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- 23/05/2014 2 comentarios | | |

Un genio conquistado por la naturaleza

Tranquilino Sandalio de Noda (Guanajay, 3 de septiembre de 1808- San Antonio de los Baños, 23 de mayo de 1866)
Elena Milián Salaberri elenams18081966@gmail.com

Guajiro de cafetales y enredaderas, autodidacta, sin autos, ni Internet, a fuerza de puro afán de saber, y dueño de una mente excepcional, Tranquilino Sandalio de Noda cristalizó en su multifacética obra la apuesta por las ciencias del siglo XIX cubano.

Desde su natal hacienda cafetalera Waterloo —propiedad de colonos franceses— en suelo perteneciente entonces a Guanajay, dedicó sus apenas 58 años de vida a desentrañar el mundo circundante con la herramienta de la sabiduría. Algunos le criticaron no haber radicalizado su pensamiento antiesclavista a posiciones claramente independentistas; pero ocurre que su conflicto fue de tiempo, ese dedicado a aprehenderse la naturaleza del país antillano, especialmente de la región  Occidental, para legarla hasta nuestros días. Pudo ser y fue genial en muchas cosas;  sin embargo, prefirió inmortalizarse en cada río o especie de flora y fauna descubierta. Esas hasta hoy nos hablan de él y fueron su modo revolucionario de ver a Cuba.

Es asombroso imaginarlo ataviado únicamente con cerebro y cartilla en mano por los senderos de su querido San Diego de los Baños, tierra pinareña que le abrió las rutas de la Cordillera de Guaniguanico, en cuyas cavernas descubrió la existencia de los peces ciegos, revelados por su mano a la luz del mundo.

Su formación fue mayormente autodidacta y para ello contó con el acceso a la biblioteca de un emigrado francés; el asesoramiento del agrónomo José M. Dau le facilitó entender varios idiomas, adquiriendo así conocimientos en diferentes ciencias. Fue pintor, dibujante, crítico, periodista ensayista, taquígrafo, poeta, agrimensor y eminente narrador.

Entre los varios idiomas que este sabio dominaba, se encuentran el español, inglés, portugués, italiano, el griego, el latín y el hebreo, así como algunos dialectos africanos, por tanto, se comunicaba  con los esclavos en mandinga, congo, carabalí y lucumí. Realizó, además, estudios del alfabeto maya e inició un diccionario de voces siboneyes, incluyendo algunos idiomas africanos.

Con solo 20 años, ya era Socio de Mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País, gracias al impacto de varios textos sobre agricultura. Además, fue el primero en reportar la existencia de los citados peces ciegos en aguas cubanas, apoyando con información e ilustraciones un libro de Felipe Poey sobre el tema, y el autor del primer Atlas Hidrográfico de la Isla, en 1830.

En 1839 realizó estudios con el objetivo de organizar las vías de comunicación terrestres en Vueltabajo, tarea considerada muy necesaria para impulsar el desarrollo de la región. Con su esfuerzo propio comenzó a medir los caminos de la Jurisdicción de Pinar del Río y demarcó los puntos en que debían erguirse pilotes o columnas de piedra, ladrillos o maderas que indicasen la numeración de las leguas de tales caminos. Tranquilino conoció el territorio palmo a palmo, estudió topografía y llegó a contar con datos más exactos que las propias autoridades.

Como pintor, antes de sus 22 años produjo cuadros de tal calidad que motivaron a una personalidad augusta, como la del obispo Juan José Díaz Espada y Landa, a comprarle al menos seis obras sobre historia sagrada en madera, que envió a Madrid, luego de pagarle 500 pesetas.

Fue también ensayista, no sólo de temas artísticos como el que escribió sobre La Henriade, de Voltaire, sino de temas económicos como Un tratado de economía política en aplicación a la Isla de Cuba, o de carácter historiográfico, como el dedicado a Últimos sucesos de la Isla de Cuba, o de carácter sociológico como Los guajiros de vueltabajo, entre otros muchos, según destacan biógrafos del erudito.

En tantas actividades logró brillar a la vez que en 1892, criticando una medida colonial que prohibía a los universitarios hacerse doctores en Cuba, José Martí aseguró que “la tierra que da Nodas puede pasarse sin doctores”.

Así fue de transgresor Tranquilino Sandalio de Noda, el muchacho de Guanajay que creció en Manantiales, cerca de Soroa, quien en Cartas a Silvia y Versos a Laura, por citar solo dos, hizo gala del dominio de la poética, con igual pericia que cuando investigaba para su atlas matemático, físico y político, una memoria sobre el Sistema Métrico Decimal y ventajas de su implementación, y un libro muy completo sobre el cultivo del tabaco.

Admirado, José Martí, ese cubano inigualable, lo llamó “el pasmoso Noda” y lo catalogó como “ el sabio más laborioso de Cuba”. Hoy lleva su nombre el Museo de Historia Natural, en el otrora Palacio de Guasch, joya arquitectónica en el corazón de la ciudad pinareña. Sea ese un templo a la sabiduría.

10:45 am.
- 21/04/2014 2 comentarios | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

artemiseño
- 05/23/2014 - 19:24
1
Afirmar categóricamente que nació en Guanajay es al menos inexacto, nació en el cafetal Waterloo (nombre que se conserva aún como un asentamiento del actual municipio de Artemisa). Su inscripción de nacimiento fue en la parroquia de Puerta de la Guira (entonces Partido pedáneo de la jurisdicción de Guanajay), Precisamente este partido fue el embrión del municipio de Artemisa.
Fernando Cobo S...
- 06/17/2015 - 05:46
2
Magnifico trabajo,elaborado con una frescura y una narrativa que con este articulo tan corto me ha bastado para visionar perfectamente la vida de todo un genio irrepetible, que confieso desconocía. Desde Alicante España gracias Elena

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