9:15 am.
- 29/07/2014 1 comentario | | |

Crónicas de un 26

El Acto Nacional por el Día de la Rebeldía Nacional visto desde la óptica más sublime de algunos de nuestros reporteros
Varios Autores digital@artemisa.cip.cu

Eternos hijos de Artemisa

Por Adianez Fernández Izquierdo

Regresaron los hijos al Mausoleo, a encontrarse con sus hermanos de lucha y recordar aquella mañana en la que protagonizaron una de las páginas más gloriosas de la historia de Cuba. No imaginaron hace 61 años el porvenir que tendrían, ni se sabían artífices de los grandes cambios que sucederían en Cuba. Eran apenas un grupo de muchachos inconformes con la realidad que vivía el país, cansados de observar cuánto distaba aquella República de la soñada por Martí y dispuestos a hacer algo para transformarla.

Así salieron el 24 de julio de su tierra natal, como flechas de coraje y sonrisa, a clavarse en la noche para traer la aurora. Iban rumbo a lo desconocido, pero sabían que su acción serviría al menos para encender la chispa revolucionaria, para revivir al Martí que la seudorrepública intentaba dormir.

Y aunque aquella madrugada fue mucha la sangre noble derramada, los valientes de Artemisa no se rindieron, pues no conocían las palabras desánimo y derrota, porque el ideario que defendían era más fuerte y valioso que la vida misma, porque habían escogido el camino de la libertad y no cesarían hasta encontrar la luz.

Después surcaron las olas en el Granma, conquistaron la Sierra y el llano, y llegaron triunfantes en enero de 1959, a abrazar nuevamente a la familia y comenzar a construir ese futuro mejor por el que arriesgaron la vida.

Por eso fue tan emotivo su reencuentro este 26 de Julio en la querida Artemisa. Otra vez se reunieron en el barrio La Matilde, y constataron que parte de sus sueños se hicieron realidad, que ya los niños tienen escuelas y se respira libertad, que nadie es mejor ni tiene más derechos por poseer más bienes materiales, que hay hospitales y trabajo para todos sin distinción de sexo o color de la piel.

Esta vez el aplauso del pueblo agradecido fue su mejor medalla y un tributo a los hermanos que derramaron su sangre desandando el camino de la libertad. Ramiro, Pez Ferro, Gelasio y Florentino pudieron sentir el calor de los artemiseños, la sinceridad con que hablan de su historia y el orgullo por nacer en una ciudad que prospera en Revolución… y es referente en el país por todo cuanto acontece en ella.

 

Con sueños cumplidos

Por Yudaisis Moreno Benítez

En la Artemisa de la cual salieron 28 jóvenes en 1953, a asaltar los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el pueblo se reunió para rendir tributo a sus héroes, 61 años después, pero con sueños cumplidos.

Desde el barrio La Matilde, donde crecieron la mayoría de los moncadistas artemiseños en casas de tabla de palma y guardarrayas, retumbó el Mausoleo a los Mártires de Artemisa, solemne sitio que confirma que los mártires no cayeron en vano, pues ellos tienen el mérito en esta obra que defendemos.

Artemisa no es la misma de aquella época cuando la educación era para unos pocos: ahora en esa zona se erige la Escuela de Iniciación Deportiva de la joven provincia, con el nombre del moncadista Julio Díaz, y sus calles resplandecen entre edificios con las banderas cubana y del 26 de Julio.

En este lugar donde descansan los mártires de la heroica epopeya y otros participantes en aquellas acciones, se ratificó el mejor de los homenajes, el compromiso a trabajar sin descanso por una provincia próspera, de tradición combativa, y también de futuro.

Incluso Arnel Medina, un joven internacionalista que cumple misión en Venezuela, transmitió mediante un mensaje su orgullo por ser unos de los 1 460 artemiseños que brindan ayuda solidaria en 37 países del orbe.

Los moncadistas no ofrendaron su vida en vano, lo confi rma la visible evolución de un municipio que hace tres años es la ciudad capital de la provincia con igual nombre. Artemisa cambia y se transforma, lo aseguró en nombre su pueblo José Antonio Valeriano Fariñas, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia, y lo hace inspirada en el ejemplo de sus hijos y con el sudor de los que cada día luchan por sus sueños.

 

Sendero de luz y prosperidad

Por María Caridad Guindo Gutiérrez

Ni pinareños ni habaneros, los nacidos en estas fértiles tierras ya podemos nombrarnos artemiseños… y decirlo con el orgullo que emana de ese gentilicio. Múltiples reclamos abogaban por la unidad entre los municipios y por acortar distancias. También era un sueño acercar las direcciones y servicios al territorio, a fin de ganar en exigencia, calidad y bienestar para el pueblo.

