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- 07/04/2014 0 comentarios | | |

Que la Naturaleza tenga la palabra

La medicina natural tradicional constituye una de las prioridades para el sistema sanitario cubano
Susana Alfonso Tamayo susanaat1989@gmail.com

Los efectos negativos del uso desmedido de fármacos, y los gastos en recursos materiales e implementos tecnológicos que pueden resultar dañinos para la salud, han provocado que a nivel mundial se promueva el empleo de elementos naturales y biológicos en el tratamiento de enfermedades, realidad que convierte al avance de la medicina tradicional en una necesidad apremiante.

En Cuba, esta alternativa naturalista, como muchos la identifican, constituye una de las prioridades para el sistema sanitario, así lo demuestra el Lineamiento 158 de la política económica y social de Partido y la Revolución, el cual llama a prestar la máxima atención al desarrollo de la medicina natural y tradicional.

“Las proyecciones del país apuntan a desarrollar el programa de medicina tradicional, pues se ha demostrado que un paciente, cualquiera sea su patología, puede recuperarse mejor con esta solución. Eso no quiere decir que otras vías sean malas, sino que ahora el médico tiene más opciones”, opinó Maidel Fuentes, coordinadora provincial de Medicina Natural Tradicional (MNT).

La especialista informó que el programa de MNT evalúa su empleo en la asistencia médica: consulta externa, servicios estomatológicos, pacientes hospitalizados, pacientes en urgencias médicas, intervenciones quirúrgicas y exodoncias. Solo no lo aplican en el total de hospitalizados.


“Tenemos cuatro hospitales generales: en el Comandante Pinares realizan operaciones quirúrgicas en las cuales aplican puntos de sedación y relajación de los pacientes durante el pre y pos operatorio. Por otra parte, hay cinco municipios (Bahía Honda, Candelaria, San Cristóbal, Güira y Artemisa) que hacen exodoncias con medicina tradicional, mediante la acupuntura o la hipnosis”, explicó.

Fuentes comentó que insertan la MNT en los protocolos de tratamiento con sus diferentes modalidades. Por ahora, laboran solo en tres: hipertensión arterial, asma bronquial y enfermedades cerebro-vasculares. Además, el programa aprobó diez modalidades que emplean la acupuntura y técnicas afines, cuya aplicación se concentra en las salas de rehabilitación. Para esta tarea disponen del personal calificado en las 20 salas de la provincia. Y también aplican ozono, en San Antonio, Artemisa y SanCristóbal.

Obstáculos en el camino

Más de una barrera frena el progreso: “Afrontamos dificultades en la agricultura, en la asistencia médica, en docencia e investigación, así como en el cumplimiento del plan de producción de medicamentos, donde influye la falta de envase”.

La Coordinadora revela que han impartido cursos en los municipios para capacitar al personal. En cambio, en la agricultura, contratada para el suministro de la materia prima natural, señaló el deficiente abastecimiento, por debajo del plan en algunos renglones.

La otra cara de la moneda es la finca de plantas medicinales ubicada entre Alquízar y San Antonio, única de su tipo en la provincia, con 30 especies, de las que comercializan 17. En la instalación trabajan 34 obreros en dos brigadas, la de producción y la de beneficio.

Ciertas especies silvestres como el romerillo, la salvia del país y la flor de la majagua no las siembran en la finca. Las recogen de manera natural en diferentes puntos de Artemisa, e incluso en La Habana. “No nos alcanzaría el espacio para todas”, sostiene Marta María Ramírez, jefa de la instalación y técnica de control de calidad.

Entre las de mayor producción sobresalen el plátano pseudotallo, la sábila, la salvia del país, la hoja de guayaba y la majagua. La ANAP aporta las que no se pueden recolectar o producir (o se cultivan muy escasamente), mediante los campesinos. En este caso están la naranja agria, el jengibre, el tilo, la muralla y la naranja dulce.

“No aplicamos productos químicos, sino humus de lombriz, materia orgánica y medios biológicos; la producción de plantas medicinales tiene que ser completamente ecológica”, señaló William González, director de la Granja urbana y suburbana de Alquízar, a la cual pertenece la finca.

Desde la fundación de la provincia, en 2011, la finca atiende solo la demanda de la Empresa de Farmacias y Ópticas de Artemisa pero apoya a Mayabeque y Pinar del Río en aquellos renglones en que alcanzan excedentes. Aunque cumplen en más del ciento por ciento en volumen, no sucede igual en especies: en 2012, de 24 que contrataron incumplieron nueve, lo que le valió la clasificación de crítica.

“Una de las causas radica en la capacidad de secado de la kalfrisa, apenas al 60 por ciento. Al poseer menos espacio para las plantas, el secado demora más”, explicó Gilberto Bernal, especialista en Granos, Plantas medicinales y Flores.

El otro problema fue el sistema de riego: “Tenemos uno portátil para dos hectáreas, pero nuestro total asciende a 26. Como los suelos son ferralíticos rojos, un sistema de esas características no es suficiente para la cantidad de tierra, pues absorbe mucha agua”.

Asimismo, en ocasiones se contratan especies con las cuales no cuentan, por falta de semillas: ocurre con la pasiflora y el ají picante. Según Bernal, realizan coordinaciones para adquirirlas.

Respuesta a la vista

Una solución parece vislumbrarse para el segundo inconveniente: el Ministerio asignó dos nuevos sistemas para cuatro hectáreas; ya están en Güira de Melena. También para la primera dificultad, aunque esta requiere de mucho más esfuerzo de las instituciones correspondientes.

