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- 22/05/2014 0 comentarios | | |

¿Hacia dónde van las minindustrias?

Las minindustrias están llamadas a suplir las necesidades de cada territorio. Pero ¿poseen las condiciones para cumplir con integralidad su misión?, ¿explotan su capacidad a plenitud?, ¿disponen de materias primas e insumos?, ¿sus producciones están al alcance del pueblo? y ¿evitan traer de afuera lo que se puede hacer en nuestros 11 municipios?
Yusmary Romero Cruz yusmary26688@gmail.com

Foto: Yusmary Romero CruzLas minindustrias están llamadas a suplir las necesidades de cada territorio. Pero ¿poseen las condiciones para cumplir con integralidad su misión?, ¿explotan su capacidad a plenitud?, ¿disponen de materias primas e insumos?, ¿sus producciones están al alcance del pueblo? y ¿evitan traer de afuera lo que se puede hacer en nuestros 11 municipios?

Artemisa y Alquízar

En la provincia se producen mensualmente unas 27 000 toneladas de productos agrícolas, y solo un cinco por ciento es demandado por las referidas unidades.

“No hay problemas para satisfacer la demanda de las minindustrias; al contrario, se necesita más respuesta por parte de estas para asimilar las producciones. Es my necesario que logren una diversificación, a fin de conservar todo clase de cultivos”, asegura Tomás Rafael Rodríguez, director general del Grupo Empresarial Agropecuario y Forestal.

De acuerdo con el listado emitido por el Consejo de la  Administración Provincial, tienen identificadas unas 12 minindustrias, pertenecientes a diferentes organismos, las cuales alcanzan una capacidad productiva diaria conjunta que asciende a varias decenas de toneladas.

La UEB Primero de Mayo, ubicada en la finca Badón y conocida popularmente por este último nombre, tiene una capacidad productiva de tres toneladas diarias, equivalente a unas mil latas. Elaboran puré de tomate, trozos de dulces en almíbar y mermeladas. Las materias primas se las garantiza la Empresa Agropecuaria de Artemisa.

Hasta hace unos meses solo tenían contrato con AzCuba, y la mayor parte de las producciones de la minindustria del municipio Artemisa arribaban a ese destino.

“Era una prestación de servicios. Para 2014 comenzamos a hacer una recontratación; ya tenemos más de 10 clientes, entre ellos formas productivas y empresas estatales. Estamos independizando las producciones”, asegura Alexander Mesa, el director.

Anteriormente, tenían posibilidad de vender apenas una pequeña cantidad en las ferias del territorio, situación que varió este año. Según Mesa, en ese espacio venden la lata de puré de tomate a 35 pesos, y las de dulce a 25. “No son precios topados, sino en dependencia del comportamiento de las cosechas.”

Entre las principales dificultades sobresale adquirir el envase y el azúcar en divisa, con Envases Occidente y AzCuba, respectivamente, señala René Romero, jefe de planta.

Ahora disponen de elementos más modernos de la caldera, que les permiten aumentar la capacidad de vapor y hacer producciones simultáneas, lo cual no era posible antes. Y en 2015 piensan llevar a cabo un proyecto de desarrollo local, beneficioso desde el punto de vista tecnológico.

Quieren, además, trabajar con cárnicos y encurtidos; para eso prevén concluir un centro de elaboración, ya en fase de terminación.

A unos kilómetros de la referida unidad se yergue la minindustria de Alquízar, cuyo nombre es La Caprichosa, y no por gusto, pues sus trabajadores ponen el máximo empeño en generar producciones de calidad y que lleguen al pueblo.

“Esto era un comedor en demolición. La Empresa Agropecuaria del municipio decidió convertirlo en minindustria, por la necesidad, pues no existía ninguna en el territorio”, revela Daniel Orlando Macurán, el administrador.

