12:45 pm.
- 03/05/2017 0 comentarios | | |

Salutación fraterna a un poema obrero

Sobre la grandeza y dolor de esta clase social, escribe en su celebrado poema: “¡Oh, taller resonante de fiebre creadora! ¡Ubre que a la riqueza y la miseria amamanta! ¡Fragua que miro a diario forjar propias cadenas sobre los yunques de tus ansias!”, una constante que exhibirá en piezas como Los conquistadores, Canto a mi martillo y Nueva canción.
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

La aparición en 1927 de la obra Salutación fraterna al taller mecánico, del poeta cubano Regino Pedroso, causó gran impacto en la poesía escrita hasta entonces en la nación y dejó en claro que, aunque se le tratara de manera anónima y vilipendiada, la clase obrera encerraba en sí misma un alto sentido lírico, al ser la principal transformadora de cualquier sociedad en el mundo.
Sin embargo, verdaderamente contundentes resultan las imágenes poéticas de Regino Pedroso, en esta creación literaria, escrita en un momento en que la nación cubana  aún conservaba frescas las huellas de una interminable y desangrante guerra contra España.
Sobre la grandeza y dolor de esta clase social, escribe en su celebrado poema: “¡Oh, taller resonante de fiebre creadora! ¡Ubre que a la riqueza y la miseria amamanta! ¡Fragua que miro a diario forjar propias cadenas sobre los yunques de tus ansias!”, una constante que exhibirá en piezas como Los conquistadores, Canto a mi martillo y Nueva canción.
Aunque a algunos les parezca que el tratamiento del universo obrero no ha sido demasiado profuso en las letras nacionales, lo cierto es que, desde el período decimonónico, autores como José Agustín Quintero, José Lorenzo Luaces y Enrique Hernández Miyares, ya habían tenido un acercamiento a este, solo no tan contundente como lo haría después Pedroso.
La temática no será tampoco nada ajena a piezas de autores de finales del siglo XIX y principios del XX, como Bonifacio Byrne (El taller de maquinaria) y Francisco Javier Pichardo (Canción del labriego), antecesores honorables no solo del mejor Pedroso, sino de la célebre Elegía a Jesús Menéndez, de Nicolás Guillén, canto de dolor y esperanza dedicado al General de las cañas.
Representativos autores del panorama literario nacional como Eliseo Diego (Las herramientas todas del hombre), Alcides Iznaga (La compañera y Jornada), Ernesto García Arzola (Pueblo y Canción al indio americano) y Samuel Feijóo (Viaje a las trincheras), entre otros, aportaron con estas obras algo más que un granito de arena al asunto, así como bardos populares de la talla de Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) y Francisco Riverón.
Un libro especialmente ilustrativo sobre el tema, el acercamiento más puntual al tema de la poesía obrera escrita en Cuba, resultó ser Poesía Social Cubana, compilado por un grupo de intelectuales de primera línea, entre los cuales descollaban Mirta Aguirre, Denia García Ronda y Virgilio López Lemus.
No ha sido, por desgracia, especialmente atendible la poesía de Pedroso en las últimas décadas, y su nombre apenas ha salido a relucir, salvo en un concurso convocado anualmente por el periódico Trabajadores, publicación que, con todo derecho y lucidez, decidió que el nombre del autor de Salutación fraterna… bautizara este certamen literario.
No ha sido especialmente visible la obra de Regino Pedroso en las últimas décadas. Es la verdad. Pero siguen resonando en todo el espectro del ámbito poético nacional aquellos versos, tan inolvidables como sinceros, donde aseguraba: “Yo dudo a veces, y otras, palpito, y tiemblo, y vibro con tu inmensa esperanza; y oigo en mi carne la honda VERDAD de tus apóstoles: ¡que eres la entraña cósmica que incubas el mañana!”
 

Poeta cubano Regino Pedroso
Poeta cubano Regino Pedroso
12:45 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES