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- 08/10/2017 0 comentarios | | |

Delarra, un célebre monumento… y mucho más

Conversación con el pintor, dibujante, grabador y escultor artemiseño José Delarra, natural de San Antonio de los Baños, Héroe del Trabajo de la República de Cuba y autor de importantes obras erigidas en países como México, España, Japón y en varias provincias cubanas, especialmente el Complejo Monumentario dedicado al Comandante Ernesto Che Guevara, en Santa Clara.
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Conversar con el pintor, dibujante, grabador y escultor artemiseño José Delarra, de San Antonio de los Baños, era conversar obligatoriamente sobre su obra más reconocida, tanto nacional como internacionalmente: el Complejo Monumentario dedicado a la figura del Comandante Ernesto Che Guevara, en Santa Clara, provincia de Villa Clara.

En esta ciudad, el célebre guerrillero argentino comandó  una de las batallas decisivas contra la dictadura batistiana, y es este Complejo, por tanto, el lugar donde atinadamente descansan sus restos mortales y el de sus compañeros caídos en Bolivia.

Hoy, por desgracia, ya no está entre nosotros este noble creador del Ariguanabo, fallecido el 26 de agosto de 2003 en la capital cubana, con apenas 65 años. Sin embargo, haber conversado largamente con él durante una tranquila mañana de verano, en una pequeña y acogedora galería de arte capitalina, me reveló más de una sabrosa aventura vivida por él a lo largo de varias décadas, en Cuba y fuera de ella, digna de ser contada a los lectores.

Delarra era un enjundioso interlocutor, que contaba su apasionado amor por el béisbol, su admiración por el torpedero Willy Miranda, a quien trataba de imitar, y su primer intento de construir un bate, empeño fallido que lo llevó a fabricar una suerte de rústica escultura en vez del  bate deseado.

Narraba también la dura suerte de su padre, zapatero y viejo militante comunista que solía ser expulsado, una y otra vez de su puesto de trabajo, apenas los dueños descubrían su militancia política

Y recordaba la seria advertencia de Matta, un sicario de la Décima Estación, quien le advirtió duramente apenas descubrió la vocación justiciera y antibatistiana del joven José Delarra: “Si te vuelvo a coger, no apareces”.

Su paso por San Alejandro estaría marcado por la cercanía a numerosas figuras insignes de la plástica cubana, entre ellos Juan José Sicre, Antonia Eiriz, Teodoro Ramos Blanco, Florencio Gelabert… y, por supuesto, Rubén Súarez Quidiello, el pintor del Ariguanabo.

Haberlo conocido constituyó un verdadero acontecimiento en la vida de Delarra, pues, además de sus anchos valores humanos y creativos, Suárez Quidiello fue un ser humano que siempre  irradiaba simpatía, generosidad y un toque de agraciada “locura”.

Según recordaba Delarra, Quidiello solía aparecerse en San Alejandro con un carrito de una panadería llamada La Flor de Asia y “robarse” las mejores obras de los más disímiles pintores y escultores, con el ánimo de exhibirlas al público en San Antonio de los Baños.

Recordaba Delarra sus primeras obras y su atrevimiento al esculpir una cabeza de Martí y las cabezas de un niño negro y una niña blanca atados por un lazo, muestra de amor contra el racismo imperante en la sociedad cubana de la República burguesa.

Su paso por Europa sería tan fructífero como duro: en Italia fue ayudante de Antonio Vertti, pintor del Vaticano; trabajó como ayudante en la Basílica de San Pedro; respiró el intenso aire cultural de Florencia; disfrutó las obras del periodo gótico, las esculturas de los grandes maestros del Renacentismo y el Prerrenacentismo; contempló lo mejor de los maestros Miguel Ángel y Da Vinci…

Trabajó en el Museo del Prado, donde fue copista de El Greco, Velázquez, Goya… Especialmente difícil le resultaba copiar a El Greco, porque trabajaba con veladuras. También construía esculturas, pintaba paisajes, retratos…

Recorrió el mítico París, después Bélgica, Holanda, Austria… Pero la suerte económica nunca le sonrió. Así lo encontraría el triunfo de la Revolución Cubana. Para Delarra era imprescindible volver a su Patria. Y así lo hizo.

 

CHE GUEVARA: UN RETO MAYÚSCULO

Siempre que se menciona en una información periodística o en algún acto el título de una obra literaria o una película, jamás se deja de pronunciar el nombre de su autor.

Sin embargo, muchas veces, al pronunciar el nombre del importante Complejo Monumentario villaclareño, rara vez se menciona el nombre de su autor, carencia que termina arrojando lamentables olvidos acerca del artista fundador de este hermoso proyecto.

Con Delarra, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, y autor de importantes obras erigidas en países como México, España y en provincias como Granma y Holguín, no debiera suceder, pues esta obra, orgullo del pueblo villaclareño y visita obligada de miles de visitantes extranjeros cada año, lo coloca con todo derecho en el sitio más privilegiado de la historia de la escultura en la mayor de Las Antillas.

En este Complejo, la figura del Che, vestida de militar y sosteniendo un fusil, se eleva a una altura de 22 pies (siete metros). Lo acompaña la carta que le escribiera a Fidel en el instante de su partida como combatiente hacia otras tierras del mundo y una representación en bajorrelieve de momentos significativos de la historia de la nación cubana.

Otros documentos, fotos y materiales de valor histórico y humano presentes en el Museo de Ernesto Guevara, se encargan de ensanchar la visión de los visitantes respecto a la vida y la obra de tan importante figura de la Izquierda latinoamericana y universal.

Allí, ante los restos recién llegados a Cuba del legendario guerrillero, el 17 de octubre de 1997, Fidel encendió la llama eterna en homenaje a esta gran personalidad y a 29 de sus compañeros caídos en Bolivia.

El orgullo de José Delarra por esta obra no es para menos. Su más célebre creación escolta de manera impresionante la eterna morada donde descansan los restos del que fue llamado, más de una vez, “el hombre del siglo XXI”.

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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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