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- 02/05/2014 0 comentarios | | |

Un fino café con Fina

Fina García Marruz, la poetisa cubana viva más importante, participa en la jornada de homenaje al poeta y reverendo Ángel Gaztelu (1914/2014) en el poblado de Bauta, antigua sede del Grupo Literario Orígenes.
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Aunque no soy ni por asomo un fanático del fútbol ni ando demasiado por hoteles y  restaurantes, puedo imaginarme de dónde salen los porteros, los buenos y los malos. Sin embargo, juro que no sé de dónde  salen esos “porteros” que escoltan a las grandes figuras públicas  y, a veces, parecen hasta pensar por ellos, olvidando que muchas de esas figuras llegaron a ser precisamente lo que son por  lo mucho (y bien) que pensaron a lo largo de sus vidas.

   Escribo esto a raíz de la reciente visita que realizara Fina García Marruz, la poetisa cubana viva más importante, a la jornada de homenaje al poeta y reverendo Ángel Gaztelu (1914/2014) en el poblado de Bauta, donde a finales de la década del 40 y principios de la del 50 se reunieron con asidua frecuencia poetas de la talla de Gastón Baquero, José Lezama Lima, Cintio Vitier y la propia Fina, integrantes todos del llamado Grupo Orígenes.

  La noticia de la llegada de Fina a Bauta corrió como pólvora. La esperaban desde hacía mucho y la anciana, talentosa y honorable poetisa no defraudó. Es una mujer que carga demasiados años sobre su cuerpo, pero no tantos como parece en ciertas fotos fatales. Y puede sonreír más de la cuenta y hasta sumarse a las bromas de sus contertulios.

  Zoila Pérez, una promotora cultural que fabrica unos muñecos idénticos al ser humano que imitan, trátese de Teófilo Stevenson, Compay Segundo o Rosita Fornés,  y es, sobre todo, la dueña de un espacio nombrado La Casa de los Artistas (aunque a veces la llaman La Paladar del Tanque) por donde ha desfilado medio mundo de pintores, escritores, actores, cantantes, músicos…, famosos y nada famosos, sin necesidad de sacar un solo billete del bolsillo.

Zoila quiso que Fina se detuviera un instante en  este espacio tan singular y tan desinteresado. Pero enseguida comenzaron a aparecer “los porteros”, los inventores de barreras. No por aquí, y  No por allá. Y la vieja Fina loca por tomarse un café.  Pero Zoila, con ese empuje que la hubiera hecho subirse a una de las carabelas de Colón,  decidió,  a contrapelo de los porteros, que Fina se tomaría su café. Y hasta La Casa de los Artistas  llevó a la ganadora del Premio Reina Sofía y quizás muy pronto del Premio Cervantes.

   En La Casa de los Artistas es posible tomarse el café de dos maneras, según las definiciones de Zoila,  una “seria”, servida en tazas habituales, y otra “cómica” (idea del caricaturista Ares),  servida en tazas de barro con forma de tazas de inodoro, a la cual se suma una “cucharita” con forma de destupidor y una “servilleta” con forma de papel sanitario. Zoila dispuso café “cómico” para todos los invitados,  excepto para Fina, a quien creyó una mujer especialmente seria y recogida. Para sorpresa de Zoila, y quizás hasta de los dichosos porteros, la voz de Fina se alzó tan tranquila como fresca para clamar sonriente:

_No, a mí que me sirvan el café en la misma taza que a todos los artistas.

Fina García Marruz, la poetisa cubana viva más importante
Fina García Marruz, la poetisa cubana viva más importante
2:00 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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