Abril 8, 2018 - 1:15pm
- 08/04/2018 0 comentarios | | |

El parque Libertad del siglo XXI

CON LA PREMISA DE SIEMPRE VENERAR LOS CÓDIGOS ARQUITECTÓNICOS Y URBANOS QUE ARMONICEN CON EL ENTORNO, EL DOCUMENTO, POR EL CUAL LABORA LA BRIGADA ANGERONA, DEL FONDO DE BIENES CULTURALES, EXPONE ESTRICTAMENTE QUÉ DEBE SER RESPETADO DENTRO DE LA ESTRUCTURA DEL PARQUE
Yudaisis Moreno Benítez yudaisismoreno@gmail.com

El asombro cautiva a lugareños y visitantes. ¿Qué hacen en el parque Libertad de Artemisa? ¿Cambian la glorieta? ¿Quiénes dan pico y pala en este “patrimonio”? ¿Habrá calidad en los trabajos? Así murmuran acerca de un sitio de obligada referencia y complemento ineludible de la vida artemiseña.
La Doctora en Ciencias Históricas Rebeca Figueredo, jefa del Departamento de Patrimonio Cultural, en la Dirección Provincial de Cultura, ofrece oportunas respuestas, acerca del lugar construido en 1894, por iniciativa del párroco Guillermo González Arocha.

“Por costumbre de la época tuvo una glorieta, edificada en 1898 como club de la oficialidad de la tropa de servicio en la trocha Mariel–Majana, y que —de acuerdo con historiadores— estuvo ubicada al este de la iglesia de San Marcos.
“Al concluir las guerras de independencia, tropas españolas incendiaron la plaza, antes de retirarse el 3 de diciembre de 1898, destruyeron la glorieta y dañaron seriamente el parque.
“El padre Arocha reconstruyó el sitio —con el apoyo de vecinos y recursos a su alcance—; en 1935 el coronel Carlos Mendieta, entonces presidente cubano, presupuestó la reconstrucción a cargo del ingeniero Pedro Lessasier”.
¿Es nuestro parque Monumento Local o Nacional?
“¡No!”, asegura Figueredo. “En las Leyes 1 y 2, que protegen el Patrimonio Nacional, se define como Centro Histórico Urbano el conjunto formado por las construcciones, espacios públicos y privados, calles, plazas y las particularidades geográficas y topográficas que lo conforman y ambientan, y que en determinado momento histórico tuvieron una clara fisonomía unitaria, expresión de una comunidad social individualizada y organizada”, explica.
Mientras, aclara que “a pesar de ser propuesto para semejante privilegio, por autoridades de patrimonio local, no obtuvo la categoría de Monumento, pues su entorno ha sido profusamente cambiado en el transcurso de los años”.

Entonces, “el 13 de febrero de 2018, la Comisión Provincial de Monumentos evaluó el proyecto del arquitecto Rafael Fábregas, para colocar una glorieta con cubierta de hormigón y tejas criollas, a partir de la plataforma o basamento de piedra edificado en el parque, tras la restauración realizada por Lessasier, y que ahora complementa el paseo o bulevar, como atributo moderno y bullicioso en el centro citadino”.
Asimismo, argumenta que “la glorieta tendrá el techo a cuatro aguas, en perfecta armonía con el campanario de la iglesia y el resto de la plaza: escenario donde ha girado la vida en los más de dos siglos de existencia del pueblo, que no debe excluirse del aire de actualidad del cual se pretende dotar a la ciudad, de ahí que el bulevar llegue a la Calle Mártires e incluya las cuatro cuadras que rodean al parque”.
Manos en la obra
Con la premisa de siempre venerar los códigos arquitectónicos y urbanos en armonía con el entorno, el documento, por el cual labora la brigada Angerona, del Fondo de Bienes Culturales, expone qué debe ser respetado en la estructura del parque, y cómo devolver al sitio una fisonomía orgánica y funcional, así como otros detalles de interés a consultar para la restauración de acuerdo con varias etapas de trabajo, explica la experta.
Entretanto, Mario Moreno, jefe de la brigada, refiere que en consecuencia con los requerimientos del proyecto iniciaron los trabajos en febrero, y tienen 70 días en cronograma. Son siete creadores, más unos 20 contratados para la cimentación y nueva estructura, pues “este sitio no debe quedarse detenido en el tiempo: los espejos de agua, la pérgola con iluminación led y la vegetación contigua favorecerán el diseño citadino del lugar”.
Además, acentuó que “laboramos sin romper el estilo neocolonial del conjunto. El propósito es devolver a la plaza elementos que en su momento le dieron prestancia y belleza, restituir bancos de metal y madera, restaurar el pavimento —hoy seriamente dañado—, colocar más lámparas, y por sobre todo respetar en cada caso los colores y materiales idóneos”, explica quien ha dejado huellas con su labor en el bulevar, Los Laureles y otros parques de la ciudad.
Orgullo e identidad
Antes, nuestros abuelos o bisabuelos —quienes conocieron la primera glorieta en la época colonial— adoraban darle la vuelta (hombres, y mujeres al reverso), con elegantes atuendos, y guiñarles un ojo a los enamorados.
En ese mismo parque Fidel habló a los lugareños en 1959, para dejar sentado que “bien pudiera llamarse Artemisa el pueblo más revolucionario de Cuba”.
Y ahora, con aires del siglo XXI, el bulevar nos invita a no obviar su presencia, y continuar paso hasta él. Mientras nos conectamos a la Wifi, mi hijo y sus amigos montan patines, y otros adolescentes y jóvenes también se enamoran, pero al compás de estos tiempos.
Nos queda a unas y otras generaciones preservar lo que desprende tanta identidad para toda Artemisa, un sitio en la mira de muchos, ahora restaurado, agraciado, armónico, capaz y dispuesto a unirnos con propuestas citadinas de noche y de día. Entonces, ¡a vivir nuestro parque: orgullo de este y todos los siglos!

Abril 8, 2018 - 1:15pm
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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