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- 30/08/2017 0 comentarios | | |

Escuela para jóvenes y corceles briosos

En El vaquerito hay una pista de entrenamiento bien grande. Sus caballos son de dos razas: unos españoles y los otros Quarter Horse; proceden de los ranchos Turiguanó o Escaleras de Jaruco. En este centro también abunda el amor incansable y gigantesco por los animales, esa paciencia, dulzura, delicado tacto y roce de quienes los llevan muy adentro.
Myrla Pizarro de la Uz myrla@artemisa.cip.cu

No hay trabajos en el mundo más ennoblecedores para el ser humano que los relacionados con la tierra o los animales, ya sea investigando para ayudarles a erradicar sus enfermedades y favorecer genéticamente las especies, o de manera directa con ellos, como se trabaja en el rancho El vaquerito.
Es la escuela de doma de caballos de la zona occidental del país, ubicada en San Cristóbal y perteneciente a la Empresa de Flora y Fauna: de allí salen todos los caballos que tienen destino al rancho, en enero casi siempre.
Ya en la escuela comienzan las cuatro etapas educativas, pues los potros son cerreros al llegar. El amanse abarca tres meses de adaptación. Luego la rienda larga da paso a las terceras y cuartas fases llamadas ambas embocadura. Al final del año los caballos están completamente domados, con herraduras, adaptados a las sillas de montar, a las riendas y a las personas con las que entonces les resulta más sencillo interactuar… y los muchachos del curso graduados también.
El proceso de herraje suele ser un poco más complicado si no están debidamente domados, al igual que suministrarles los medicamentos necesarios; por eso el vínculo diario con los animales se torna imprescindible.
Pueden recibir desde antiparasitarios hasta complejos vitamínicos, se bañan, se alimentan adecuadamente con las dietas necesarias que varían entre pienso, avena, alfalfa y forraje (el 10 por ciento de su peso en comida, la cantidad justa como todos allí conocen).
“Conozco bien a estos animales, pues llevo casi siete años trabajando aquí, además de andar con caballos desde que nací. Acá atrás en estos campos lo que más se ve son burros y caballos; son el mejor medio de transporte en estas lomotas, y nos ayudan en las labores con la tierra.
“A mi padre siempre le gustaron, pero hay que enseñar bien a los jóvenes a trabajar con ellos, porque ambos se pueden afectar, tanto el animal como los muchachos; a ellos, que nos van a sustituir, hay que dejarles los conocimientos que con la experiencia hemos alcanzado”, comenta Heriberto Camejo, de 62 años, trabajador del rancho.     
En este curso son 32 cuadreros, cinco domadores y un profesor. Según Rosana González, directora de la escuela desde hace seis años, los estudiantes reciben clases teóricas a la par, y tienen sus libros; un especialista de la empresa viene a impartir las clases, o si no lo hace ella misma.
“Desde 2011, cuando se inauguró la escuela, la única dificultad consiste en que el título de los graduados no es reconocido por el Ministerio de Educación. Al culminar sus estudios, los muchachos tienen que trabajar obligatoriamente en el centro, y es necesario abrirles un poco los horizontes y las posibilidades, pues el trabajo del cual se graduaron resulta muy importante”.
Actualmente disponen de 22 caballos, 20 para la doma y otros dos de la escuela, para fines educativos, y que una vez fueron enseñados igual en ese plantel.
Aunque este no es su único destino, en dependencia de la personalidad que adquiera cada animal, se les escogen los lugares a donde irán a trabajar: a los más dóciles se les envía a centros de equinoterapia para niños autistas o con retraso mental, otros pueden ir a cooperativas o empresas, así como al turismo.
En El vaquerito hay una pista de entrenamiento bien grande. Sus caballos son de dos razas: unos españoles y los otros Quarter Horse; proceden de los ranchos Turiguanó o Escaleras de Jaruco. En este centro también abunda el amor incansable y gigantesco por los animales, esa paciencia, dulzura, delicado tacto y roce de quienes los llevan muy adentro.
Hay trabajadores que ya peinan canas y permanecen allí, repartiendo similar esfuerzo al de años atrás, y los más jóvenes con el mismo brío, ese que distingue a sus corceles.
 

los corceles  transitan por cuatro fases educativas
los corceles transitan por cuatro fases educativas / Foto: Otoniel Márquez
6:30 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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