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- 07/02/2015 0 comentarios | | |

El renuevo comienza en las lomas

Por sencillos lugares como estos, abonados con el esfuerzo y el interés de los campesinos, los planes de desarrollo de la producción cafetalera podrán empezar a materializarse. El renuevo del café comienza aquí, en el corazón de las lomas.
Susana Alfonso Tamayo susanaat1989@gmail.com

De pie, con botas, sombrero, camisa y pantalón, nos recibe Sara. Al abrigo de las lomas de Bahía Honda, entre rocas húmedas por el paso de un riachuelo y una agreste vegetación, la seguimos a pie luego de dejar, a unos metros, el auto vencido.

Pronto aparecen diferentes tipos de plantas, en canteros bien definidos o buscando alcanzar el cielo; las más cuantiosas, las de café, se amontonaban en grupos aquí y allá como protagonistas de la finca: poco más de 13 hectáreas destinadas a su cultivo, asegura la anfitriona.

En este lugar se aprecia, en todas direcciones, el trabajo de Sara Govea y su esposo, también de algún que otro ayudante y de uno de sus cuatro hijos. La presencia de ganado mayor y menor, gallinas y frutales —hasta 35 especies—, hacen de esta una finca integral.

“Siempre hemos sido campesinos, y nos hemos dedicado al café. En 2009 nos trasladamos a estas tierras, en 2010 hicimos la primera siembra, y hemos abarcado cada vez más espacio para cultivar.

“Pero el café da pérdidas. Lleva mucha inversión durante todo el año, y no siempre tienes las condiciones. En la campaña pasada, recién operada, tuve que recoger café junto a un muchacho, con un cubo. Aun así cosechamos 122 latas de primera”.

Mientras rememora, se le humedecen los ojos a esta mujer que ha vivido más de medio siglo. “Este año sembramos 2 800 matas, de un plan de 500. Varias de las plantadas desde antes están enfermas de roya; necesitamos productos químicos, pero no los hemos recibido, se tardan las gestiones. Ojalá lleguen pronto para poder salvar la zafra”.

La misma situación de Sara la comparten no pocos caficultores en la provincia. Factores como falta de insumos para los campesinos, la avanzada edad de los campos y equipamientos de tecnología obsoleta o en muy mal estado, afectan la producción.

La magia de la voluntad

Muestra de los perjuicios debido a la añeja tecnología empleada ha sido la reducción paulatina, en los numerosos años de explotación, de la capacidad de los dos molinos de la Empresa Integral de Café Luis Bocourt.

Víctimas del desgaste, su capacidad ha disminuido de ocho toneladas cada uno, inicialmente, a tres en estos momentos, en lo cual ha influido de igual modo la menor cantidad de café a procesar, comenta la especialista Miriam Spengler.

Por otro lado, el laboratorio, montado desde 1983, se beneficiará en breve por estar incluido en el plan de inversiones de 2015, adelanta Humberto Serrano, director de la UEB Procesadora.

Entretanto, Lázara Francisca Álvarez, especialista técnica de Desarrollo, señala el aporte de los innovadores a fin de solucionar inconvenientes técnicos.

Obras como la sustitución de una tubería rígida en la máquina de despulpe, por una manguera flexible y el montaje de la zaranda circular de la despulpadora de Mango Bonito, para eliminar impurezas e imperfecciones en el café lavado y natural, de los mecánicos Fermín Miranda y Ariel Gómez, reportan a la entidad 1.5 millones de pesos.

Asimismo, han demostrado, como en el caso de Sara Govea, la magia y fuerza de la voluntad de hombres y mujeres por hacer llegar el néctar ritual a disímiles hogares.

Rendimiento, producción, calidad

En la campaña 2014-2015, la Luis Bocourt, encargada de abastecer la región occidental, tuvo un rendimiento industrial de 3.6 libras por latas, en tanto el agrícola estuvo sobre las 0.11 toneladas por hectárea.

Así lo informa Iván González, director adjunto de la entidad, quien agrega que el plan de producción en el campo se sobrecumplió: de 23 224, recogieron 23 500 latas. No obstante, el plan de acopio no se ha completado aún: de 22 224 latas, solo 21 940 han llegado al centro de despulpe.

Estas cifras se han traducido, de acuerdo con los datos ofrecidos por Miriam Spengler, en casi 70 toneladas de café vendidas en el último semestre de 2014: 21 de Serrano Superior y Lavado, y Natural A y B a CIMEX; más de 19 de Serrano Superior y Lavado a Comercial; nueve de Serrano Lavado a Cubaexport; y 11 de Natural B y Robusta A, a la Torrefactora.

Tales entregas responden a los destinos de la producción de la empresa: exportación, consumo nacional y venta en tiendas recaudadoras de divisas y espacios similares.

“Aquí se produce también Extra Turquino, Turquino, Altura, Montaña y Cumbre, esencialmente para la exportación, pero en esta campaña no hubo pedido de los clientes”, indica Serrano, director de la UEB Procesadora.

Sin embargo, este resultó un buen período para las ventas al extranjero: “Logramos lo que hacía seis años no alcanzábamos: nueve toneladas a exportar, y duplicaremos la cifra en 2015”, corrobora Iván González.

Los resultados, aunque halagüeños, todavía están lejos de lo esperado. El café producido no responde a la demanda nacional, ni a la internacional.

González afirma que el rendimiento industrial requerido ha de ser cuatro libras por lata y el agrícola debe superar las 0.25 toneladas por hectárea. Por tal razón, la empresa y las diferentes cooperativas que le tributan se han sumado a un plan de desarrollo de carácter nacional, cuyas perspectivas proyectan hacia el año 2020.

Según Iván González, en 2015 prevén un crecimiento de la producción del grano hasta 45 220 latas -210 toneladas- y así alcanzar el rendimiento programado.

Miriam Spengler destaca entre los factores para alcanzar el anhelado incremento productivo y de calidad, el cumplimiento de las labores agrotécnicas y el adecuado manejo de plagas y enfermedades.

“Contamos con 567 hectáreas, 283 en desarrollo. Esperamos tener el área totalmente renovada y recibir los insumos necesarios de acuerdo con cada época”.

Cuesta arriba

Según Humberto Serrano, previo al Período Especial en la zona cosechaban 1 200 toneladas de café por hectárea; hoy, solo unas 120, datos que podrían despertar cierta nostalgia a la par de pesimismo. Pero no sucede así.

A la salida de las tierras que cultiva Sara, un pequeño cartel anuncia: Finca El Renuevo. Y convida a pensar que por sencillos lugares como estos, abonados con el esfuerzo y el interés de los campesinos, los planes de desarrollo de la producción cafetalera podrán empezar a materializarse. El renuevo del café comienza aquí, en el corazón de las lomas.

8:30 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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