10:30 am.
- 09/04/2014 0 comentarios | | |

Saldada deuda con la historia

Por obra de los candelarienses, una leyenda cobró nueva vida: el Pocito de la Virgen de la Candelaria.
Rommell González Cabrera rommellgonzalez@gmail.com

Candelaria debe su nombre a la patrona de los canarios, fundadores del pueblo en abril de 1816. Su hermoso paisaje serrano oculta muros de piedra que desafían al tiempo para que no se olvide el pasado. Por suerte, muchos emergen de la maleza junto a su historia. En el llano, y por obra de los candelarienses, una leyenda cobró nueva vida: el Pocito de la Virgen de la Candelaria.

Génesis

El siglo XIX no llegaba a la segunda mitad cuando una fuerte sequía azotó la demarcación. Pozos y manantiales secos. Había pánico, hambre y enfermedades. Un grupo partió en busca de agua. Al regresar por el camino a Barrancones, el esclavo José divisó una luz al lado izquierdo de la vía. Al acercarse vio una mujer dentro de la aureola. La imagen le pareció igual a la Virgen de la Candelaria que ocupaba el altar de la iglesia.

José observó brotar agua de las piedras que sostenían su visión. Probó que era potable y corrió a dar la noticia. El párroco, al conocer la nueva, sugirió una procesión con la Virgen hasta el sitio. Al llegar, comenzó a llover con fuerza. Así se inició la leyenda, alimentada por los muchos que acudieron allí.

El pueblo y su tradición

Nidia Fabricio Moreira tenía ocho años cuando cayó al pozo. Pudo sostenerse de las plantas que crecían a su alrededor. Un caminante escuchó los gritos de auxilio y la socorrió. Era 1952. Después se construyó el brocal y la urna que guarda la escultura de la Virgen de la Candelaria.

Pablo Piñeiro, candelariense de 78 años, vive al lado del pozo. “Venía gente de todas partes. Algunos acarreaban agua para bañar enfermos y limpiar las casas. En cierta ocasión fue necesario secarlo, y se recuperó en unas dos horas.”

“Criamos nuestros hijos con agua del pozo, hervida”, dijo su esposa Mercedes. Ella recogía el dinero donado a la Virgen, y le compraba flores. Durante muchos años velaron el sitio.

Múltiples factores incidieron en el abandono progresivo del lugar. La maleza cubrió el entorno del pozo, y casi construyen una vivienda enfrente.

Pero la tradición estaba bien arraigada en hombres como Marcos Méndez, un lugareño amante de la historia local. Él contagió a sus coterráneos, y juntos iniciaron los trabajos de recuperación el 27 de enero de 2011.

“Este sitio pertenece al municipio. Por eso la comunidad y autoridades del territorio apoyaron en todo. Hoy el contexto es diferente: un parque para el disfrute, la meditación y el tributo.”

10:30 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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