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- 09/05/2015 0 comentarios | | |

Dramaturgo en la hora del retorno

Es conocido por todos que los concursos literarios hicieron aguas en Cuba a principios de la primera década del siglo XXI, pero las provincias se las han arreglado para darle un segundo aire a este tipo de certámenes, mediante los cuales no solo se reconoce y publica el talento de los autores
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Aunque el lector contemporáneo apuesta sobre todo por la lectura de novelas, en detrimento de otros géneros, lo cierto es que también esos géneros tienen derecho a ser promovidos, no por un asunto de caridad o limosna, sino porque siglos enteros avalan la trascendencia e importancia de estos, sean la poesía, el ensayo, el teatro…

De las convocatorias para estimular la escritura de este último, las noticias no parecen ser muy halagüeñas desde hace rato, pues si en años de mayores bondades económicas se le convocaba poco en la larga galería de concursos nacionales e internacionales, a partir de una crisis económica evidente —dentro y fuera de Cuba— casi nunca se le convoca.

Lástima, porque autores de aquí y allá tienen muchísimas cosas por decir para aquellos que aman la magia del proscenio y, aunque parecen pocos en comparación con novelistas y poetas, representan una voz fuerte, un modo inteligente de decir las verdades, esperanzas y desesperanzas de este mundo nuestro, tan rico en ideas y sueños como en desmanes de toda laya.

Uno de esos concursos ya extintos fue el Jesús Gregorio, convocado por la Dirección Municipal de Cultura en Caimito, y ahora, si no en vías de renacer, por lo menos en tiempo de ser revalorado para su renacimiento y segunda vida.

Carlos Baluja, programador de esta institución, fundador de este premio y con unas ganas inmensas de ser su refundador, recordaba que en las tres convocatorias que tuvo el Jesús Gregorio la participación fue muy digna, con autores procedentes de varias provincias, y trajo como resultado la premiación de obras de indudable valía.

Fueron galardonadas por autores, directores de escena y críticos teatrales de amplio prestigio como Amado del Pino, Gerardo Fulleda León, Osvaldo Cano, Abel González Melo, Omar Valiño, Fernando Quiñones y Daisy Sánchez, entre otras personalidades.

Es conocido por todos que los concursos literarios hicieron aguas en Cuba a principios de la primera década del siglo XXI, pero las provincias se las han arreglado para darle un segundo aire a este tipo de certámenes, mediante los cuales no solo se reconoce y publica el talento de los autores, sino también se les estimula en metálico, algo muy necesario para seguir creando y viviendo.

Jesús Gregorio fue un dramaturgo y director artemiseño, guionista de radio y televisión, muerto en plenitud de facultades, a los 49 años, autor de piezas muy reconocidas en su momento como El apartamento, La toma de La Habana por los ingleses, El hacha de oro;Cómo, cuándo y dónde halló la fortuna El Andarín Carvajal y Chocolate campeón.

Su nombre, inexplicablemente, aparece silenciado en incontables espacios on line que hablan acerca de la dramaturgia cubana, sobre todo la que estalla a inicios de la década del 60 del pasado siglo y deja una constelación de obras memorables a su paso arrollador.

Seguramente el renacer del concurso que lleva su nombre se convertiría en pretexto ideal para el rescate de la vida y la obra del más importante dramaturgo artemiseño de todos los tiempos. No lo dudo. Por eso es hora ya de pensar con más fuerza en su retorno.

7:45 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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