“Acopio nos abastece. Son productos de tercera a los cuales damos utilidad”, agrega. A diario elaboran unos 700 kilogramos, todo de forma artesanal entre siete trabajadores, pues apenas cuentan con algunos implementos.

Como alternativa emplean envases de plástico, y recurren al nylon. “No nos convienen las latas, debido al costo y a que encarecen el producto terminado.

“Vendemos en ferias agropecuarias y en el mercado de la granja urbana; a las formas productivas del municipio que arriendan mercados en la capital; y a empresas como la Agropecuaria de Güira, la Tabacalera de San Antonio de los Baños y la Nacional de Frigoríficos.”

Para ellos conseguir los insumos no es una problemática, como sí sucede en otros lugares.

Planean montar una máquina beneficiadora, la cual agilizará el proceso y permitirá lograr dos toneladas diarias de producción terminada, más lo que hacen artesanalmente. 

Güira de Melena

Foto: Yusmary Romero CruzLa minindustria UEB Comercializadora de Productos Agropecuarios Güira de Melena estuvo cerrada por más de cinco años, debido a afectaciones climatológicas. A finales de 2013 abrió nuevamente. “Estamos montando líneas a cada paso de avance”, señala Miguel Abrahan Romero, especialista de comercialización que atiende la minindustria.

Según Romero, en este municipio meramente productivo no tienen problema alguno con las materias primas, y hasta podrían traerlas de otro lugar en caso de ser necesario;  en cambio, con los insumos la situación es diferente.

Ahora no elaboran encurtidos por falta de vinagre, aunque avizoran la posibilidad de conseguirlo en Pinar del Río; el azúcar procede de la mínima cuota concedida por la Empresa, y encaran problemas con el conservante. De modo que las producciones están limitadas: en este momento no venden a la población, solo cuando participan en las ferias. 

“Apoyamos a las unidades internas de la Empresa con jugos, mermeladas y dulces, así como a organismos del municipio; más de 20 tienen contrato con nosotros, de la provincia y de La Habana. La producción asciende generalmente a casi dos toneladas diarias.”  

También utilizan envases plásticos y pretenden gestionar nylon para incorporar otras líneas.

Los ejemplos anteriores forman parte de las seis minindustrias registradas por el Grupo Empresarial de la Agricultura. Miguel Ramos, especialista comercial del Grupo, las considera “una solución a los excedentes productivos de cada localidad. Puede haber otras en las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS); estamos haciendo un levantamiento, en busca de las principales dificultades y que no se nos echen a perder las producciones”.

El Centro de Elaboración

En la cabecera provincial hay otra minindustria con una capacidad de 2,5 toneladas diarias, conocida como Centro de Elaboración Mártires de Artemisa, perteneciente a la Empresa Provincial de Producciones Alimentarias y Artículos Varios (EPPAAV).

“Trabajamos en dependencia de la materia prima a nuestro alcance. Incide la época del año. Diversificamos los surtidos para no detenernos”, afirma Gertrudis Serra, jefa de producción. “La carencia de envases nos limita, pues no podemos producir para guardar sino para vender”, enfatiza.

“Compramos en divisas todos los aseguramientos, pues no están concebidos a nivel nacional ni en los suministros  del Ministerio de la Industria Alimentaria, y el centro no pertenece a la Empresa Nacional de Conservas”, acota Yamila Quiñones, directora de Alimento de la EPPAAV. 

A unidades de Comercio solo pueden venderles en bolsa, y a granel a unidades gastronómicas (restaurantes y pizzerías) y a la población. Se valen de puntos de venta, intervienen en las ferias y cuentan con un punto móvil que se traslada por todo el territorio.

“Las unidades adolecen de condiciones para la venta a granel. No hay refrigeración ni un sistema que permita fluya bien este tipo de comercialización, ni la calidad del producto ni la durabilidad. El traslado y la manipulación son más difíciles. El pueblo goza de más acceso desde el punto de vista económico, pero se dificulta la comercialización”, dice Quiñones. 

