Noviembre 4, 2015 - 9:30am
- 04/11/2015 0 comentarios | | |

Paraíso dorado de botes y piraguas

Las medallas que logran los atletas de la academia no caen del cielo; son fruto del esfuerzo de entrenadores y atletas, quienes pasan la mayor parte del año alejados de su hogar. La distancia los separa de sus seres más queridos, pero la escuela une aún más a todo su colectivo, y lo convierte en una gran familia.
Varios Autores digital@artemisa.cip.cu

Por Osniel Velasco Hernández y Yusmary Romero Cruz

El Sol apenas despunta en el horizonte, y ya los integrantes de los equipos nacionales de remo y canotaje comienzan la sesión matutina de entrenamiento en las aguas de la presa La Coronela, en Caimito.

Aquí está el secreto detrás de los éxitos de remeros y piragüistas, quienes tanto aportan al medallero en citas multideportivas: la escuela de atletas de alto rendimiento José Smith Comas, aledaña al embalse.

Junto a la pista del mismo nombre, el centro se construyó para los Juegos Panamericanos de La Habana´91. Omar Bringas, uno de los arquitectos a cargo de la ejecución del proyecto, comenta que se escogió esta represa porque cumplía con los requisitos de longitud y profundidad necesarios para este tipo de instalaciones.

“Luego comenzamos con toda la infraestructura necesaria para acoger el evento: gimnasio, dormitorios, cuartos de botes, comedor, torre-meta… Fue un arduo trabajo, pero quedó a la altura de las exigencias”.

La institución cuenta hoy con una matrícula de 94 atletas entre ambas disciplinas, de ellos hay más de una docena de licenciados y otro grupo cursa la educación superior en la EPEF Cerro Pelado, comenta Denit Santana, coordinadora de trabajo educativo.

Otros, los 32 más lozanos, estudian el preuniversitario en el mismo centro. Según Lorenzo Rodríguez, secretario docente, los muchachos asisten a clases hasta la 1:30 p.m. y por la tarde tienen entrenamiento. La mayoría del claustro de 15 profesores, imparten los programas de los tres grados.

Familia de campeones

Desde los primeros días, un hombre ha sido asiduo por sus predios: Ismael Carbonell, considerado el mejor remero cubano de todos los tiempos, quien la estrenó por todo lo alto. Llegó aquí para los Panamericanos y ganó cuatro preseas doradas. Hoy es uno de los más queridos entrenadores.

Carbonell confía en la calidad y entrega de sus muchachos. “Al terminar las vacaciones les hicimos pruebas antes del ciclo preparatorio, hoy todo marcha de maravillas”. Está convencido de que los nuevos y modernos botes recién adquiridos, contribuirán a lograr más plazas en los torneos preolímpicos de las dos disciplinas. “Queremos aumentar la cifra de clasificados a Río, tenemos cuatro: Ángel Fournier, Eduardo Rubio y Adrián Oquendo en remo, y Yusmary Mengana del canotaje”.

Los campeones abundan en estos alrededores. Serguei Torres es alumno del centro desde 2003, en este tiempo ha conquistado múltiples medallas en citas mundiales, Copas del Mundo y juegos continentales. Torres asegura sin miedo a equivocarse: “Esta escuela es la mejor que yo he visto en el mundo, aunque puede mejorar mucho. Tiene una estructura muy bien pensada, somos muy privilegiados de poder usarla para nuestra preparación”.

El lugar parece tener una veta de oro interminable. Otro de los secretos de este paraíso lo devela el piragüista Jorge García, múltiple campeón panamericano. “La relación de los directivos y entrenadores con los atletas es muy buena, eso ha sido fundamental para los buenos resultados”.

Entre tantos establecidos, se abre camino un joven caimitense, quien tiene el deporte y el talento en los genes: Arnold Rodríguez, hijo del remero Arnaldo Rodríguez, multicampeón continental y finalista olímpico.

Arnold entrena duro de cara al preolímpico, el bronce en el C-1 a 200 metros en Toronto 2015 fue el primer paso de su carrera. La progresión de sus marcas, su bote nuevo y las enseñanzas de su padre, lo ponen cerca de Río. “Mi papá es como un entrenador más, siempre tiene un momento para aconsejarme, además, es mi ejemplo a seguir”.

Las féminas adornan la pista con su belleza. Entre ellas destaca Yariulvis Cobas, quien se prepara con esmero en busca del boleto a su segunda cita estival. Ella destaca el ambiente especial que rodea a todo el lugar. “Aquí todos, desde los cocineros hasta los de mantenimiento, nos llevamos muy bien; los atletas nos ayudamos entre todos, tenemos una relación muy bonita que ayuda a superar la lejanía de casa”.

Las medallas que logran los atletas de la academia no caen del cielo; son fruto del esfuerzo de entrenadores y atletas, quienes pasan la mayor parte del año alejados de su hogar. La distancia los separa de sus seres más queridos, pero la escuela une aún más a todo su colectivo, y lo convierte en una gran familia.

 

 

El entrenamiento comienza bien temprano / Foto: Otoniel Márquez
El entrenamiento comienza bien temprano / Foto: Otoniel Márquez
Noviembre 4, 2015 - 9:30am
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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