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- 12/05/2017 0 comentarios | | |

Reyes de las plantas y de las flores

Día a día, en esta finca perteneciente a la Cooperativa de Crédito y Servicios Eduardo Panizo, de Guanajay, el Sol encuentra a Francisco, a Nérida, a Dalia Rosa, a Raidel y a los demás cuidando sus plantas, con la tecnología, la experiencia y el amor, para embellecer la vida de quienes acuden donde ellos.
Joel Mayor Lorán joeldeartemisa@gmail.com

¿Qué oficio puede ser más hermoso que el de vivir entre plantas y flores? Desde luego, ha de ser alguien de una tremenda sensibilidad, como esta familia de Guanajay. Los Gil son los reyes de las plantas, capaces de convertir su pedacito de tierra en algo sumamente hermoso.
Un diploma certifica que el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar les entregó la IV Corona, máxima distinción concedida por este programa. Pero existe una —tan o más importante— que le han ceñido sus muchos clientes y amigos: la corona de reyes de las plantas y de las flores.

Persisten en el empeño de comercializar unas 2 000 plantas ornamentales cada año

Pese al pequeño espacio de poco más de una hectárea del que disponen, en la finca La Rosita crecen 165 variedades de plantas ornamentales. Predominan el ave del paraíso, el drago amarillo y las arecas, aunque atrapan la vista otras como el pino araucaria, la palma alcanfor, la bugambilia nevada que florece roja, los crotos, los ficus de parques, la rosa estrella de Holanda o la corona de Cristo.
Francisco Gil se enorgullece de mostrar la perla de Cuba. “Esta es la verdadera rosa blanca de la que habló Martí”. Asimismo, nos lleva donde el semillero de Fénix, tan diminutos tras ocho meses.
“Les tomará años alcanzar altura. Nuestro oficio no es como criar cerdos, que a los pocos meses obtienes resultados. Es un trabajo paciente, de mucho tiempo. Papi lo inició en 1975, y 15 años después murió sin ver todo esto”.
Dice Nérida Gil que su hermano siente una pasión especial por las patas de elefante. “No deja que nadie las limpie; solo él”. Y allí abundan, de diferentes tamaños: algunas pequeñas como canicas, e incluso una enorme y veterana de más de cuatro décadas.
También la Naturaleza ha puesto a prueba su tenacidad. El peso de la granizada que cayó el Primero de Mayo de 2016 hizo ceder la malla y la inclinó considerablemente. Pero nada consigue amedrentarlos, ni siquiera la falta de envases, pues hasta reparan tanques viejos.
Al Bulevar de Artemisa enviaron pinos tuya, esos de la familia de los cipreses que inspiraron al genial pintor Vincent Van Gogh.
“Mantienen un trabajo sostenido, esmerado y —sobre todo— con mucho amor. Es una familia que lleva muchos años incorporada al Movimiento de la Agricultura Urbana, poniendo en alto el programa de flores y plantas ornamentales”, asegura Isabel Victoria Pérez, especialista del Grupo Nacional.
“Han logrado establecer una tecnología de producción de abonos orgánicos, en una instalación que cumple con todos los requisitos técnicos para producir humus de lombriz”.
Elogios sinceros no les han faltado nunca. Sergio Abreu, otro integrante del Grupo Nacional, agrega que “este lugar es como un oasis, lleno de belleza y felicidad”.
A los 88 años, incluso Dalia Rosa Díaz, la viuda de Mongo Gil (el iniciador de todo), cuida de las orquídeas de la tierra y otras flores. Su esposo no se quedó con los secretos de las plantas; se los transmitió a los hijos, y hasta los nietos continúan su legado.
Raidel, el hijo de Francisco, y otros trabajadores, persisten en el empeño de comercializar unas 2 000 plantas ornamentales cada año, principalmente a la Empresa de Servicios Comunales del territorio, aunque también a varias unidades de La Habana.
Ya en 2015 habían recibido un motor de bombeo y su sistema de riego, que emplean en la casa de cultivo tapado donde desarrollan las posturas. El regadío eléctrico les evita el trabajo pesado, además de ahorrar tiempo, aceite y combustible. Ahora con la producción propia de humus de lombriz ganan un nuevo punto de apoyo para cumplir su misión esencial.
Día a día, en esta finca perteneciente a la Cooperativa de Crédito y Servicios Eduardo Panizo, de Guanajay, el Sol encuentra a Francisco, a Nérida, a Dalia Rosa, a Raidel y a los demás cuidando sus plantas, con la tecnología, la experiencia y el amor, para embellecer la vida de quienes acuden donde ellos.