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- 07/10/2017 0 comentarios | | |

Más que mito, inspiración eterna

Estrenada en la sede del Museo de Orfebrería, en La Habana, la exposición Arte soy entre las artes, del creador bautense Rael Rodríguez Capote, en homenaje a José Martí, a partir de sus poemas y varios de los cuentos de La Edad de Oro.
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Con una energía nada positiva, el escritor argentino Jorge Luis Borges llamó a José Martí “ese mito de Las Antillas”, desconociendo el autor argentino la extraordinaria huella dejada por el autor de los Versos sencillos.

Sin embargo, “ese mito” no ha dejado de ser una constante, una energía inapagable, tanto en la interpretación de la realidad cubana de siempre, como en el fecundo imaginario de los artistas nacionales, sean pintores, escritores, cineastas, teatristas…

La muestra más reciente de lo que afirmo pudimos hallarla en las 21 piezas de la exposición Arte soy entre las artes, del creador bautense Rael Rodríguez Capote, estrenada en la sede del Museo de Orfebrería en la capital y necesitada de buenos espacios en los predios artemiseños.

A partir de esta expo ha ocurrido un giro sorprendente en la carrera de Rodríguez Capote, ampliamente reconocido por sus mosaicos en espacios como la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced y la hamburguesería La Viña, en Bauta, y por otros similares en la nueva sede de la Conferencia de Obispos, y en el altar, el ambón y las 14 Estaciones del Vía Crucis, pertenecientes a la iglesia de San Antonio Abad.

Ahora, rindiendo homenaje a los célebres huevos de Carl Fabergé, artista ruso de la primera mitad del siglo XX, y, sobre todo, al Apóstol cubano, ha ofrecido a los ojos del respetable, a través de 21 piezas, un despliegue más que contundente de su talento y diversidad como artista.

En piezas de tamaño semejante al de un huevo de pato, elaboradas a partir de una cerámica fría y una técnica mixta donde se incluyen finas láminas de oro, bisutería, pedrerías y abalorios, Rael simboliza, a través de una exquisita labor minimalista, varios de los cuentos más memorables de La Edad de Oro, como Bebé y el señor don Pomposo, Los dos príncipes y Los zapaticos de rosa, por citar solo algunos.

Pero si La Edad de Oro sirvió como el mejor de los pretextos para conformar el plato fuerte de la muestra, otros textos poéticos martianos de gran impacto, y la propia muerte del Héroe Nacional, sirvieron para enriquecer la más reciente propuesta de este creador bautense.

Para entrar en más detalles, basta detenernos en dos ejemplares de Arte soy entre las artes: el dedicado a María García Granados, la Niña de Guatemala, y el dedicado a la muerte del Apóstol en Dos Ríos.

En el primero de ambos, 18 perlas en forma de flor (alusión a la edad de María en el instante de fallecer) adornan el exterior de la pieza, con el escudo de esa nación centroamericana al dorso, un simbólico quetzal posado en la cima y un retrato de la joven en el interior de la pieza, en compañía de la bandera de ese país.

Sobre esta pieza en específico, llama la atención el impacto causado por ella al Excelentísimo Señor Juan León, embajador de esa nación en Cuba, quien reconoció el extraordinario poder de síntesis y fabulación de Rodríguez Capote.

En la segunda, el interior del huevo, en su parte izquierda, muestra a un Martí cayendo atravesado por el plomo enemigo, mientras en su derecha aparece el célebre Dos Ríos atravesado a la mitad por una intrusa y letal bandera española.

Sin dudas, es un extraordinario derroche de imaginación, capaz de revelar preocupaciones de resonante universalidad como la locura, la amistad, la Patria, la inocencia, el amor, la muerte, la envidia, la arrogancia, la banalidad…

Y tal como ha sido reconocido por la prensa y la crítica especializada, es la primera vez que este tipo de obras, realizadas por un autor cubano, se exhibe en nuestro país.

Sería muy justo no pasar por alto el hecho de que Rael donó un par de estas significativas piezas al Museo de Orfebrería y otra a la Casa Natal de José Martí, lo cual dice mucho de su nivel de compromiso social.

Rael Rodríguez Capote, quien ha sobresalido como promotor cultural, y en especial como maestro teselero, ha tenido la oportunidad de que tres de sus obras sirvieran como obsequios para los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, durante la visita de estos tres pontífices a Cuba.

El nuevo derrotero tomado a partir de su trabajo con los huevos de Fabergé, deja en claro la indiscutible capacidad de metamorfosis, seriedad y talento que anida en este bautense tan joven, pero con una obra bien sólida ya.

4:45 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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