Venden a diferentes organismos las laticas de medio kilogramo, con mermeladas, dulces troceados y tomate frito, pero aún emprenden los estudios de precios para insertarlas en los mercados.

La Fábrica Villé

Pedro Bencomo, jefe de producción de Villé, alude a las dificultades de la Fábrica de Conservas ubicada en Güira de Melena, principalmente a la compra en divisas de los envases. “A veces no los podemos adquirir, por eso vendemos producciones a granel como alternativa”.

La mayor cantidad de ventas apunta al mercado mayorista. Sus producciones ya no van a la cadena Ideal; a precios tan elevados, no tenían salida, incluso son más caras que las traídas de Ceballos, en Ciego de Ávila, hace rato habituales para la población en esta red, comenta.

“Los precios minoristas de estos productos se forman a nivel nacional. Una organización económica del Mincin organiza y dirige la política de precios, y tiene diseñado un sistema de convertibilidad de CUC a CUP. Lo anterior propicia los elevados precios de las latas”, plantea Juan Carlos Collazo, director de la EPPAAV.

Este año han afrontado dificultades con el tomate. Según Yamila Quiñones, “el 90 por ciento contratado por la Empresa a los agricultores se perdió”.

Solo en marzo Villé recibió tomate: 78 toneladas de las formas productivas del municipio, y apenas pudieron elaborar 22 toneladas de puré, a las que sumaron como variante 26 de mermelada de mango y 18 de guayaba.

En enero y febrero cubrieron su plan mensual, ascendente a 75 toneladas, con frutabomba traída de Ciego de Ávila y Santiago de Cuba: elaboraron 30 y 15, respectivamente.

En aras de una mayor competitividad respecto a fábricas de otras provincias que se han adueñado del mercado, Collazo asevera que se aprobó un proyecto de desarrollo local. Mediante esa inversión dispondrán de un laboratorio, donde evaluar la calidad y contribuir a elevarla. No obstante, el precio seguirá siendo un inconveniente.  

Y sobre la posibilidad de no traer de Ceballos algo tan sencillo como las barras de guayaba, responde que carecen de la tecnología apropiada y, por tanto, no pueden lograr un producto más concentrado.

“A pequeña escala estamos elaborando ciertas cantidades, tras un mantenimiento general al Centro de Elaboración de Artemisa. En período de cosecha podremos producir de 150 a 200 barras diarias. Estamos gestionando un nylon de calidad para envolverlas”.

Gertrudis Serra, jefa de producción de esa procesadora, añade que la barra de 500 gramos es enviada a hospitales y hogares de ancianos; además, la venden en el punto móvil a ocho pesos. “Actualmente realizamos un estudio de precios para insertarla en los mercados; el anterior nos llevó a comercializarla a 13 pesos, y así no lo lograremos.”

Eslabones inapreciables

Si bien las minindustrias en su dispersión tienen también una perspectiva favorable, porque cubren el territorio, padecen la circunstancia de que en el abastecimiento se priorice a la industria nacional por encima de la local, manifiesta Raúl Rodríguez Cartaya, jefe del Consejo de la Administración Provincial.

Las unidades de este tipo constituyen importantes eslabones en la cadena productiva agropecuaria, pues aprovechan los excedentes no comprometidos con la venta directa a la población, para transformarlos en diferentes derivados y que los campesinos no pierdan nada de cuanto sembraron. 

Mucho falta por hacer para que el pueblo acceda a cada una de estas producciones, tanto por su presencia en las redes minoristas como por los precios. ¡Basta de traer de otras provincias lo que somos capaces de producir! ¡Y basta de limitar el acceso solo a las ferias!

Estrategias, alternativas, gestiones… ese es el camino para proteger las cosechas más abundosas de campesinos y obreros agrícolas… y para que en casa no falte una mermelada, un dulce troceado en almíbar y el habitual puré de tomate, de calidad y adquirido a un precio módico. 

9:15 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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