11:30 am.
- 04/05/2014 0 comentarios | | |

Por quien merece amor

Para María Aleida, ser educadora en el Círculo Infantil Mi Cabañita, es el mejor de los regalos.
Ivanna Aylene aylenehr@gmail.com

Todos la conocen como Mary, y no pocas generaciones de cabañenses la recuerdan guiándolos en los juego de rol, o enseñándoles canciones que transmitirán a su hijos. Así, María Aleida Ral va sembrando amor por los pasillos del Círculo Infantil Mi Cabañita, del poblado de Cabañas, desde que se graduara como educadora de círculo en 1978.

“Hablar de mi profesión me resulta difícil, porque amo lo que hago y, sobre todo, me encantan los niños. Es una carrera muy dedicada y bonita: comienzas a enseñarlos desde edades tempranas, y vas moldeándolos como personas que vivirán en una sociedad de acuerdo con sus normas… y que espera lo mejor de ellos”.

Un refrán popular reza que “todo maestro tiene su librito”. Mary no es la excepción, y añade que con amor y paciencia pueden lograrse resultados increíbles en los pequeños, sin importar la edad.

“Hay que enseñarlos sobre la base de amar y respetar a los demás, empezando por su familia. De esta forma las educadoras de círculo vamos formando a quienes estudiarán y trabajarán como hombres de bien, que amen a su Patria, al medio donde viven y se sientan orgullosos de eso.”

Aunque Mary despliega todo un arsenal creativo mientras  instruye y juega con sus chiquillos, se caracteriza por la modestia y entrega incondicional a la tan compleja labor de formar al hombre nuevo.

“Tengo la satisfacción de que los niños participan en las actividades y van superando la timidez de trabajar en grupo. Pero nuestro trabajo nunca alcanzará los frutos que deseamos sin el apoyo de la familia: ellos tienen la misión de complementar y ejercitar lo que les enseñamos; junto a ellos se ve cuánto han aprendido desde su ingreso al centro. Además, son los encargados de perfilar su conducta y la educación en valores que reciben aquí.”

María Aleida aún no piensa en retirarse, y aconseja a las jóvenes del poblado que estudian carreras pedagógicas a decidirse por esta profesión.

“Me gustaría, no solo para garantizar nuestro relevo sino porque el país necesita de trabajadoras en este sector. Nosotras estamos envejeciendo, y es vital que otros continúen preparando para la vida a las generaciones que están espigando.

“Desempeñarse como educadora de círculo no solo prepara a las jóvenes para enfrentar la crianza de sus hijos, sino que posibilita crear los cimientos de la educación de los próximos jóvenes.”

Tanto Mary como las tantas artemiseñas que dedican sus días a enseñar el abecé de la vida a los pequeños, hallan mil razones para seguir brindando su savia a quienes merecen amor. Padres y pequeños no debemos dejar que sus nombres pasen al anonimato, con nuestro cariño, con el mejor de los regalos: un beso o una sonrisa de todo corazón.

11:30 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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