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- 01/08/2017 0 comentarios | | |

Sanar y escuchar en el barrio

“En lo esencial, la medicina cubana no se proyecta a la curación de enfermedades, sino a su prevención, mediante dos pilares: la medicina comunitaria y la medicina familiar, que conforman la atención primaria de salud.
Myrla Pizarro de la Uz myrla@artemisa.cip.cu

La doctora Dayni Lezcano no llega a los 30 años, y aun así atiende a un batallón de personas en el consultorio médico No. 13, que pertenece al Policlínico Docente Tomás Romay y está ubicado en el consejo popular Reparto Nuevo, de Artemisa. Sus pacientes la esperan y la adoran casi como a una más de la familia.
Cierto, su carisma le ayuda: siempre tiene algo divertido que decir y una amable mano que convida a entrar y tomar asiento. Dayni tiene curas para el alma, como la medicina del brujo que sana hasta el mal de amores, pues escucha y brinda también el mejor de los consejos con sagrada paciencia.
En 1987 se graduaron por vez primera, en la Plaza de la Revolución, 19 especialistas en Medicina General Integral (MGI). Desde entonces, y en pocos años, se han construido miles de consultorios en el país, equipados para facilitar el desarrollo de las acciones propias de la especialidad en función de la población.  
Atiende a los 1149 habitantes de esa zona y, aunque no vayan a su consultorio, cuando la ven dando sus vueltas de siempre, le preguntan su opinión hasta por un dolor en las uñas, si pueden. Esta muchachita domina con destreza el complicado arte de sanar y el de escuchar, que la mayor parte de las veces deben ir de la mano, para dar un diagnóstico correcto.
A las personas muy enfermas, a los viejitos que ya no pueden ni caminar, a los casos en estadío final, son los que más visita y, en correspondencia, el barrio la “malcría”: le hacen café, aderezado  con leche, caliente, y en tazas con sus platos, como a ella le gusta.
Hace todo lo posible por ayudar y tranquilizar a cuantas familias se encuentran en estas condiciones, quienes más requieren de su amor y la entrega de su profesionalismo. Por eso su especialidad resulta tan esencial, pese a existir muchas más en la medicina.
Me explica que “como norma, cada Equipo Básico de Salud atiende a 1000 o más personas (entre 150 y 200 familias), y que la Higiene y la Epidemiología se integran al nivel primario, para consolidar un modelo de atención con un enfoque clínico-epidemiológico y social”.
Los consultorios del médico de la familia están dispersos por todo el archipiélago, hasta en las zonas rurales, incluso las más intrincadas lomas; aun en Machuca, el pueblo de los acuáticos, hay un muy buen consultorio. Son únicos de su tipo en el mundo entero.
La atención médica o de enfermería se ofrece en la consulta de la comunidad o en el propio hogar de las personas; igual se puede acompañar a un paciente a ingresar al hospital o a realizarle un examen, visitarlo durante su ingreso y conversar directamente con el médico de asistencia cuando el caso lo requiera.
No pocos MGI se distinguen por su capacidad y entrega. Solo remiten al hospital ciertos casos debido a la gravedad u otros requerimientos, pero después de un análisis exhaustivo de los pacientes, también con tal de reducir la afluencia a los cuerpos de guardia.
“En lo esencial, la medicina cubana no se proyecta a la curación de enfermedades, sino a su prevención, mediante dos pilares: la medicina comunitaria y la medicina familiar, que conforman la atención primaria de salud.
“Se trata de un conjunto de procederes y servicios de promoción, prevención, curación y rehabilitación, de proteger a grupos poblacionales específicos y abordar problemas de salud con tecnologías apropiadas a este nivel de atención, dirigido al individuo, la familia, la comunidad y el medio.
“En 1983, el Comandante en Jefe Fidel Castro concibió la idea de un médico de nuevo tipo, capaz de brindar asistencia a la mujer embarazada, cuidar sus riesgos, evolución y resultado del parto; seguir al niño en su desarrollo y comportamiento en el hogar y la escuela; y, ya adulto, velar por su sano desempeño en la vida familiar y social, además de garantizar que reciba la debida atención durante la vejez”.
Dayni comenta sobre los diez primeros médicos, de brillante trayectoria académica, elegidos para que en noviembre de ese año recibieran un curso introductorio a fin de poner a prueba la idea; ellos comenzaron a familiarizarse con la comunidad, en Lawton, La Habana, junto a igual número de enfermeras, con las cuales organizaron su futuro universo de trabajo.
Esta profesión y, sobre todo, este programa precisan una elevada dosis de humanismo. ¡Ojalá todos tuvieran la suavidad e inteligencia de “la docto”, como la conocen en la zona! Ella “empareja” a sus pacientes, y hasta acepta las flores de Rubén, su más fiel enamorado de 75 años, que incluso le recomienda brebajes y remedios naturales para los otros.
¡Cuánta luz para guiar a sus colegas! Hay que verla cuando la consulta está repleta, cómo aprovecha y reparte magistrales lecciones de medicina, para que todos aprendan. “¡Yo amo mi trabajo!”, sonríe.
 

La doctora Dayni Lezcano no llega a los 30 años, y aun así atiende a un batallón de personas en el consultorio médico No. 13
La doctora Dayni Lezcano no llega a los 30 años, y aun así atiende a un batallón de personas en el consultorio médico No. 13
12:00 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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