9:15 am.
- 03/07/2014 1 comentario | | |

¿Por qué el Moncada?

Los que intentan trastocar la verdad nunca deberían olvidar las razones por las cuales la Generación del Centenario se abalanzó sobre los muros de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes
Yuniel Labacena Romero yuniellabacena@gmail.com

La interrogante se sitúa como un valladar frente a quienes intentan dibujar una Cuba idílica y próspera antes de 1959, para contraponerla al proyecto actual de la Revolución.

Los que intentan trastocar la verdad nunca deberían olvidar las razones por las cuales la Generación del Centenario se abalanzó sobre los muros de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Una mirada a la historia, las condiciones económicas y las vivencias de la Cuba de los años 50 del pasado siglo nos demuestran el deterioro del nivel de vida de la población, la escasa atención médica, el desempleo, las precarias condiciones de la vivienda, el analfabetismo, la ausencia de industrialización y el problema de la tierra que vivieron nuestros padres y abuelos en esa época.

En la Cuba de entonces más de un millón y medio de personas no había aprobado ningún nivel de enseñanza; el 41,8 por ciento de las viviendas no disponían de electricidad, en las zonas rurales únicamente el tres por ciento disponía de inodoro interior, la esperanza de vida al nacer no superaba los 60 años, y numerosas enfermedades que ya ni se conocen en el país eran verdaderas epidemias.

Aquellas vicisitudes nos recuerdan la paradójica situación entre el desarrollo de la industria azucarera y las posibilidades reales de mejoramiento de los niveles de existencia de los cubanos. Encima, la penetración del capital norteamericano y la monopolización de la economía incrementaban los males sociales, como resultado de las marcadas diferencias de clases.

Gráficos del Censo de Población y Viviendas de 1953 y de la Agrupación Católica Universitaria, imágenes y videos reflejan por sí solos aquel precario escenario económico, político y social recogido en el Programa del Moncada, con el propósito de edificar una Patria digna y libre, que hoy se perfecciona con la actualización del modelo económico.

Tales elementos permiten una historia más real, y esclarecer por qué era una necesidad el Moncada y a aquella juventud heroica, con Fidel al frente, le asistían esas razones y muchas otras para iniciar la contienda armada. Aun así, hay quienes pretenden comparar lo que había antes de 1959 y lo que hoy disfrutamos todos los cubanos.

Marta Rojas, escritora y periodista cubana, testigo excepcional de los sucesos asociados al 26 de julio de 1953, sostiene que el Moncada fue expresión de la necesidad de cambiar el régimen que operaba en el país y la semilla que germinó luego del Primero de Enero de 1959, multiplicada en cientos de realizaciones de la Revolución.

El asalto a las mencionadas fortalezas militares, en Santiago de Cuba y Bayamo, fue obra de una profunda meditación y preparación, cuyo primer objetivo consistía en salvar al pueblo de las cadenas que le ataban desde la intervención norteamericana en 1898.

En segundo lugar, se proponía derrocar al régimen golpista y tiránico implantado desde el 10 de marzo de 1952. Y, en tercer lugar, impedir que el pensamiento republicano y patriótico de José Martí fuera a morir precisamente cuando se cumplían cien años de su natalicio. Bien vale entonces la actitud del pueblo de pelear por la justicia mientras no estuviera conseguida.

Como se planteó en el Informe Central al I Congreso del Partido: sin el Moncada no habría existido el Granma, la lucha de la Sierra Maestra ni la victoria extraordinaria del Primero de Enero de 1959.

9:15 am.
- 21/04/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Rolando
- 9:42 am.
1
Es cierto lo que describe, pero sugiero ahondar en la represión sangrienta de esa época, que enluteció a la familia cubana, y se protege singularmente en la desmemoria de los zanjoneros de siempre.

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES