Diciembre 8, 2015 - 11:15am
- 08/12/2015 0 comentarios | | |

Remando junto al más grande

El 22 de septiembre de 1975, a las 6:30 p.m., fue el principio de una historia cargada de triunfos, de una carrera dorada que llevó a Ismael Carbonell a ser considerado, por muchos, el mejor remero cubano de todos los tiempos
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

Su pasión por el remo llega al punto de recordar la fecha, e incluso la hora, en que se acercó por primera vez a un bote. El 22 de septiembre de 1975, a las 6:30 p.m., fue el principio de una historia cargada de triunfos, de una carrera dorada que llevó a Ismael Carbonell a ser considerado, por muchos, el mejor remero cubano de todos los tiempos.

El profesor René Tamayo fue su primer guía, a quien considera un gran amigo. Entra al equipo nacional en 1977, y solo dos años después forma parte de la tripulación del cuatro sin timonel que logra el oro en los Juegos Panamericanos de San Juan.

Tras 25 años como atleta activo, en su abultada vitrina lucen 13 títulos centroamericanos y ocho continentales; además, tuvo
el honor de disputar la primera final olímpica de una tripulación cubana en el doble con timonel, junto a Arnaldo Rodríguez y Roberto Ojeda.

A pesar de sus profundas raíces santiagueras, la razón de su vida la encontró en Artemisa, en el canal de remos José Smith Comas, ubicado en la presa La Coronela, de Caimito. Allí trabaja desde 1999, cuando decidió retirarse a los 41 años; desde entonces se ha ganado el cariño de sus discípulos y compañeros.

Hoy está orgulloso del nivel alcanzado por el remo cubano, aunque afirma que tales resultados solo han sido posibles gracias al arduo trabajo de atletas y entrenadores, quienes comienzan sus faenas en el agua desde horas muy tempranas.

“Todos estamos comprometidos por que nuestro deporte siga creciendo: queremos aumentar la cifra de tres clasificados a los Juegos Olímpicos, para mantenernos en los primeros planos mundiales. Tenemos muchas esperanzas en Ángel Fournier, él es nuestra principal carta; confiamos en su calidad y esperemos nos dé la primera medalla en citas estivales”, confiesa optimista Carbonell.

Al finalizar dice, sin dudar un segundo, que los mejores momentos de su carrera fueron la participación olímpica y el haber recibido, de manos de Fidel, tres medallas de oro en los Panamericanos de La Habana ’91. “Esos son los más gratos recuerdos que puede tener un atleta cubano, al menos yo no tengo duda de eso”.
 

Diciembre 8, 2015 - 11:15am
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