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- 29/03/2017 0 comentarios | | |

Museo con risa… y con historia

Cuando arribamos al Museo, una casona del neoclásico colonial, ya a las puertas de la XX Bienal Internacional de Humor Gráfico, todo era movimiento y transformación allí, pues una brigada pintaba el inmueble después de haber sustituido tazas sanitarias y lavamanos.
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Si alguna persona domina plenamente la responsabilidad que está en sus manos, si alguna tiene la suficiente sensibilidad para convertir un centro cultural en una casa de todos los artistas, esa es Isel Chacón, directora del Museo Internacional del Humor en San Antonio de los Baños.
Cuando arribamos al Museo, una casona del neoclásico colonial, ya a las puertas de la XX Bienal Internacional de Humor Gráfico, todo era movimiento y transformación allí, pues una brigada pintaba el inmueble después de haber sustituido tazas sanitarias  y lavamanos.
No obstante el mejoramiento, queda por delante una transformación mucho mayor de este centro, el cual  ha sido capaz de convocar no solo a los mejores caricaturistas e historietistas cubanos, sino a los más sobresalientes del   planeta entero.
Sobre los cambios pendientes, comenta Isel: “La parte de la  carpintería está muy  deteriorada. Dentro del Museo tenemos obras valiosas que bien pudieran estar en un almacén con mejores condiciones. También es preciso contar con un almacén general y replantearse la ubicación de las oficinas de trabajo”.
Más que el lamento y la preocupación, está latente la posibilidad de que, para el 2019, en vísperas del cumpleaños 40 del Museo y de los 21 de la Bienal, la célebre casona exhiba un rostro más lozano.
“Desde el 2015 tenemos un proyecto  para ese fin –asegura Isel- y existe un expediente sobre el tema que debe terminarse este año, de manera que, a partir del año próximo, podamos dedicarnos a la transformación capital que queremos”.
Son muchas las manos –y los corazones sonrientes, por supuesto- que ayudaron a dar vida a este Museo. Pero entre todos esos nombres destaca el del ariguanabense René de la Nuez, creador del célebre Loquito y considerado uno de los mejores caricaturistas del siglo XX.
René conoció en Gabrovo, Bulgaria, una Casa del Humor y la Sátira y pensó que en Cuba, y en especial en su terruño- cuna de grandes humoristas gráficos- podría concretarse una experiencia parecida. Y se concretó.
Si la historia de muchos proyectos frenados por la burocracia y la desidia nos resultan especialmente conocidos, valdría la pena contar aquí cómo, para este risueño proyecto, los caminos siempre estuvieron abiertos y todas las voluntades se sumaron para acompañar la propuesta de René de la Nuez.
Con  el apoyo de la Comisión de Historia y el de todas las instituciones gubernamentales y políticas en San Antonio y  la extinta provincia de La Habana, junto a  la Upec, fue posible convertir la casa patrimonial del Marqués de Campo Florido, fundada en 1830, en el mítico espacio que surgiría después.

De la risa… y mucho más
Cuenta Isel que, apenas concluye la última jornada de cada Bienal, la gente suele decirle en la calle: “¡qué bueno, por fin  terminaron!, ahora podrán descansar”.
Sin embargo, la verdad es que nada termina cuando termina la Bienal. Todo lo contrario. Las tareas del Museo van mucho más allá y más acá de este acontecimiento.
Ya resulta un hecho habitual que el museo pase de “estático” a “móvil”, oportunidad que permite llevar sus obras a primarias, centros mixtos, escuelas de oficios, comunidades rurales, centros penitenciarios, a niños  y  barrios de “complicada” situación social como Macondo…

En estos lugares  suelen recibir la más cálida acogida por parte de los  adultos, y de los niños, varios de ellos presentes en el Programa Educa a tu Hijo, sazonado por la gracia de payasos y por el grupo Los Cuenteros.
También el Museo, apoyándose en el mensaje desde la caricatura, se convierte en centro de charlas y coloquios sobre la droga, el alcohol y las enfermedades de origen sexual, y esparce su magia hacia la Casa de los Abuelos y la Peña del Danzón.
Además de la Bienal, otros eventos dan lustre al Museo: la Humoranga, que alterna con la Bienal, más el Salón  Nacional de Caricatura Personal Juan David, ambos creados por el investigador y ensayista  Carlos Reig, director del Museo durante cuatro años.
A los ya nombrados se suman el Salón Nacional de Artes Plásticas José Luis Posada, con carácter anual, en homenaje a este destacado caricaturista e ilustrador ariguanabense de origen español.
Isel no absorbe para ella el mérito mayor de esta obra. Prefiere nombrar a muchas personas con cualidades notables, excelentes promotores del humor como las museólogas  María Elena Arango y Gertie Castillo.
Desde el año 1977, San Antonio de los Baños pasó a llamarse La Villa del Humor y, desde entonces, no ha hecho quedar mal esta definición. Todo lo contrario. La ha iluminado siempre, aun en los años del Período Especial, durísimos momentos económicos  que no  pudieron detener ni una vez la realización de las Bienales.
La cercana transformación del Museo Internacional del Humor incluye una necesaria y justa expansión hacia el terreno situado a la derecha de la puerta principal. Es importante este paso de recuperar, cuanto antes, una parcela  que  le perteneció desde su misma fundación.
A las puertas  de una nueva Bienal, el Museo Internacional del Humor, pese a cualquier contratiempo, ya está listo para la “pelea”… y con la misma sonrisa gentil, solidaria y abierta de siempre.
La exposición de corte humorístico que, hace ya 102 años realizaran Eduardo Abela y Manuel Alfonso, primera de su tipo en Cuba, vino a decir –sin que entonces nadie lo imaginara- la risueña grandeza que habría de acompañar para siempre a San Antonio de los Baños.
 

10:30 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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