Noviembre 25, 2018 - 12:15pm
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De las mallas al wushuguan, una vida

Alberto Miranda ha hecho del Tai Chi una pasión de muchos, después de que el deporte le cambiara su brújula, de la lucha como disciplina de fuerza a la armonía “taichiana”, capaz incluso de variar su actitud ante la vida.
Elena Milián Salaberri elenams18081966@gmail.com

Quizás en San Cristóbal sea uno de los hombres más  “buscados”: Alberto Miranda ha hecho del Tai Chi una pasión de muchos, después de que el deporte le cambiara su brújula, de la lucha como disciplina de fuerza a la armonía “taichiana”, capaz incluso de variar su actitud ante la vida.
Resulta que de sus 61 años, lleva más de 50 ligado al deporte, más que pasión devenida obsesión de este viñalero de nacimiento, llegado un día ya lejano “malla en ristre” al oriente de la entonces provincia de Pinar del Río. El fútbol lo acaparó de niño; mas, un ojo sagaz le vio aptitudes de luchador, y con ese signo ha escrito Alberto su historia no empírica sino de formación académica.
“No concibo mi vida desligado de lo deportivo; sin embargo, no me gusta la pelota, veo solo los juegos definitivos”, afirmó mientras su mirada, siempre limpia y clara, ya no se parece a la del profe de lucha capaz de formar a campeones provinciales e incluso integrantes del equipo nacional, como Kimy Bravo.
Hasta el estado de Lara en Venezuela llegó en 2006; al frente de una parroquia (demarcación) tuvo a su cargo a 17 colaboradores cubanos. “Fue toda una escuela para mí el tiempo en esa nación desde todos los puntos de vista; allí un alumno me habló del Tai Chi, modalidad; acordamos que yo le enseñaba lucha y él a cambio el arte marcial; pero nunca se cumplió el pacto por su parte”, rememoró jocosamente.

 El regreso y lo supremo
Ya en Cuba, el Combinado Deportivo Urbano y el radicado en la piscina, ambos en la zona céntrica de San Cristóbal,  supieron de su entrega a los entrenamientos. Pero el día dos de febrero de 2008 marcó la diferencia: el antes y el después.
“Efraín, profesor emblemático de Tai Chi en la capital vueltabajera -antes de fundarse Artemisa como provincia-,  ofreció un curso y a partir de entonces inicié su práctica  con participación pública y transcurrida una década, varios cientos de personas se han sumado; hoy la matrícula en diversos grupos y horarios asciende a 207, de todos los grupos etarios.
“La capacitación ha sido clave: se nos facilitan textos, audiovisuales y otras variantes de estudios, con colaboración china y la tutela del maestro Roberto Vargas Lee, presidente de la Federación Nacional de Tai Chi, hoy adscrita al Inder. Adentrarse en una disciplina tan compleja requiere entrega tanto para quienes la practican como para el profesor, pues tiene la variante deportiva, competitiva en su carácter de arte marcial y la terapéutica.
“El término tai significa en chino grande, supremo; y chi equivale a centro o eje; de modo que unidas las dos palabras hacen referencia a la idea de máximo equilibrio del cuerpo y la mente. Por supuesto, esa armonía no se logra de un día para otro, pero una vez conseguida abarca incluso las relaciones del ser humano y la naturaleza que lo rodea”, significó.
           
Alberto y el Tai Chi artemiseño
Miranda López preside la federación de Tai Chi en la provincia, donde solamente Alquízar y Bahía Honda carecen de filiales municipales: crearlas es el desafío de este hombre, que trabaja casi 12 horas diariamente en varios turnos y sitios dedicados a la práctica de esta disciplina.
“En lo personal me ha cambiado la vida: de impulsivo pasé a reflexivo; soy ahora organizado; mi actitud es otra, e igual paz y bienestar físico han experimentado mis alumnos. No se trata de un mito, hay que vivirlo para apreciar la interconexión existente entre cada cosa… es necesario vivirlo…”, confirmó.
Realizar un intercambio con “taichistas” del resto del territorio e invitados de todo el país es otro de los anhelos de este hombre también esposo y padre— porque la vida es también esa plenitud del hogar—, para celebrar la década de esa modalidad deportiva y por qué no de salud en la sureña localidad.
Después de hablar con el “profe” es imposible renunciar a un día unirse a quienes lo persiguen en pos de una sapiencia serena. Vestido él con su wushuguan (traje para el Tai Chi) de satén, invita a conquistar lo supremo… desde la sencillez.
 

Amantes del Tai Chi en San Cristóbal
Amantes del Tai Chi en San Cristóbal
Noviembre 25, 2018 - 12:15pm
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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