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- 05/05/2014 0 comentarios | | |

Soroa: la historia tras las orquídeas

Hasta ese rincón de nuestra geografía llegan al año miles de visitantes cubanos y extranjeros, encantados por su belleza
Adianez Fernández Izquierdo adianez.fernandez@gmail.com

Detrás de una gran obra muchas veces hay escondida una historia de amor, unas más felices que otras pero de amor al fin. Artemisa atesora en su geografía algunos de estos sitios. El Cafetal de Angerona y el Orquideario de Soroa son dos de estos lugares emblemáticos, el uno en ruinas y el otro en todo su esplendor, como si el amor de Tomás Felipe Camacho por su esposa y su hija fallecidas, todavía siguiera intacto como hace más de medio siglo.

El sueño de su creador de reproducir en Cuba los Jardines Colgantes de Babilonia nunca pudo materializarse; no obstante dejó a los habitantes de la Isla un jardín que goza de fama internacional, amén de no llegar a la altura de los que fueran una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Para muchos artemiseños la historia es desconocida. La nueva división político - administrativa hizo nuestro este sitio, pero algunas de sus particularidades nos son ajenas.

Las primeras obras del jardín comenzaron en la década del 40. La pérdida de la esposa tras años de matrimonio fue muy difícil para Camacho; la nostalgia le hizo centrarse en construir este sitio como homenaje póstumo a su querida compañera.

De todas partes del mundo (Malasia, Guatemala, Filipinas, Brasil, Francia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, etc.) comenzaron a llegar orquídeas de diferentes especies para nutrir toda el área que ocupaba Rancho Pilila, como lo denominó entonces.

Las noticias del jardín poco a poco se propagaron y recorrieron incluso las páginas de publicaciones cubanas y extranjeras. Camacho lograba combinar las orquídeas con las especies frutales, plantas ornamentales y árboles preciosos, introducidos o respetados en el momento de la construcción.

Durante la década del 50 en que se culminaron las obras, el jardín creció en extensión. Además Camacho dispuso la fabricación del edificio que fue finalmente biblioteca.

Tras la muerte de Tomás Felipe el jardín pasó a formar parte del Patrimonio Nacional y abrió sus puertas a personas de Cuba y el mundo deseosos de admirar su belleza.

Hoy exhibe al visitante, a pesar de los fenómenos naturales que lo han perjudicado en los últimos años, 500 especies de orquídeas, de las cuales 128 son cubanas, algunas de ellas endémicas, insertadas en un ambiente natural en el que coexisten con otras plantas.

Cuenta con un laboratorio en el que se reproducen las orquídeas y con umbráculos donde se cultivan algunas especies.

Del cuidado y la atención del patrimonio del lugar se ocupa un colectivo de trabajadores que aman la Naturaleza y la obra de su creador y que rescataron el sitio tras dos devastadores huracanes.

Además, el Orquideario potencia la actividad científica y el trabajo de la Educación Ambiental. Son muchas las actividades educativas en centros escolares y los eventos que desarrollan, incluso algunos con carácter internacional.

También el Orquideario de Soroa, bajo la dirección del ilustrador científico José Lázaro Bocourt Vigil, quien es miembro no profesional del Buró Provincial del Partido, genera ingresos a la economía del país y tiene proyectos para tratar de autofinanciarse.

Hoy los artemiseños acogemos este sitio como quien gana un tesoro. Los pinareños pueden estar convencidos de que cuidaremos de esta maravilla natural con el mismo celo que ellos lo hicieron para que cubanos y extranjeros puedan admirar este pedacito de paraíso.

10:45 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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