En enero de 2011 se concretaron los proyectos y nació Artemisa, repleta de esperanzas y oportunidades que sus retoños han visto florecer cada día. Quienes llevaban muchos años sin visitarla, se asombran de las transformaciones que hoy permiten apreciar una ciudad hermosa, apenas en pañales; pero con la voluntad infinita de correr hacia otras metas.

Trabajo ha sido la palabra de orden en poco más de tres años, especialmente después del 7 de junio, cuando conocimos que seríamos sede del acto central por el Día de la Rebeldía Nacional. El júbilo desató una “fiebre” de embellecimiento, reparación, limpieza, e impulsó la ejecución de varias obras sociales que han conquistado sonrisas por doquier.

Ya el agua no entrará en las casas de la calle 58, gracias al canal de drenaje; nuevos teléfonos comunican al consejo popular Toledo con cualquier rincón del mundo; Las Cañas recuperó su estadio y exhibe un nuevo gimnasio biosaludable, al tiempo que las calles de varias demarcaciones presentan otro estado.

Por todos lados apreciamos cestos, luminarias, pintura, fachadas engalanadas, viviendas y edificios reparados. Mucho esfuerzo demandó el hospital provincial Ciro Redondo, la casa de abuelos y las decenas de consultorios remozados a lo largo del territorio.

Arduo es aún el camino por recorrer antes de ver concluida la Eide Julio Díaz, las canchas de tenis de campo y la pizarra electrónica del Estadio 26 de Julio; sin embargo, el deporte en la Villa Roja ya cosecha los primeros éxitos.

Detener el ritmo sería imperdonable. Todavía queremos disfrutar del hotel Campoamor, del cine teatro Juárez y de cuanto precisa esta tierra de héroes que ha de convertirse en sendero de luz y prosperidad.

El sacrificio de la Generación del Centenario no fue en vano. Llegó la aurora vestida de rojo y negro, sudorosa y agitada, coloreada de blanco y mestizo, con lápices, machetes, fusiles y medicamentos… y desterró al tiempo muerto, el desalojo, los abusos y la miseria. Llegó bañada de alegría y gratitud. El ejemplo de aquellos jóvenes germinó y hoy se esparce como relevo infinito de dignidad.

 

Otra historia que contar

Por Yusmary Romero Cruz

Desde la entrada, la imagen de los mártires saluda al visitante, y la pupila insomne se erige cual centinela de la ciudad. La calle Céspedes invita a doblar por la avenida 28 de enero rumbo al emblemático sitio que atesora los restos de valiosos hijos de esta tierra.

Aún se respira en Artemisa el 26 de Julio. El Mausoleo tiene ahora otra historia que contar…

Pasadas las 3:00 de la madrugada, más temprano que de costumbre, hay muchos en pie. Cuando la luz anuncia la aurora y un nuevo 26, una representación de artemiseños de los 11 municipios espera su cita con la historia.

Es el momento oportuno para rendirle tributo a Ciro, Julito y a otros tantos que llevaron al cuartel Moncada el sentir de todo un pueblo.

Pero esta vez no son los jóvenes de la Generación del Centenario los encargados de tomar el futuro por asalto; en los últimos días los artemiseños hemos estado ocupados y llenos de razones para cumplir tan importante misión.

Desde que recibimos la noticia de la sede del 26, cada tarea se convirtió en inspiración para cultivar nuevos logros, y en el parque Libertad (donde Fidel dijo al pueblo el 17 de enero de 1959 que “bien merece llamarse Artemisa el pueblo más revolucionario de Cuba”) celebramos la ocasión y se hizo evidente nuestro compromiso.

No hubo instante que perder, ni nadie miraba el reloj si de cumplir con una acción se trataba; fue una batalla contra el tiempo y a favor de la calidad. Todos querían formar parte de esos inolvidables momentos, y se hicieron cómplices de cada transformación.

Desandar las calles de Artemisa, si bien advierte cuánto falta por hacer, también convida a ver cuánto se ha hecho y a percibir el esfuerzo de tantos que dedicaron varias jornadas a que la ciudad luciera más reluciente. Solo resta mantener lo logrado y seguir construyendo sueños.

El Cubo de la Victoria, la imagen de Fidel, el panteón exterior, cedros y majaguas del Mausoleo, atesoran otra inolvidable jornada. Y, cuando el visitante emprende el regreso, no solo sabe que bebió de una rica historia artemiseña del ayer y el hoy más reciente, sino que ahora piensa en volver.

9:15 am.
- 21/04/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Maribel de las ...
- 08/01/2014 - 14:50
1
El privilegio de haber trabajado para mantener las conquistas de lo que lograron los jóvenes de esta gesta nos llena de orgullo,felicidades a la población del Municipio cabecera por su entrega y a los medios por la profesional y amplia cobertura. Saludos Asamblea Municipal Artemisa SIEMPRE ES 26

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