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- 27/11/2017 0 comentarios | | |

Maestro de los colchones y los desbalances

Tanto sus medallas panamericanas como el diploma olímpico, los entregó al museo provincial de Pinar del Río, hace bastante tiempo. Hoy trabaja en el área de su municipio con niños y jóvenes. “El trabajo en la base es difícil, aunque muy bonito porque siempre aprendes algo y ves crecer cada día a los muchachos”, asegura.
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

Apenas era un muchacho cuando descubrió el deporte que le apasionaría para toda la vida. Comenzó a practicar la lucha libre por allá por 1973, con solo 14 años edad y seis meses de preparación, Juan

Carlos llegó al equipo nacional juvenil y su ascenso fue tan meteórico que en ese mismo período de tiempo llegó a la selección de mayores.

Durante unos ocho años allí, este candelariense conquistaría muchos logros, entre ellos el título en un torneo continental de la disciplina y la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de San Juan´79. Aunque no llegó al podio en certámenes olímpicos ni mundiales, en muchas ocasiones se quedó a las puertas de la gloria.

“Sin dudas mi mejor resultado fue el quinto lugar en Moscú´80, pero también en el mundial de Suiza 1977 quedé en esa posición, y fui cuarto en una Copa del Mundo en Estados Unidos”, actuaciones que redondean un palmarés para respetar.

Tras una dolorosa lesión en el codo, durante un combate en la cita bajo los cinco aros celebrada en la capital soviética, que lo apartó una larga temporada de los colchones y del campeonato nacional, perdió su puesto en la selección de las cuatro letras por un año, y eso lo desilusionó por completo.

Ese fue el inicio de su carrera como entrenador, comenzó en la Eide Ormany Arenado, de Pinar del Río, y luego de un período de seis años, fue llamado como preparador del equipo nacional juvenil. En 1995 asumió un nuevo reto tras ser contratado como tutor de la principal figura de la lucha italiana en aquellos momentos.

Gracias a los buenos resultados de su pupilo en la cita de Atlanta´96, llegó a ser entrenador principal de toda la selección itálica hasta los Juegos de Atenas´04. Luego de un año en su tierra, regresó a Italia, pero esta vez al frente de los equipos juveniles de ambos sexos, hasta el año 2014.

De esa exitosa etapa, en su casa solo guarda el botón olímpico que le entregó Juan Antonio Samaranch, junto a una medalla que logró como entrenador en un europeo juvenil y algunos trofeos y reconocimientos otorgados tras su retiro.

Tanto sus medallas panamericanas como el diploma olímpico, los entregó al museo provincial de Pinar del Río, hace bastante  tiempo.

Hoy trabaja en el área de su municipio con niños y jóvenes. “El trabajo en la base es difícil, aunque muy bonito porque siempre aprendes algo y ves crecer cada día a los muchachos”, asegura.

“En estos momentos queremos aumentar la matrícula en el sexo femenino para mejorar los resultados, lo cual no es una utopía, pues sabemos de la historia del deporte en Candelaria y sus muchas glorias, como nuestra Idalys Ortiz, por solo mencionar a tan descollante figura: ella representa lo que puede lograrse con trabajo y dedicación”.

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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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