8:15 am.
- 25/04/2014 1 comentario | | |

El poder seductor de La Viña

La céntrica unidad bautense distingue por ofertas de calidad y buena atención al cliente
Joel Mayor Lorán joeldeartemisa@gmail.com

Tan sabrosos son sus panes y las diversas ofertas de la cafetería La Viña, en Bauta, que quienes los probaron cuando la reinauguración del Estadio 26 de Julio, en Artemisa, quedaron esperando su regreso. Así le ocurre a muchos transeúntes: entran un día, y ya no buscan otro sitio sino ese cada vez que desean merendar.

Se han ganado al público con su decisión de no rendirse ante las carencias, de no bajar la calidad de las ofertas a pesar del paso del tiempo. Y en una era en que se imponen los establecimientos gestionados por cuentapropistas y cooperativas no agropecuarias, han conseguido sobresalir.

“Cualquier éxito que podamos alcanzar se debe al esfuerzo de todos, por la atención al cliente y por tener siempre lo que está escrito en la carta”, advierte Jorge Cepero, el administrador de la céntrica unidad.

“Nosotros mismos elaboramos los jugos naturales. De esa manera no han faltado nunca desde que abrimos. Tenemos contrato con un campesino llamado Michel Estévez, que nos suministra piña, melón y mango.

“También estamos priorizados para adquirir el pan y el ketchup y, tanto la procesadora municipal como la provincial y la Empresa de Comercio, nos abastecen de bacón, lomo ahumado, jamón y todo lo necesario”.

Múltiples clientes sostienen que en la provincia no hay otro pan como ese: suave, con aceite, ajonjolí y bien servido dentro. “Nos invitan a eventos en varios lugares. Estuvimos en la reapertura del estadio de Artemisa, para la cual confeccionamos una carta a tono con el béisbol”. Mucho se habló de aquel jonrón artemiseño, con hamburguesa, bistec, jamón, queso, verduras, mostaza, ketchup…

Daniela Orihuela y Raunel Linares, de Ceiba del Agua, elogiaron el sabor de las ofertas, la atención y los precios asequibles. “Resulta muy común que las cafeterías y restaurantes comienzan bien, y luego pierden calidad. Ellos la han mantenido”.

Jorge Rivas, jefe de la página de Cultura del periódico Trabajadores, fue más lejos en su opinión. “Creo que no existe en Cuba otro lugar donde se oferten los exquisitos bocaditos de La Viña, abundantes en sus contenidos, frescos y muy bien preparados, además de la presentación, con servilleta y agua fría. Los jugos ¡maravillosos! Otras joyas: los dependientes, atentos y afables”.

En el libro de quejas y sugerencias está también la historia de la madre sorprendida porque sus dos niños han rechazado las hamburguesas de múltiples lugares; en cambio, esta les encantó.

Son apenas nueve trabajadores, con un salario fijo y estimulación de acuerdo con el resultado económico de la unidad y el puesto laboral que ocupen. Mensualmente cumplen el plan y garantizan la rentabilidad.

Por supuesto, reciben buena propina de los clientes satisfechos con la atención, y la redistribuyen entre todos.

“Este es un lugar muy bonito. Los días que descanso me gusta venir aquí”, asegura Ramona La O, una de las dependientas.

Quizás sea esa una de las claves: sentido de pertenencia, amor por lo que hacen; de ahí nace la sonrisa de Yohana, el empeño de Andrés, de Jesús, Arminda, Maritza, Yaumara, María de Lourdes, Yohany, por complacer a clientes de todas partes.

Calidad en las ofertas y buen trato distinguen a La Viña / Foto: Humberto Lister
Calidad en las ofertas y buen trato distinguen a La Viña / Foto: Humberto Lister
8:15 am.
- 21/04/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Maritza Fuentes...
- 10/02/2014 - 12:21
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Es verdad que la Viña tiene muy buenas ofertas, pero es verdad tambien que no antiene la calidad como cuando empesó, los vatidos de helados ya no existen esto fue solo el comienzo y los panes lo preparan muy pobre sin el peso y cantidad que requiere, por ejemplo yo acostbro a visitarla bastante a menudo, me gusta la ofeta del plato La Viña, satisface al estómago pero las amburguesas son de picadillo de soya, y el pan con pierna y queso, la verdad que de queso nada lo que le hechan es una miseria que no sientes ni el sabor en tu boca, lo que pasa que uno no va ha estar en el ridículo de virarlo para atrás a pesar que cuesta $15.00. La verdad es que ha perdido prestigio y calidad. El cubano no cambia,mete la mano donde sea que esté y en cuestión de comida, ni se diga. Los jugos siempre hay variación de sabores y frios y bien despachados, el cachú para acompañar a los panes ya no hay, solo mostasa y el trato de los dependientes es normal ni para ponerle ni para quitarles.

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