9:00 am.
- 13/09/2018 0 comentarios | | |

Corona de frutas, hortalizas e ingresos

Experiencias nuevas, mejoras salariales y resultados productivos sobresalientes hacen de la UBPC Hidropónico, en San Cristóbal, un ejemplo en la provincia
Yailín Alicia Chacón Guzmán yailinali@gmail.com

Ostenta la categoría de Cuarta Excelencia Nacional desde el año 2014. Ubicada en la comunidad de Los Pinos, en San Cristóbal, de seguro muchos lectores saben que hablamos de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Hidropónico, entidad número 11 del país en recibir semejante distinción… y la primera de la provincia.
La nueva corona entregada por el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana revela su empeño, empleo de la ciencia y resultados: sobresalen el crecimiento y la calidad en las producciones -la mayoría dedicadas al turismo- y la atención al hombre.

Una finca hidropónica

Ángel Manuel Ávarez narra su experiencia como asociado a su UBPC

Desde que la finca María Elena se asoció a esta UBPC, sus cosechas exhiben resultados diferentes, bien lo sabe su dueño Ángel Manuel Álvarez. “Yo tributaba 60 quintales a la CCS Leopoldo Reyes; este año debo entregar al Hidropónico unos 3000, y de 7000 a 8000 en 2019”.
Se trata de una experiencia implementada en 2015, ya con tres años de aplicación. Tienen sembradas 6.3 hectáreas, destinadas a la cooperativa, con cultivos de pepino, tomate, plátano, habichuela y piña. Esta última inició hace poco su siembra; para el próximo año esperan obtener una fruta de calidad.
“Hemos mejorado en cuanto a la asistencia fitosanitaria, a la preparación recibida, y hemos perfeccionado los sistemas de riego. Todo lo anterior se traduce en el desarrollo de la finca, en un mejor salario y en un confort mayor para la familia”, expone Álvarez.
Allí Miguel Blanco es jefe de brigada y asociado de la UBPC. Bajo su mando laboran siete personas. Día por día, sin importar las condiciones medioambientales, están pegados al surco.
“Cada cual tiene la responsabilidad de sus áreas. Debemos encargarnos del amarre, del deshije y de las labores culturales y de limpieza de cada cosecha”, explica mientras se dedica a la siembra del tomate.
“Los obreros laboran unas ocho horas diarias y, según sea preciso, se extiende el horario, sobre todo si hay algún atraso. Muchos de ellos son trabajadores por cuenta propia”.

Hablan los números