lo más grande es ganarse el amor de estos niños y no sentir por ellos lástima, porque de ellos se pueden sacar personas útiles a la sociedad.

“En este centro disfrutan de una excelente alimentación, habitaciones organizadas, ventiladas y limpias. Una enfermera los atiende las 24 horas, y también las cuidadoras están pendientes de ellos durante el día, la noche y la madrugada. Si necesitan una medicina, se la buscamos. Viven como reyes, gozan de todas las condiciones para vivir como seres  humanos dignos.”

Entonces, enfatiza: “… y, al contrario de la opinión de ciertos descreídos, ¡aprenden!, ¡claro que aprenden!, especialmente en el desarrollo de habilidades motrices, intelectuales, de comunicación, social”.

 

LA CULTURA: UNA FUERZA TREMENDA

Félix Julio Santos reconoce el impacto de la cultura en el alma y el actuar de estos niños, muchos de ellos con residencia en apartadas zonas de la provincia de Artemisa. La cultura los convoca, los anima, les saca de adentro una energía límpida y auténtica, y les mitiga no pocos dolores. Son capaces de subir a un escenario con un arrojo increíble. Un niño ciego como Lázaro Blanco Dubois se sienta junto a nosotros y nos cuenta sus aficiones por la Camerata Roméu y por la música sinfónica. Sí. Sorprenden estos muchachos a cualquiera.

Tal es la pasión de todos, que este vicepresidente ya se anima a elaborar, junto con otros creadores, algún proyecto donde la escuela salga favorecida, a partir de los aportes que puedan realizar con sus pinceles varios artistas de la plástica, miembros de la Uneac o la AHS, o con una sostenida trayectoria en el reino de la plástica infantil, como el muy reconocido Ángel Silvestre, pintor siempre dispuesto a colaborar a favor de las causas más nobles.

A ellos podrían sumarse perfectamente los aportes de algunos alumnos del propio colegio, los cuales han dado muestras de un llamativo y refrescante talento, digno de ser compartido con otros pinceles mayores. La nueva dirección de la Uneac —estoy seguro— no tendrá reparos en sumarse a una causa tan hermosa, pues habita en esta nueva dirección unos deseos de trabajar especialmente contagiosos.

También la dirección del Partido en Bauta, mediante Aliusha Álvarez Pino, su primera secretaria, expresó mientras conversaba animadamente con profesores, trabajadores y alumnos que, una vez retocada y pintada la escuela entera, la contribución de los artistas de la plástica pudiera ser fundamental. Igualmente así lo creo. Y manos de artistas con entusiasmo nunca faltarán.

En la escuela especial Orlando Nodarse, con alumnos entre preescolar y noveno grado, se imparten, con carácter diferenciado, clases de logopedia, economía doméstica, técnicas agropecuarias, belleza, artesanía, computación, psicopedagía y educación física, entre otras, en aulas especialmente acogedoras, instaladas bajo un entorno natural con una belleza de lujo, donde destacan desde sus áreas deportivas hasta seis hectáreas destinadas al autoabastecimiento de granos, carnes y viandas.

Los alumnos de este plantel pueden sufrir de retraso mental, sordera, autismo, ceguera, baja visión…, pero son seres que también aman y emocionan hasta lo profundo cuando actúan en hogares de ancianos, circunscripciones y círculos infantiles, adonde no llevan dolor, sino la alegría inmensa de vivir en un país donde nunca serán seres prescindibles, sino una estrofa muy tierna y conmovedora en los claros sueños de la Patria.

11:45 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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