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- 06/02/2018 0 comentarios | | |

Con luz poética propia

Un estudio acerca del uso del símil, la metáfora, la intertextualidad, el repen­tismo teatral en los confines de la espinela, baña las páginas de este libro en pro­ceso
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Grata sorpresa trajo a la Ciudad Letrada artemiseña el veredicto del II Concurso de Poesía Rubén Martínez Villena, convo­cado por la Uneac en la provincia, el cual reveló la victoria del poeta alquizareño José Alberto Nápoles Torres con su poe­mario Muchachos del camión.

Nápoles, también director de la Casa Artemiseña de la Décima, es uno de los jóvenes valores de la literatura en Arte­misa, destacado además en otras vertientes donde no sobran precisamente los nombres: la ensayística y la investigación literarias.

Sobre el libro premiado en el concurso Villena, aseguró: “Mi esposa Yanuris es profesora de Biología y tuve la suerte de asistir con ella y un grupo de estudiantes de 12 grado a una excursión en los manglares de playa Guanímar. Aquella experiencia fue fundamental a la hora de escribir Mucha­chos del camión, libro que nació de un golpe, en apenas dos semanas”.

Pero qué detalles en específico motiva­ron los intereses líricos de Nápoles a partir de esta experiencia, convertida en obra pre­miada por un reconocido jurado, compuesto por los escritores Norberto Codina, Daniel Díaz Mantilla y Enrique Saínz.

“Yo tengo 41 años –dice Nápoles- y esos muchachos tienen una forma de vivir y actuar muy diferente de la mía. La mirada de mi libro está hecha desde mi genera­ción hacia una mucho más joven, pretexto para hacerme muchas preguntas sobre el sentido de la vida, el amor, la muerte, la libertad de los sentimientos”.

El poemario, a proponerse a la editora Unicornio para su publicación, cuenta con 51 páginas; pero está escrito como si fuera un solo poema, porque cada uno parece la continuación del anterior.

Pero a un único libro no se limita la creación literaria de Nápoles. Reciente­mente terminó de compilar una antología de poetas artemiseños del siglo XIX, nom­brada La eternidad en su gotear, que comienza con una muestra de la obra lírica del sabio Tranquilino Sandalio de Noda (1808-1862), un sabio que dominaba el arte del soneto y la décima, hablaba 18 idiomas, y fue un estudioso del café, ade­más de cartógrafo y agrimensor, entre otras profesiones.

En un nuevo proyecto, Agonalia, Nápoles sostiene un diálogo lírico con bar­dos de todos los tiempos, desde la poesía grecorromana y judía hasta varios de los más insignes del siglo pasado, mientras que en su Breve catauro de la décima artemiseña expone términos, obras y poetas más y menos representativos dentro de la décima oral y escrita en la provincia, desde el siglo XIX hasta hoy.

Un estudio acerca del uso del símil, la metáfora, la intertextualidad, el repen­tismo teatral en los confines de la espinela, baña las páginas de este libro en pro­ceso, donde relumbran Angelito Valiente, Jacinto Marichal, José María Díaz Cle­mente (El Herrero), Evasio Pérez (padre e hijo), Renito Fuentes, Lorenzo Suárez, Carlos Jesús Cabrera...y un sinfín de bri­llantes decimistas artemiseños.

José Alberto Nápoles, quien debu­tara ante los lectores con su libro Tao máscaras en vuelo, confiesa ser un ávido lector, un martiano cons­ciente de que nada supera la honradez humana y un hombre seguro de que su provincia está repleta de tesoros lite­rarios dignos de rescatar y de poner en el sitial más honorable.

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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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