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- 17/11/2017 0 comentarios | | |

Diálogo con una estrella que dice adiós

Lázaro Darcourt, uno de los mejores futbolistas cubanos del pasado siglo, internacional con el equipo mayor desde 1989 hasta 2003, con un sinnúmero de eventos internacionales y buenos resultados, tendrá la despedida oficial en su tierra candelariense (Artemisa), como merece una estrella de tanto brillo.
Osniel Velasco Hernández osnielvelazco10@gmail.com

A la hora de hacer un recuento de los mejores futbolistas cubanos del pasado siglo, el nombre de Lázaro Darcourt no puede faltar: internacional con el equipo de las cuatro letras desde 1989 hasta 2003, con un sinnúmero de eventos internacionales y buenos resultados.

Repartió goles y asistencias en las canchas cubanas y otras partes del mundo. Brilló tanto en los Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos, Copas del Caribe y Copas Oro, como en muchos amistosos internacionales.

Colectivamente, su mayor logro constituye la medalla de bronce en los juegos continentales de La Habana ’91, mientras individualmente cosechó muchos reconocimientos, entre ellos el ser elegido dos veces al Todos Estrellas del Caribe.

En las canchas cubanas su nombre era sinónimo de buen fútbol. A ritmo de gambetas logró cinco títulos nacionales, y fue elegido tres veces como el mejor jugador de Cuba, en los años 1991, 1992 y 1995. Una lamentable lesión en su rodilla, lo alejó del equipo nacional en 2003, aunque nunca se ha apartado de los terrenos.

Por estos días la dirección de provincial de Deportes y la de Candelaria, su pueblo natal, le preparan una despedida oficial a su extraordinaria carrera, como se merece una estrella de su brillo. Ya cerca de este momento hace un recuento de sus mejores épocas.

“Entre las grandes cosas que me permitió mi carrera internacional estuvo conocer a Gabriel Batistuta y a Rui Costa, en un amistoso ante la Fiorentina, de Italia. Pero, sin dudas, lo mejor fue departir dos veces con Pelé, y que este elogiara mi desempeño en la cancha; no te puedo explicar esa alegría”, revela Lázaro.

A pesar de desconocer el número de partidos y de dianas anotados con la selección nacional, asegura que fueron muchos —no todos los que quiso—, pues como todo gran delantero su hambre de gol no tenía límites; sin embargo, comenta que en los torneos domésticos, con Pinar del Río, prefería jugar más atrasado y repartir asistencias.

A pesar de los muy buenos momentos, rememora con nostalgia lo que pudo ser un hito para el fútbol cubano. Durante 1997 estuvo un mes preparándose con el club francés Olympique de Marsella, y al final la Federación Cubana de la disciplina no aprobó su contratación.

“Fue un duro golpe para mí: iba a jugar en la Ligue 1 de Francia, en uno de sus mejores equipos, en ese momento con jugadores de la talla de Laurent Blanc, Claude Makelele o el arquero alemán Andreas Kopke, y de un día para otro todo se derrumbó”, confiesa el otrora estelar delantero.

“Incluso tuve una oferta antes, del Deportivo Saprissa, el club más importante de Costa Rica, pero decidimos que Marsella era una mejor opción. Y no se concretó ninguna de las dos posibilidades”.

Entre recuerdos, balones, goles, anécdotas y deudas, “El Pindi”, como lo conocen todos, siente que aún tiene mucho por darle al fútbol, y por eso trabaja con los jóvenes para transmitirle sus experiencias… así tal vez alguno llegue a emularle.

11:15 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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