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- 29/04/2014 0 comentarios | | |

Inquebrantable, por amor

René González Sehwerert resistió tan injusta condena gracias a la solidaridad y el apoyo de su pueblo y del mundo entero
Joel Mayor Lorán joeldeartemisa@gmail.com

La materia principal de un héroe es el amor. De eso está hecho René González Sehwerert. No lo lleva cual arma ni cual coraza, sino entretejido en la carne y los huesos, en los glóbulos rojos y los blancos, en las convicciones y la fe; por eso se torna inquebrantable.

El amor fue su luz en la celda y en el lóbrego hueco a donde le lanzaban sin más ni más una y otra vez. Fue la esencia de cuanto aprendió en la escuela y en el hogar. Solo esa armazón podía rechazar las embestidas de la nostalgia, de la ausencia de Olga, Irmita, la pequeña Ivette y la familia toda. Solo a esa urdimbre no la penetran las amenazas, no la corroen las prebendas ni la desesperanza, no se gasta con los años.

Y hubo un pueblo gigante que le alimentó el amor: el de los justos y solidarios, tanto de Cuba como de infinidad de países en cada continente. Así cargó corazón y fuerzas para continuar peleando, aun detrás de los barrotes.

Cuando estuvo en Artemisa confirmé que es un verdadero Héroe, porque su mejor medalla es la humildad, y su mejor título la voluntad de seguir luchando por nuestra Revolución. No vino a cosechar halagos sino a pagar con gratitud al pueblo de Artemisa, a la gente que le va a seguir agradeciendo de por vida.

No solo el azar lo hizo nacer un 13 de agosto, como Fidel. Fue precisamente el amor, ese que derrumba muros y garantizó que ni el odio más bajo de la raza humana, con su infierno en Miami y en el gobierno de Estados Unidos, consiguieran separarlo de Olga ni hacerle traicionar sus principios.

El sentimiento más grande que existe le mantiene en la pelea por la libertad de sus hermanos, porque quiere ver a Gerardo con Adriana, a Ramón con Elizabeth, a Fernando con Rosa Aurora, a Antonio con los suyos.

René nos conmueve, pero sus palabras en el libro de firmas del Mausoleo a los Mártires de Artemisa no pueden sino transmitirnos tanta lealtad, certeza, confianza y amor… como imaginamos. “Algún día vendremos todos”, auguró.

La mejor medalla de René es la humildad / Foto: Otoniel Márquez
La mejor medalla de René es la humildad / Foto: Otoniel Márquez
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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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