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- 20/07/2017 0 comentarios | | |

Mujer con rostro de campeona

Sobre sus dos ruedas, Marlies Mejías García ha llegado lejos. Pedalear es su manera de recorrer el mundo, le brinda un punto de vista distinto. Define su respiración, postura y futuro. Resulta difícil de explicar, pero sin apasionarle el deporte está considerada como una de las mejores ciclistas de Latinoamérica.
WENDY GARCÍA MARQUETTI wgarciam@fcom.uh.cu

Un par de pedales, una cadena y dos ruedas pueden llevarte a casi cualquier lugar, resulta “tan fácil como andar en bicicleta”. Para los cubanos significa mucho más que un simple medio de transporte a pesar de su sencilla estructura. Cuadro, timón, sillín… ¿qué tan complicado puede ser?
Sobre sus dos ruedas, Marlies Mejías García ha llegado lejos. Pedalear es su manera de recorrer el mundo, le brinda un punto de vista distinto. Define su respiración, postura y futuro. Resulta difícil de explicar, pero sin apasionarle el deporte está considerada como una de las mejores ciclistas de Latinoamérica.
Tiene 24 años y Marislay -su mamá- la llamó como una amiga inolvidable. Nació el 29 de diciembre de 1992 en Santiago de Cuba y pronto supo adaptarse a las condiciones de su tierra adoptiva, Güira de Melena.
Podría pensarse que apenas supo andar ya andaba sobre ruedas, “vivía y moría” encima de una bicicleta, recorriendo lomas y calles, pero la realidad es bien distinta.
Un vecino del barrio güireño La Cachimba, la montó en uno de esos ciclos “28” en cuarto grado. Recuerda su mamá que se cayó dos veces, pero luego de eso fue imposible pararla. Los vecinos se preocupaban por ella y su hermana, debido a los peligros de retarse por las carreteras. Para evitar un accidente, su mamá decidió vender las bicicletas y acabar con las competencias, o eso pensaba ella.
Menos de un mes después de la venta, fueron haciendo captaciones para el ciclismo en la escuela. “Comencé cuando una amiga de mi mamá la convenció para que me apuntara. Antes de eso yo pensaba que sabía montar bicicleta”, confesó Marlies entre risas en una ocasión.
Pedaleando hasta la cima
Todo comenzó por puro embullo, cosa de muchachos, pero pronto tuvo resultados destacados en la Copa 8 de Marzo. Debido a sus logros, pese a no incluir victorias por el poco tiempo de entrenamiento y la diferencia de edad con sus rivales, fue seleccionada para comenzar estudios en la Eide.
Rápidamente, luego de ganar varias competencias y romper varias marcas, comenzó a entrenar en el centro nacional Reynaldo Paseiro, de La Habana. Con solo 14 años disputaba su primer certamen internacional en México y a los 16 ya entrenaba en la Unión Ciclista Internacional, con sede en Suiza.
En el velódromo del este capitalino sus amigos la llaman Zuka, por su semejanza con ese personaje de novela brasileña. Ahora se prepara con la selección nacional o con sus compañeras del club argentino Weber Shimano Ladies Power, pero cuando inició casi competía consigo misma, o el mejor equivalente, su hermana gemela Marlin.
Sus piernas y brazos tienen cicatrices de quien pasa horas sobre una bicicleta en carreteras o las pistas, se ha caído y sufrido accidentes; incluso algunos tan dolorosos que no desea recordarlos.
Nada de eso mella su confianza, y a pesar de llorar antes de cada carrera, siempre cambia las lágrimas por una su distintiva sonrisa y una energía incalculable, por las cuales ya no necesita presentación en los eventos internacionales.
Pese a que no se hallaba en su mejor momento, compitió en las Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y su séptimo lugar la hizo avanzar un puesto respecto a Londres 2012. Poco más de un año antes, sufrió un accidente mientras entrenaba con sus homólogos varones en el maltrecho velódromo habanero.
Luego de la caída pasó un tiempo antes de reajustar los frenos y volver a pedalear. sintió miedo, pero su decisión de seguir adelante y el apoyo constante de entrenadores y familiares, junto a la buena preparación y la disciplina pudo superar las dificultades.
El Titan Tropic fue un reto, una experiencia nueva para la que tuvo que prepararse en poco tiempo. Una competencia donde se busca la gloria en un paraíso cercano al mar, tras atravesar un infierno de barro, montañas, ríos, pedalear bajo la lluvia, dormir a la intemperie y arreglar la bicicleta en el medio del monte y sola. Todo un reto para las piernas y el espíritu.
Marlies, aunque cubierta de lodo, conquistó la medalla de oro tras dominar todo el trayecto. Entre las mujeres no tuvo competencia y solo 12 hombres la superaron. En ese evento creció, cambió de aires y aprendió a andar sobre bielas de otra manera.
A finales de 2016 e inicios de 2017 se concretó finalmente la firma de su contrato con el Shimano argentino, y se convirtió en la primera ciclista cubana en firmar contrato con un club extranjero bajo el amparo de la Federación Cubana de Ciclismo. Un cambio radical en su carrera deportiva, aunque le ha deparado nuevos triunfos y alegrías, ahora en las carreteras.
Retrato en lo alto del podio
Es delgada y pocos imaginan la verdadera potencia de sus piernas o la grandeza de su corazón. Redobla esfuerzos para salir de los momentos grises y disfruta más de los resultados si la competencia se antoja difícil y las rivales poderosas. Las ruedas son una extensión de sus piernas y le han permitido obtener resultados impresionantes en poco tiempo.
Con un brillo en los ojos, reservado a las campeonas y la energía suficiente para andar embalada sobre bielas a su paso por el ala norte del velódromo, no olvida el compromiso con su pueblo, acostumbrado a verla, y con su familia, ese horcón de siempre, tan importante que cuando cada una de sus partes no está en su lugar, como las piezas de una bicicleta, su vida no anda bien.
Su palmarés denota un espíritu combativo, ansias de victoria y su virtuosismo encima de ese bólido de dos ruedas. Nadie puede olvidar las cinco medallas de oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014.
Estos resultados la ubican como una de las principales pedalistas cubanas en estos momentos, capaz de aguantar y ganar en las largas distancias, volar en las pistas y sobreponerse a los obstáculos impredecibles entre las montañas. Por ahora solo queda seguir con los entrenamientos, dándole a los pedales y mirar hacia el frente para evitar caer por el camino.
 

Sobre sus dos ruedas, Marlies Mejías García ha llegado lejos
Sobre sus dos ruedas, Marlies Mejías García ha llegado lejos
9:00 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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