Septiembre 28, 2018 - 11:15am
- 28/09/2018 0 comentarios | | |

Lo más difícil, decir adiós

En la Escuela de Profesores de Educación Física (EPEF) José de la Luz y Caballero los estudiantes viven experiencias inolvidables
WENDY GARCÍA MARQUETTI wgarciam@fcom.uh.cu

Yaniris Acosta y Keyla Prohenza, estudiantes de la Escuela de Profesores de Educación Física (EPEF) José de la Luz y Caballero, casi culminan sus estudios y demuestran que la enseñanza de la cultura física y el deporte no pertenece solo al género masculino.
Para los estudiantes internos resulta difícil adaptarse a la beca, pero es una experiencia enriquecedora. “Cuando empecé en primer año fue un poco complicado. Sales de la seguridad de tu hogar y tu familia para convivir con personas que no conoces”, comenta Yaniris Acosta.
“Sin embargo, aprendes a ser independiente y creas amistades para toda la vida, no solo con tus compañeros de clases sino también con un claustro que se vuelve tu otra familia. Además, resulta más difícil para los varones, pues ellos están mucho menos acostumbrados a valerse por sí mismos”, explica.
Y agrega que, a pesar de las dificultades, las autoridades pertinentes les garantizan las condiciones de vida: la base material de estudio, una dieta apropiada de acuerdo con el nivel de actividad física que practican y el transporte desde cada localidad. Asimismo, los padres están implicados en todo momento, pues el centro los hace partícipes de lo ocurrido con los muchachos.
Durante el transcurso de la carrera, los alumnos pasan por las diferentes modalidades deportivas y, aunque siempre prefieren alguna, los profesores trabajan con ellos para que puedan desarrollar cada una. En correspondencia con el perfil profesional, las asignaturas aluden a cuestiones deportivas para hacerlas más atractivas, comenta Dianelys González, directora de la EPEF.
“Cuando practicamos deportes, no existe diferencia entre los varones y nosotras. En cierto sentido, los muchachos están en desventaja, pues pasan dificultad cuando se enfrentan a enseñanzas como la gimnasia. Es muy difícil para ellos adoptar posturas y posiciones propias de esa modalidad deportiva”, dice Keyla Prohenza.
“Otro paso importante consiste en aplicar los conocimientos. Por eso se torna vital el tiempo dedicado a la práctica pre-profesional en las escuelas. Resulta gratificante ver cómo los niños se adaptan a ti y avanzan a medida que aprenden.
“Cuando llegas a tercero te enfocas en tu trabajo de curso, de la mano de los profesores, siempre atentos. Y luego de la tesis llega lo más difícil: decir adiós. Debido a que la escuela alberga a estudiantes de Artemisa y Mayabeque, muchos de los graduados no vuelven a verse”.
El próximo junio estas jóvenes dirán adiós, pero convencidas de que otras muchachas seguirán su camino.
 

Keyla y Yaniris combinan su vida estudiantil y la vocación con el apoyo de la escuela y la familia
Keyla y Yaniris combinan su vida estudiantil y la vocación con el apoyo de la escuela y la familia
Septiembre 28, 2018 - 11:15am
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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