Febrero 6, 2019 - 7:30am
- 06/02/2019 30 comentarios | | |

Nada derrota a quien no se rinde (+ Fotos)

La rotura del turbogenerador del central Harlem ha detenido la molienda por semanas, pero la tenacidad de su gente y de especialistas solidarios les ha llevado a montar otro turbo para volver a moler este mes
Joel Mayor Lorán joeldeartemisa@gmail.com

Los obstáculos se hubieran convertido en monstruos terribles, de haber quitado sus ojos de la meta. Pero nunca renunciaron a una nueva oportunidad, y fundaron su esperanza con trabajo. Según la gente del central Harlem, en Bahía Honda, la semana próxima estarán moliendo otra vez; incluso confían en fabricar las casi 15 000 toneladas de azúcar previstas.
Cortan, cepillan, taladran, sueldan… revisan exhaustivamente la alineación. Pretenden que la rotura del turbo muy pronto sea solo historia. Los viejos hierros del ingenio aún detenido, apenas se están sacudiendo. Bien decía el cantautor canadiense Leonard Cohen: “Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz”.
Quizás sea por aquello de utilizar los percances como fuente de fortaleza, o tal vez porque el mañana puede compensar el ayer. Eso sí, laboran incansablemente, por compromiso con Cuba, por responsabilidad, por volver a hacer del azúcar una fuente estable de ingresos… y por amor.
Andrés Avelino Carmona, director de esa Unidad Empresarial de Base, me llena la agenda con los nombres del esfuerzo. “No había repuesto para el turbo. Por tanto, a partir de la misma base, la misma turbina y reductor, procuramos adaptar un turbo soviético de mayor capacidad, con potencia y niveles de tensión superiores; desde entonces, un sinfín de obreros, técnicos e ingenieros trabajan tenazmente”.
Subraya el empeño conjunto entre la Empresa de Servicios Técnicos Industriales (ZETI), el Instituto de Proyectos Azucareros (IPROYAZ), la Empresa Azucarera Artemisa y el central Harlem.
Los nombres le salen a ráfagas, desde la experiencia de Humberto Carmona, inversionista de la UEB y quien participó en la construcción del central 30 de Noviembre, hasta Norlan Ávila, mecánico de turbina, y su brigada, así como la de pailería que encabeza Reymundo Ferro.
No quiere que deje de anotar a los hombres del taller de maquinado, en especial al tornero Fidel Díaz y a Braulio Acosta, operador del cepillo, ni al jubilado Arturo Morón, especialista del grupo técnico.
E igual señala a quienes acudieron en solidaridad, como Jaime con su brigada; Salvador Revé, el especialista de turbina y Julio Suárez, el especialista en plantas eléctricas, de Zeti.

Optimismo y afán
No importa que a la vuelta de un rato vaya a ocultarse el Sol, es en la oscuridad cuando las estrellas lucen más brillantes. En esos momentos resalta la pericia y el tesón de Julio, René Mena y Rubén Escalona para armonizar la electricidad con las pesadas piezas que intentan adaptar.
“Ciertos componentes, como la excitatriz giratoria, no los tenían. Tuvimos que fabricar un panel de excitación estática, y sustituir los paneles de control, mando, protección y medición, muy deteriorados ya: instalamos un solo panel con tecnología moderna”, explica Suárez.
Por si no bastara, adicionaron dos transformadores intermedios, “para compatibilizar el generador con las barras de 480 volt”, agrega.
Mientras, a Salvador Revé corresponde la ardua tarea del montaje mecánico del turbogenerador, en base al diseño concebido. El jueves 31 de enero en la tarde ya medían y discutían los detalles.
Sin dudas, han sido semanas de brega. Nada puede derrotar a quien no se rinde. El director de la UEB Central Harlem comparte algunos detalles.
“Tuvimos que barrenar el cimiento: con barrenos verticales y horizontales (tecnología y equipos de la Zona Especial de Desarrollo Mariel). Anclamos pernos con materiales de última generación (de la firma Mapei), y construimos el barcazo en el propio central, con lo cual evitamos costos superiores.
“Conseguimos el estator en el central Ignacio Agramonte, en Florida, Camagüey; el rotor, en la UEB Habana; los transformadores, en la otrora textilera Ariguanabo… Prácticamente contamos ya con el 100% de los recursos a pie de obra, para un proceso altamente complejo, por la alta precisión que exige en la alineación”.
Carmona no esconde su optimismo. “Pensamos arrancar entre el 10 y el 15 de febrero. Si la zafra llega al 15 de mayo, podremos moler toda la caña; desde luego, habrá que cumplir con la norma potencial al 75%”.
Ante la pregunta sobre el porqué de tal confianza, menciona las diferentes mejoras al ingenio en los últimos años. “Sin embargo, la principal consistió en rescatar personal, e incorporar jóvenes a los cuales hemos preparado.
Y tampoco en eso radica toda su certidumbre. “Antes de detenerse el ingenio, molimos durante ocho días, a casi el ciento por ciento de la norma y con un rendimiento industrial por encima de lo planificado. Además, arrancar en diciembre nos hubiera proporcionado más días; en cambio, hacerlo en febrero incrementará el rendimiento.
“La campaña anterior iniciamos zafra el 1 de febrero y terminamos en mayo: fabricamos 13 700 toneladas de azúcar con un rendimiento industrial de 10.06”.
Encima, José Antonio Rodríguez, director de la UEB Atención a Productores Agropecuarios Harlem, asegura que “la caña está en óptimas condiciones fisiológicas para molerla: brix sobre 21, pureza sobre 90 y pol sobre 18. Las lluvias y este ‘tiempo adicional’ la han favorecido”.
Será como decía el escritor Julio Cortázar: “La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.”

Muchos nombres tiene el esfuerzo por echar a andar nuevamente al Harlem

En los nuevos paneles y transformadores instalados resaltan la pericia y tesón de Julio, René y Rubén