8:45 am.
- 25/05/2017 2 comentarios | | |

El saber de Dámaso no cabe en un grano de arroz

El Doctor en Ciencias Dámaso Castillo Toro, ha dedicado 50 años de su vida a investigar nuevas y mejores variedades del cereal
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

Durante más de una hora de conversación, apenas resumió su quehacer científico-investigativo a lo largo de este último medio siglo. A sus 73 años, Dámaso no se aparta de su labor ni un solo día. Siente que nunca le alcanzará el tiempo para encontrar todas las respuestas que busca en su laboratorio, y cada día le surgen nuevas preguntas.
Su vista se está yendo poco a poco, ya casi no puede leer ni escribir en la computadora, y yo no lo percibí, me lo dijo un compañero suyo después. No lo esconde, sino que se sobrepone a ello y deja el obstáculo a un lado, con un nuevo reto.
Dámaso no se puede desprender de sus investigaciones, de su química, de su Instituto de Investigaciones de Granos, de sus granos de arroz. Pasó por alto las cuestiones de salud y el pasado año defendió su segunda tesis de doctorado. Así continúa su trabajo con la preparación de nuevos científicos, escribe un libro, colabora en otro y en un montón de cosas más.
Fundador del Programa Nacional del Arroz creado por Fidel en 1967 y del Instituto de Investigaciones del Arroz (1969), hoy destinado a todos los granos y ubicado en el municipio de Bauta, por sus manos han pasado unas cien variedades del importante alimento, todas las que han llegado a los campos cubanos.
Me cuenta que estudiaba Química en la Universidad de La Habana cuando lo llamaron a los arrozales. No quiso abandonar la facultad y respondió al deber como revolucionario, durante tres años llevó ambas tareas a la par y terminó la carrera de forma autodidacta.
Se inició al frente de un Laboratorio Químico, para estudiar las nuevas variedades del grano introducidas en Cuba y evaluar sus cualidades alimenticias, adaptativas y agrícolas. Desde entonces acumula tanta experiencia que no hay quien le haga un cuento del arroz.
Su equipo y él han seleccionado químicamente las variedades más apropiadas para el cultivo y la mesa de los cubanos, luego los genetistas del propio centro las cruzan para obtener nuevos y mejores tipos, más resistentes y con mayores rendimientos.
Entre sus principales aportes en estos 50 años, están la capacitación a los técnicos de las 125 industrias asociadas al arroz en el país, el desarrollo de técnicas y tecnologías para el secado de cada variedad en específico, con ahorros de electricidad y combustible; así como determinar las épocas óptimas de cosecha para cada tipo.
También participó, en los años 70 del pasado siglo, en la implementación de las técnicas para el establecimiento del arroz precocido, proceso con el que se obtiene un producto tanto cuantitativa como cualitativamente superior, pero que por desgracia perdió casi por completo su infraestructura industrial.
Sus tesis doctorales, en especial la última, defienden ideas bien novedosas en este campo, en especial sobre el agua y el almidón contenidos en el grano, algunas aún no demostradas, pero tenidas en cuenta por los principales expertos a nivel mundial, aunque eso tampoco me lo dijo él.
En resumen posee más de 90 resultados científicos avalados por el Ministerio de la Agricultura. Conoce todos y cada uno de los retos y dificultades que presenta el programa arrocero en nuestro país. Impulsa, anima y ayuda a los más jóvenes a erradicarlos y sobreponerse a estos, siempre con la mira en llevarle al pueblo un grano con mejor calidad cada día.
Durante este medio siglo esa ha sido su meta, defiende a capa y espada las normas para la cosecha y beneficio del arroz que él mismo ayudó a crear. Reconoce que en esta segunda etapa queda muchísimo por trabajar y desde el laboratorio marca las pautas.
Siempre ha trabajado por la ciencia y para garantizar la alimentación de los cubanos. Sus investigaciones invariablemente están ligas a la producción y a su obsesión por la calidad, por reducir las impurezas y aumentar los rendimientos.
Se siente agradecido con muchas personas, sobre todo con la doctora Ruth Daysi Henríquez, profesora Emérita de la UH y su tutora desde la facultad, de su equipo, en especial de Ana Adelfa, su más antigua colaboradora y con su Instituto. Pero a quien primero mencionó fue a la Revolución, pues sin ella, asegura, sería un desconocido carpintero en su natal Mayarí.
Nunca está satisfecho con lo alcanzado, a sus 73 años ni siquiera piensa en el retiro, dice que seguirá trabajando mientras tenga fuerzas, porque deseos no le faltan, sabe que hay mucho por hacer, y no se da por vencido.
 

El Doctor en Ciencias Dámaso Castillo Toro, ha dedicado 50 años de su vida a investigar nuevas y mejores variedades del cereal
El Doctor en Ciencias Dámaso Castillo Toro, ha dedicado 50 años de su vida a investigar nuevas y mejores variedades del cereal
8:45 am.
- 21/04/2014 2 comentarios | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Telce
- 05/25/2017 - 15:10
1
felicidades a Damaso, un marginado por el capitalismo en mayari abajo, holguin, hoy gracias a nuestra revolucion es doctor de segundo grado y sigue desde nuestra Artemisa dando ciencia para mejorar la calidad del arroz. aun tiene mucho que hacer entre nosotros
Gabriela Dotta
- 11/07/2017 - 08:15
2
Muy estimado Dámaso, va desde Uruguay mi gran reconocimiento a su trayectoria profesional y un fraterno saludo al compañero de tantos congresos arroceros.

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES