8:45 am.
- 01/04/2016 0 comentarios | | |

Orestes en su magnífica aventura del casino

¿Y dónde está María y dónde está Fernando? Bailando, mamá, bailando casino. Adalberto Álvarez
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Las reservas de energías que se hallan en la cultura suelen ser inagotables. Cuando parece que la mediocridad más rampante se tornará en dueña y señora de la pista, de pronto –casi nunca por encanto, aclaro- surgen esos seres capaces de darle un vuelco absoluto a esa batalla que ya creía perdida del modo más vergonzoso.
Así ha pasado con el proyecto Bailar como un trompo casino, conducido por el pintor, escritor, compositor y promotor cultural Orestes Espinosa Marrero, también excelente bailador, quien no satisfecho con las miles de tareas ejercidas por él cada día, decidió promover en serio, al duro, la práctica de un baile esencialmente autóctono, sensual y cálido.
Y no es tímida ni corta su intención. Todo lo contrario. Bailar como un trompo..., sujeto al proyecto Tocorito del Monte, defiende la idea de que una buena cantidad de niños, adolescentes y jóvenes güireños aprendan a bailar este ritmo, no de un modo elemental y torpe, sino con  paso elegante, seguro, acompasado, contagioso, tal como sucedió durante una buena parte del siglo XX.
Sobre este proyecto (que parece darse de narices con la insaciable práctica corporal del reguetón), comenta Orestes: “Muchos son los debates por parte de las instituciones culturales y educativas y varios grupos de especialistas acerca del reguetón, un fenómeno musical que satura la actualidad recreativa de los jóvenes cubanos. También los espacios radiales y sus directivos lo atacan, pero después ellos mismos lo jerarquizan, porque es ‘lo que el público quiere’, según cuentan resignados.
“Toda esta realidad movilizó mis instintos de promotor y comencé a impartir talleres, pues una parte de las razones del fenómeno estaban claras: es más fácil mover las caderas que desplazar coreográficamente todo el cuerpo, a lo cual se adiciona que bailar casino no puede aprenderse en un solo día”, continúa.
Tal como asegura Orestes Espinosa, “el bebé nació por fin”,  se hizo de luz un amplio camino destinado a formar decenas de bailadores y hasta nació una suerte de Comité compuesto por varios miembros del proyecto, para buscar una mayor eficacia dentro de la promoción y multiplicar la cifra de interesados en ingresar a la magia de la pista casinera.
Ahora, los primeros y terceros domingos de cada mes, en los patios de las escuelas y en actividades extraescolares nocturnas los viernes, se baila casino a todo tren, casi siempre al ritmo de Van Van, un célebre nombre que inspira a creer y superar obstáculos de toda laya.
Pero los planes de Orestes no se detienen aquí. Ahora pretende trasladar una brigada del Comité hacia el preuniversitario y el tecnológico del municipio para, cada sábado, asistir en el aprendizaje de este baile a los interesados de esos  centros escolares.
“Yo no pretendo desterrar el reguetón –confiesa el destacado artista, miembro de la Uneac y con varios premios y libros a cuesta-; pero algo debe hacerse por equilibrar las cosas y que no se vayan hacia un solo lado. No es un asunto de preocupación en reuniones y asambleas, sino de ocupación, de poner manos a la obra en serio y cuanto antes”.
Bastan una ambientación sencilla, un espacio modesto y unas ganas inmensas de hacer, y ya es suficiente para que Orestes, mientras promueve en grande la práctica del baile del casino, sienta que junto al sudor le corre también por la piel un río impetuoso de autenticidad y cubanía, al igual que a sus alumnos… en camino de multiplicarse considerablemente.
 

Orestes promueve en grande la práctica del baile del casino
Orestes promueve en grande la práctica del baile del casino
8:45 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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