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- 25/05/2018 0 comentarios | | |

Un sparring ante “el contento”

Sobre los cuadriláteros desde 1956, Julián Reinoso Hernández y su familia vivían de lo que “el contento” ganaba con sus puños, ganancias lastradas tras abonarles las cuotas correspondientes a los manejadores y los organizadores de las peleas
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

Si usted pregunta en Candelaria o en el mundo del pugilismo por Julián Reinoso Hernández, muy pocas personas le dirán que lo conocen. Ahora, si pregunta por “el contento” enseguida podrá tener referencias de él.
Conocido así desde su juventud cuando se desempeñaba como boxeador profesional y llegó a ganarse el respeto de sus contrarios, tras lograr 12 victorias sin la sombra del revés: a ritmos de jabs y ganchos se proclamó campeón de Cuba en 1959.

Dos deportes en uno
Sobre los cuadriláteros desde 1956, él y su familia vivían de lo que “el contento” ganaba con sus puños, ganancias lastradas tras abonarles las cuotas correspondientes a los manejadores y los organizadores de las peleas.
“En el profesionalismo los guantes eran distintos y más ligeros para facilitar los nocauts y el espectáculo. La preparación también era diferente, pues las peleas eran más fuertes, tenían más rounds, aunque eran cada tres meses más o menos”, recuerda.
“Por esa época el boxeo era un negocio que tenían los gánsteres, ellos se llevaban la mayor parte del dinero y para todo había que contar con el promotor; a pesar de todo, para nosotros era como un Dios pues de nuestros ingresos dependía la familia; pero al final se convertía en nuestro dueño”, asegura.
A su retiro -con solo 21 años- del deporte profesional, una vez abolido este en 1962, pasó a entrenar como activista hasta 1965, cuando ya ocupó una plaza como preparador hasta su retiro en 2010.
Trabajó en los gimnasios de boxeo de Candelaria y San Cristóbal, donde llegó a formar una escuadra de miedo, liderada por dos de sus alumnos más reconocidos: Ángel Milián y el campeón olímpico de Moscú´80, Juan Bautista Hernández.
“Estoy muy preocupado por el presente y el futuro del boxeo en esta provincia, en los municipios más occidentales –Candelaria, San Cristóbal y Bahía Honda- tenemos una gran tradición y de aquí salieron grandes boxeadores; por eso creo que se podrían tener mejores resultados y más figuras destacadas, solo falta un trabajo más arduo”, comenta.
A pesar de haberse jubilado, Julián “el contento” no puede apartarse de la pasión de su vida. “A cada rato me paso por el cuadrilátero y veo a los muchachos, hablo con ellos y con los entrenadores, trato de motivarlos a esforzarse más para que lleguen a la élite; talento tienen, pero debemos explotarlo mejor”, confiesa.
Con 75 años asegura que aún puede dar mucha pelea por el boxeo artemiseño, aunque sabe que es el turno de las nuevas generaciones, pues se siente bien de salud; y fíjese si está en forma que las preguntas que le lancé en forma de jabs, para él, solo fueron un sparring.
 

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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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