8:45 am.
- 12/05/2014 0 comentarios | | |

Leonel y los frutos del trabajo

Leonel Salgado Sánchez, obrero industrial, recibió el pasado Primero de Mayo la Orden Lázaro Peña de Tercer Grado
María Caridad Guindo Gutiérrez mguindogutierrez@gmail.com

No le agradan las entrevistas; sin embargo, es locuaz y comunicativo. Cuando cuenta su vida parece fácil, pero son más de 40 años de trabajo que no pueden resumirse en cuestión de minutos. Leonel Salgado Sánchez, obrero industrial, recibió el Primero de Mayo la Orden Lázaro Peña de Tercer Grado, tras varios años nominado.

Nació en el municipio Artemisa el primero de julio de 1955. Fue el sexto de 16 hijos. Su padre sustentaba a la familia mediante la albañilería y, desde muy pequeño, Leonel comenzó a ayudarle en esa faena.

“Solo pude estudiar hasta el noveno grado, después me incorporé a una escuela taller de mecánica. Corté caña en la zafra del ’70; de ahí me fui para la Columna Juvenil de Construcción Industrial, como cuadro de mando, y me vinculé al Ejército Juvenil del Trabajo”.

Luego de su desmovilización, tomó un curso de lanchero en el combinado turístico de Guanabo. Allí también venció un curso de técnico en construcción de cascos plásticos de barcos, y ayudó a reparar muchas embarcaciones.

“Recuerdo que, durante el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, me entregaron un reconocimiento por desarrollar actividades náuticas recreativas con las delegaciones: buceo, pesca submarina y paseo en lancha, entre otras.” En el sector del turismo fue obrero de avanzada durante varios años y dirigente sindical.

Ya le pesaba la lejanía, y decidió trabajar cerca de su hogar. “Comencé en la fábrica de asbesto cemento, como ayudante de producción en el camino de rodadura (lugar utilizado para trasladar los tubos después de salir del horno). Pero no me quedé ahí.

“Fui aprendiendo a manejar el resto de los equipos de la línea 1: la máquina formadora de tubos, el sistema de preparación de pasta… destinados a la producción de tubos de asbesto cemento de 100 a 400 milímetros de diámetro.

“Al iniciarse el perfeccionamiento empresarial me designaron al frente de la UEB de Fibrocemento. Allí controlamos todo el proceso productivo. Actualmente hacemos tejas OP 51 (de onda profunda), láminas lisas para pared y pesqueros en la máquina polivalente de canelones (este producto sustituye importaciones), y en la otra máquina confeccionamos las tejas OM (de onda media).”

Vanguardia nacional a lo largo de 16 años consecutivos, ha sido acreedor de las medallas Hazaña Laboral, Jesús Menéndez, Armando Mestre, Servicio Distinguido en las FAR y la de Misión Internacionalista de Primera Clase. “Ostento el grado de capitán, y ocupé hace algún tiempo la jefatura de la subsección de Tropas Especiales del Sector Militar.”

Motivado por el intercambio con sus compañeros y su representación frente a la administración, en la Empresa Fibrocemento Mario Echavarría fue secretario del buró sindical y dirigente durante 17 años.

“Trabajo entre 12 y 13 horas diarias. En ocasiones, tenemos que hacer maratones productivos que se extienden durante cuatro o cinco meses. Pero siempre encuentro tiempo para mi familia”, dice y sonríe. Tiene tres hijos, un nieto y, además, la esposa trabaja en la fábrica; por tanto, conoce las exigencias de su labor.

“¿Ya terminamos, verdad?”, se inquieta Leonel. “Por supuesto, le respondo. Solo falta la foto, ya salimos de lo más complicado”. Y me queda la satisfacción de que haya accedido al diálogo, porque la historia de Leonel demuestra cuánto se puede lograr con el trabajo diario.

Foto: Otoniel Márquez

8:45 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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