Marzo 12, 2019 - 11:45pm
- 13/03/2019 2 comentarios | | |

Maestros… una carrera con obstáculos

Las motivaciones lo son todo. Una persona entusiasmada corre por sus sueños y lucha por cumplirlos. Quien entra determinado y queriendo ser maestro, sale de allí siendo el mejor de la clase. Quien entra porque le tocó, hace una carrera de 110 con vallas… y enfrenta altas probabilidades de nunca llegar a la meta. Para ser educador no basta con escribirlo en una boleta de opciones y esperar a que llegue la vocación
Sailys Uria López sai.uria0322@gmail.com

Enseñar es la más noble de las profesiones. Observar el momento en que alguien lee seguro sus primeras palabras o simula el trazo de una letra resulta gratificante. Quizás, por tan enaltecedora enseñanza, terminamos teniendo muchos profesores y un único maestro.

Desde hace tiempo, Artemisa padece problemas de cobertura docente. Se ha recurrido a disímiles estrategias para que no quede un aula sin maestro, pero uno de los más grandes problemas radica en las reducidas graduaciones de nuevos pedagogos.

La Escuela Pedagógica Abel Santamaría, ubicada en Bauta, forma a los futuros educadores de Primera infancia, Inglés, Enseñanza Especial y Maestros Primarios. Dispone de laboratorios equipados para la preparación de los estudiantes, “excepto uno de Computación, a la espera hace algunos años de diez computadoras para facilitar la conexión y estudio de los alumnos”, comenta Yordan Figueroa, director de la escuela.

“Actualmente, el centro tiene 21 grupos docentes y 494 estudiantes, la mayoría de Bahía Honda y San Cristóbal; sin embargo, es Guanajay el que demuestra una mayor formación vocacional”, expresa Figueroa.

 

Matrícula y necesidades

La academia tiene la responsabilidad de encauzar acciones de formación vocacional hacia los centros de donde provienen sus futuros estudiantes; mas, la realidad suele ser diferente.

“Las acciones apuntan más a estimular la vocación de quienes ya constan en nuestra matrícula, que a captar estudiantes de secundaria básica”, comentó Figueroa. Desde luego, esa práctica deberá cambiar en aras de atraer mayor cantidad de alumnos al centro.

“Me gusta esta profesión, porque mis pedagogos me han dado muy buen ejemplo. Mis padres son maestros, y no querían que yo ejerciera como tal, pero impartir Matemática y Lengua Española es algo que me ha gustado desde pequeña”, comenta Viviana Martín, alquizareña estudiante del cuarto año de la escuela.

Elen Guzmán, también de cuarto año, cuenta que “cuando comenzamos en primero éramos cinco grupos; al terminar ese curso muchos ya se habían marchado y así cada período. Ahora solo quedan dos grupos de Maestros Primarios”.

La estudiante Amanda Ayala expone que “hay quienes entran a la escuela por seleccionar alguna opción y por lo general, son los primeros en abandonar la carrera”.

“Para entrar al plantel se realizan pruebas de aptitud, se les revisa el expediente académico y, en especial, el componente educativo; además, los entrevistamos para garantizar la matrícula y citamos a sus familia res”, comentó Oytsa Peñalver, subdirectora para la Formación Pedagógica en la provincia.

Según datos ofrecidos por la Dirección Provincial de Educación, en 2015 ingresaron 257 alumnos a la escuela: 121 pertenecían a la especialidad de Maestros Primarios; hoy quedan 63 estudiantes.

Semejante situación vivió esa especialidad en 2018, pues solo se graduó el 47.6% (50 alumnos) de los 105 que entraron en 2014.

A nivel general, en la escuela, la eficiencia del ciclo docente no varía mucho, pues en 2018 fue de 51.8%. Para el presente año, de acuerdo con las 112 bajas hasta el momento, el pronóstico alude a un 56.4%.

Varias lecturas emergen de estos números, pues si apenas 145 nuevos profes “ingresaran” este año a las aulas, la provincia de Artemisa no lograría cubrir la necesidad de 529 maestros de estas enseñanzas, para la cual recurre habitualmente a alternativas como la de elevar el número de alumnos por educadores.

Para ser maestro no solo hay que armarse de una coraza anchísima de paciencia, sino llevarlo en el ADN. Si no eres capaz de identificarlo cuando creces, muy difícilmente nacerá el amor hacia la profesión y extraña vez conseguirás pararte frente a un aula con el corazón y no pensando en terminar el turno.

Si de motivaciones se trata…

“En las decisiones tomadas por los estudiantes, una vez llegan a la escuela, influyen un montón de aspectos: las motivaciones con las que vienen y la realidad que encuentran”, expresa Ana Cecilia Moreno, profesora del centro, integrante de la Comisión Nacional de Elaboración de Programas de Escuelas Pedagógicas.