“Por la trascendencia del Programa de Medicina Tradicional, la Empresa Nacional de Proyectos Agropecuarios (ENPA) elaboró un proyecto gracias al cual podremos adquirir un nuevo sistema de kalfrisa, que puede ser eléctrico o solar”, aseguró el especialista.

La kalfrisa, vital en la obtención de la droga seca, pues en esta se secan grandes volúmenes de masa vegetal —solo unas pocas especies no pasan por la nave, como el ajo, la muralla y la sábila—, necesita de una reparación capital. De ocho bandejas de más o menos 40 kilogramos cada una, solamente funcionan seis.

“Además, la cubierta de poliespuma está muy dañada, y tanto el piso de madera como el techo están en muy malas condiciones. Con una malla antiáfidos (usada principalmente en los semi-protegidos), solucionaremos el problema del techo, con tal de no parar el sistema de secado, pero en realidad requiere plancha traslúcida”, afirmó el director de la Granja urbana y suburbana.

Otra alternativa para salvar la producción, puesta ya en práctica, consiste en la disposición de mesas grandes donde recurren a un pre-secado a la intemperie. De detenerse la producción para el arreglo de la kalfrisa, incumplirían el plan del mes; sin embargo, garantizarían el funcionamiento óptimo durante los meses siguientes, misión imposible hoy debido a su lamentable condición.

Basta mencionar que más de una vez han perdido los productos ya listos para entregar, por la lluvia. Son kilogramos de droga seca que no llegarán a las farmacias y, por tanto, tampoco a las personas enfermas, a causa del hongo que les produce la humedad.

La medicina natural se ha convertido en una premisa para el sistema sanitario de Artemisa. Sin embargo, en su avance hacia el perfeccionamiento y óptima puesta en marcha, se enfrenta con altas vallas a superar. La agricultura, una de las ramas estrechamente vinculadas a este programa, sortea continuamente obstáculos e inconvenientes a fin de dar su mejor aporte.

Gilberto Bernal, especialista en Granos, Plantas medicinales y Flores, comentó que entre el 26 y 27 de febrero se efectuó el balance nacional de plantas medicinales en Cienfuegos. Visitaron la finca radicada en El Sopapo, en el Escambray.

El viaje perseguía desarrollar fincas similares en las nueve provincias que tienen montañas, a fi n de producir cuatro especies que tienen dificultades a nivel del mar: manzanilla, caléndula, llantén y pasiflora.

“Este año el invierno ha sido pobre, apenas ocho frentes fríos cuando el promedio anual asciende a 22, lo cual atenta contra el desarrollo de especies que necesitan bajas temperaturas. Sin embargo, en la finca de Cienfuegos, desde septiembre cultivan esas plantas, y están en muy buenas condiciones”, amplió el especialista.

Dentro de poco, el proyecto estará en Artemisa: “Nos corresponde a nosotros elegir el lugar, entre Bahía Honda, San Cristóbal y Candelaria, donde exista la mejor altura posible y disponibilidad de agua para llevarlo a cabo”.

De la producción al público

Infinidad de personas acuden hoy a la medicina tradicional y natural. Para algunos es una vía más, otros la ven como la más eficiente. Como todo, encuentra detractores y defensores. Pero, independientemente de la amplia gama de criterios, no se puede refutar el auge adquirido por la aplicación de métodos tradicionales a pacientes.

Maidel Fuentes llama la atención sobre una de las modalidades introducidas en Artemisa: la Homeopatía. “Tenemos solo una farmacia homeopática en la provincia —radica en la Farmacia Principal del municipio cabecera— y dos médicos homeopáticos, una doctora en Artemisa y otra en San Cristóbal”, indicó.

Justo uno de los problemas que tenía el programa de MNT era que la preparación de las gotas homeopáticas se concentraba en el municipio Artemisa. Actualmente, cinco farmacéuticos de distintas unidades hacen un diplomado en Homeopatía, y se ubicarán estratégicamente en algunos municipios. Así el personal puede dirigirse también a San Antonio, Caimito, Güira y San Cristóbal.

Ana Ivis Ayes, licenciada en Ciencias Farmacéuticas y diplomada en Homeopatía y Terapia floral, destaca la afluencia de público a la farmacia, orientados por psicólogos, estomatólogos, incluso veterinarios, para tratar la obesidad, el tabaquismo o el déficit de atención en los niños, entre otras afecciones. Los pacientes van con la fórmula, y allí se les prepara.

“La MNT está generalizada, hay mucha cultura del uso de las plantas tradicionales, hasta en los niños. En San Antonio hay un círculo de interés sobre el empleo de estas. Los promotores de salud tienen entre sus objetivos la promoción del programa, así como la docencia y la investigación. Además, a los tres municipios del Plan Turquino (Candelaria, San Cristóbal y Bahía Honda) se les miden sus indicadores”, manifestó Fuentes.

Agregó que su uso implica ahorro en muchos sentidos. Debemos retomar esos productos naturales que causan menos reacciones adversas y han demostrado ser farmacológicos, pues cada planta medicinal ha sido estudiada para demostrar sus efectos en la salud.

El método tradicional no es asunto de viejos, como podrían pensar ciertas personas, sino una meta para el desarrollo del sistema de salud en la actualidad, porque, como bien dijo Raúl: “La medicina natural no es una necesidad en la pobreza, sino una opción en la riqueza”.

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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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