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- 27/02/2017 0 comentarios | | |

Paraíso de frutas en Bahía

Los Mingolitos, como le llaman a esta familia, continúan devolviendo a estas tierras las frutas que antaño las distinguían, y multiplicando otras nuevas, sin que alrededor compita el verde de hierba alguna sino el de las plantas que riegan con su sudor.
Joel Mayor Lorán joeldeartemisa@gmail.com

El paisaje pide a gritos una cámara para tomar las hermosas imágenes de un paraíso de frutales. Y tanto se deleita la vista como el paladar. Comienzo a imaginarme ya en casa: batido de mamey, el más sabroso; dulce de frutabomba; mango, comoquiera; guayabas… En la finca de Los Mingolitos, en Bahía Honda, cosechan todo tipo de delicias.
Por encima del resto, sobresalen los mameyes, la fruta ideal para batidos. Hace rato no abunda en los campos de Cuba; sin embargo, en estas 87 hectáreas ya disponen de 300 árboles produciendo, más 60 que se incorporarán a continuación, y otros 200 ya plantados.
Bastaría pensar en el sabor, pero esta originaria de Mesoamérica también contiene cantidad de vitaminas, posee un alto valor nutritivo y propiedades que combaten la caída del cabello, la caspa, el asma bronquial o tos, así como contribuyen a mejorar el proceso de cicatrización y a disminuir la incidencia de enfermedades estomacales, cardiovasculares, cáncer y cataratas.
Lo prueba la ciencia, esa a la que apelaron estos campesinos para poblar sus tierras de plantas. “Al inicio, perdí 200 matas de mamey, por falta de literatura apropiada o asesoramiento. Aprendí de la peor manera que no se les puede echar cachaza como sustrato. Tampoco sirvió el excremento de carnero, ni el de vaca; el de mejores resultados fue el de cerdo”, relata Domingo González.
Ha tenido que aprender trabajando: observando una cosecha tras otra, con una vista privilegiada para detectar el motivo de un rendimiento por debajo de lo estimado… y sus estudios de Agronomía. Este labrador considera que ciencia y tesón han de andar juntos: la técnica de cada cultivo y el afán por multiplicar frutabombas, mangos, guayabas…
Él continuó lo que inició su padre en la finca de la familia. Trabajaba en Programación y Estimados, en el mundo del Azúcar; mas, con la llegada del Período Especial, decidió volver la cara por completo hacia la caballería y media que heredó, e incluso le sumó otras hectáreas, por el Decreto Ley 259 y el 300.
Sus hermanos Félix y Leovigildo le siguen en el empeño. Con Germán y Liván, se preguntan si acaso pudieran fundar una cooperativa familiar de frutales; a fin de cuentas, aseguran, pertenecen a la CCS José Martí, dedicada a la caña hasta el presente y en planes de cambiar su objeto social a frutales; pero, de los 88 socios con fincas, solo ellos cosechan frutas.
“AZCUBA no nos provee de combustible ni de piezas ni mochilas para fumigar, ni de insumos ninguno. En cambio, si perteneciéramos a la Empresa Agropecuaria, la situación sería distinta. Resulta incoherente estar ligados a una cooperativa de caña, cultivos varios o ganadería, cuando nuestro objetivo consiste en cosechar frutas”.

Aprovechar su geografía
Hay que caminar buen rato bajo el Sol para ver la maravilla en la que han convertido lomas y hondonadas. No obstante, y como si no bastara el espacio, han intercalado plantas por doquier: entre la frutabomba crecen mangos y mameyes.
Mingolito alude a las 4 300 matas de mango, de las cuales ya 1 500 entraron en producción desde el pasado año, y en mayo próximo lo harán en mayores cantidades. Muestra orgulloso las hermosas frutabombas de las que están cargadas 5 500 plantas en cosecha, y advierte: “en el último trimestre de 2017 serán 15 000”.
Entre todos, han colmado ese paraje de Bahía Honda con 21 000 matas de guayaba, 650 de limón y 250 de aguacate, además de 16 000 de plátano macho. Sin embargo, al referirse al codiciado banano, se torna serio. “La sequía ha provocado que, aun si llueve, la cosecha rendirá apenas la mitad de lo que estimábamos. Y puedes apreciar que no le han faltado las atenciones culturales.
“Tenemos la voluntad de aprovechar esta geografía apropiada para hacer pequeñas presas; solo necesitamos un mínimo de recursos: AZCUBA dispone de un Komatsu, con el cual ¡en una semana! lograríamos tres presas a fin de combatir la sequía. También nos sirve una retroexcavadora”, sostiene.
Por supuesto, la tenacidad va por ellos, los mayores productores de frutales en ese municipio montañoso, tanto los cinco parientes como los 15 obreros contratados.
En 2016 entregaron ocho camiones repletos de mango (apenas la primera producción); 60 toneladas de guayaba a la fábrica La Conchita, para procesarlas, y otras 30 de fruta fresca a Acopio; además de las gustadas papayas, tan esperadas en las ferias de Bauta y Güira de Melena.
Los Mingolitos, como le llaman a esta familia, continúan devolviendo a estas tierras las frutas que antaño las distinguían, y multiplicando otras nuevas, sin que alrededor compita el verde de hierba alguna sino el de las plantas que riegan con su sudor.
 

En la finca de Los Mingolitos crecen casi 600 matas de mamey / Foto: Humberto Lister
En la finca de Los Mingolitos crecen casi 600 matas de mamey / Foto: Humberto Lister
11:15 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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