Según el balance de Ana, “la experiencia en otras provincias es otra y mejor, en cuanto a infraestructura y medios de enseñanza”, confirmó.

Educar a quienes luego enseñan ha hecho que ella sepa cuántas cosas pasan por sus cabezas y conozca a la perfección sus miedos e indecisiones. Por eso se empeña en que sus estudiantes estén más comprometidos y, de conjunto con otros profesores, prepara encuentros de monitores y concursos de medios de enseñanza para animar a sus alumnos.

“Pese a tener 91.05 de promedio y la posibilidad de optar por otra profesión, yo siempre quise ser maestra: fue mi primera opción. Estoy contenta en la escuela, y cuando fui a las primeras observaciones en el aula me sentí increíble; lo único que me pone a pensar si he elegido la profesión correcta es el salario al graduarme”, manifiesta Lieter Hernández, alumna de primer año.

Las causas de tantas bajas están asociadas al contexto de las escuelas en el campo: la lejanía de la casa, la diferencia entre el que viaja cada día hacia la escuela y quien se queda, además de las condiciones de infraestructura, que no son las mejores para quienes deben dejar cuerpo, mente y alma aprendiendo, cada día, cómo ser mejores personas para ser mejores maestros. También es preciso añadir la vocación y las motivaciones, muchas veces dejadas en un rincón, pero que en definitiva son la matriz del maestro.

En general, los propios alumnos señalan como causa principal el bajo salario recibido por los maestros, responsables la mayoría de las veces de atender y educar a más pioneros que la cantidad establecida.

Las motivaciones lo son todo. Una persona entusiasmada corre por sus sueños y lucha por cumplirlos. Quien entra determinado y queriendo ser maestro, sale de allí siendo el mejor de la clase. Quien entra porque le tocó, hace una carrera de 110 con vallas… y enfrenta altas probabilidades de nunca llegar a la meta. Para ser educador no basta con escribirlo en una boleta de opciones y esperar a que llegue la vocación.

Así, a veces se obtiene la carrera, pero en muy escasas ocasiones acompaña la aptitud. Pensar cuánto influye la familia en la decisión y el destino profesional de algunos y el peso de las carencias salariales en el sector educacional, no resulta descabellado: son frenos nefastos para querer enseñar.

Urge resolver la paradoja de que pocos quieren ver a sus hijos convertidos en maestros; sin embargo, todos queremos que los nuestros tengan los mejores profesores, máxime si se trata de aprender la Matemática básica y leer.

Concurso de monitores desarrollado en la escuela. Fotos: OTON IEL MÁRQUEZ
Concurso de monitores desarrollado en la escuela. Fotos: OTON IEL MÁRQUEZ
Marzo 12, 2019 - 11:45pm
- 21/04/2014 2 comentarios | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Dariel Mompie
- 2019/03/14 - 15:13
1
si se conoce la realidad de las necesidades que hoy presentan los docentes y no solo desde el punto de vista economico, si no social y de superacion y aun no se han resuelto, si los alumnos ven a diario como vive su maestro y todos las necesidades que tiene, eso no se puede tapar con una excelente clase de historia, matematica o español, ya el joven ve mas alla, o acaso se olvidaron que casi todos cuando pequeños jugamos a la escuelita a ser maestro-alumno y cuando abrimos los ojos y nos enfretamos a la realidad la vida nos demuestra que es una profesion de infinito amor pero sin atencion, preocupacion y ocupacion de nadie y que la sociedad jusga demasiado. sinceramente espero que algun dia alguien se de cuenta que la educacio como sistema se esta derrumbando y que ese ejercito de luz ha dejado de brillar con luz propia, pero que quedan muchos profesionales de la educacion con ganas de enseñar, de estar con tiza y borrador, libro en mano, de educar y dar amor, no solo enseñar, pero necesitamos mas, para mi sin educacion no existe revolucion.
Sailys
- 2019/03/18 - 08:03
2
Tiene usted toda la razón Dariel, lo peor es que cada vez son menos, la tabla de datos que aparece en el trabajo muestra una relación de Necesidad de profesores vs. Cantidad de graduados en 2019, y el resultado es insuiciente. Lo más alarmante es que el próximo año hay municipios en los cuales no se graduará nadie de ciertas especialidades, y eso es una cuestión que debe preocuparnos a todos. Tal como se acordaron alternativas para enaltecer el trabajo del médico, deberían aplicarse al gremio de educadores, pues son ellos en definitiva quienes forman a todos los profesionales.

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