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- 30/05/2014 1 comentario | | |

Comercialización directa… ¿y los precios cuándo bajan?

Novedosas alternativas han ampliado las posibilidades de comercialización de productos agropecuarios, liberando de ataduras a las formas productivas. Los beneficios para estas resultan evidentes, no así el impacto entre los consumidores.
Yusmary Romero Cruz yusmary26688@gmail.com

Novedosas alternativas han ampliado las posibilidades de comercialización de productos agropecuarios en la provincia, de manera que libran de ataduras a las formas productivas. Los beneficios para estas resultan evidentes, no así el impacto entre los consumidores.

El Decreto 318 —puesto en práctica también en La Habana y Mayabeque— dispone que, una vez cumplidos sus compromisos contractuales con el Estado, los productores pueden vender o comprar a quienes estimen conveniente.

Desde su puesta en vigor en diciembre de 2013, ha contribuido al fomento de una relación más directa entre el productor y el consumidor final, y ha abierto otras puertas a la diversificación y al incremento de los surtidos, sea para el abastecimiento de mercados minoristas, de puntos de venta o de trabajadores por cuenta propia.

Sin embargo, uno de sus efectos debería ser la disminución de los precios. Varios encuestados no perciben diferencia alguna, y consideran que cada vez se alejan más del bolsillo de trabajadores y jubilados.

 

¿Igualito?

Este sistema de comercialización ha permitido que las producciones no se estanquen en los campos, afirma Tomás Rafael Rodríguez, director general del Grupo Empresarial Agropecuario y Forestal.

“El principal problema son los precios, que no acaban de bajar. Ya está libre la comercialización; por tanto, se esperaba que bajaran y, al contrario, han subido. Ahora, al vendérsele los insumos sin subsidios a las formas productivas, seguro eso provocará que se eleven más.”

¿Qué hacer? “Contamos con 23 puntos de venta de la Agricultura Urbana y Suburbana, atendidos por las empresas agropecuarias, los cuales estamos asociando a nuestras UEB estatales para tratar de que los precios sean un poquito más baratos. Recientemente estuvimos en Cabañas, Mariel, y estaban vendiendo la malanga a 2.80 en el punto nuestro, mientras a dos cuadras un camión la tenía a cuatro pesos”.  

En un recorrido por varias unidades de la cabecera provincial, pudimos constatar que en materia de precios aún falta mucho por hacer.

Eduardo Perea, administrador de la Feria Agropecuaria Primero de Mayo, asegura que “aquí los precios están muy elevados, pero prácticamente al parejo de las Cooperativas No Agropecuarias (CNA), según la oferta y la demanda, como plantean los tarimeros.”

Leonardo González, presidente de la CNA La Avenida, alega que “el transporte influye en los precios. Tenemos que alquilarlo a unos 700 pesos; la mayoría de las veces nos asociamos con otras personas para que salga más barato”.

Justo allí encontramos a la artemiseña Zoraida Muñiz, quien asegura es una lástima que ya no funcione como Mercado Agropecuario Estatal (MAE) el de la calle 35, entre 34 y 32, “donde había opciones al alcance de todos”.

Durante más de tres décadas, Margarita Pérez fue administradora del antiguo MAE de Las Cañas, ahora convertido en CNA, de la cual es presidenta. “Es un problema adquirir los productos”, sostiene.

“Antes los guajiros nos traían la mercancía, y después intervenía Acopio. Ahora los campesinos no vienen y tengo que comprarle a un intermediario, o alquilar un camión a 400 pesos e ir a El Trigal, porque no podemos alquilarlo a la Base de Transporte, pues sale más caro: lo ideal sería arrendarlo, pero no hemos tenido esa posibilidad”.

¿Cómo entender tales argumentos, si la CNA Agromercado La Victoria, de Bahía Honda, adquiere malanga a un precio razonable en Güira de Melena, en la CCS Antero Regalado, con tal de venderla a dos pesos a sus clientes?

Más allá de explicaciones que avalan una mejor o peor gestión, de por qué no acudir más a las cooperativas del territorio y de cómo abaratar los costos, lo cierto es que la población sigue siendo la más afectada.  

 

La Habana y Artemisa

Otra de las variantes que ha llamado la atención en los últimos tiempos radica en el arrendamiento de mercados en la Capital: 33 formas productivas atienden 67 de estos, para lo cual cuentan con 37 camiones.  

A fin de indagar en el tema, y acercarnos también a lo que sucede en los puntos de venta de la provincia, visitamos dos ccoperativas de avanzada, la CCSF Antero Regalado, del municipio Artemisa y la Frank País, de Güira de Melena.

La primera tiene contratado el 38 por ciento de sus producciones con la correspondiente Empresa Agropecuaria, “el 62 restante tenemos que salir a venderlo. Para eso existe la figura del comercializador, con la misión de buscar diferentes puntos. Además, tenemos seis mercados en la Capital y contratos con varias unidades”, puntualiza Osmany Cordero, el presidente.

Con tal de abastecer estos mercados, cubren un 80 por ciento de la demanda y el resto se lo compran a otras formas productivas. “Sucede con el melón, la piña y el pimiento; esta tierra no es idónea para esos cultivos. De la misma forma, nos compran otros productos a nosotros”.

También en la Capital ofertan entre 13 y 15 productos, y entre 10 y 12 en los dos puntos de venta de la provincia, pero afirma que los precios son los mismos en ambos sitios.

“La Habana nos exige más variedad, porque si las personas no encuentran lo que buscan en estos puntos, dónde van a hacerlo. No es igual en la provincia, donde hay muchas más posibilidades, al ser un territorio agrícola”, señala Raiza Díaz, la económica.   

“Los precios los determinan los costos. Se quiere que los productores vendan barato, pero los costos son bien altos, y de la demanda que hacemos no se nos entrega todo, sino un 40 por ciento de insumos. Los precios no solo tienen que bajar en la agricultura. En la asamblea de asociados se fijan en correspondencia con los centralizados, de modo que no existan tantas diferencias”, asevera.

Luis Betancourt, el vicepresidente, manifiesta que “nos golpea la limitación del combustible: el petróleo no viene diferenciado para la comercialización; le hacemos la demanda a la Empresa Agropecuaria, pero nos entregan en dependencia de lo que reciben”. 

Pablo Orlando Pérez, presidente de la CCSF Frank País, opina que “el sistema de comercialización tiene grandes ventajas. No he visto más abarrotes en el campo: hoy vamos lo mismo a Guantánamo que a Pinar del Río; mientras cumplamos con el contrato, no hay problema alguno.

“Es bueno que se abra la comercialización. Siempre habrá picos de cosecha, pero serán mínimos, pues las personas ya están preparadas para este sistema y se llevan los productos a todos lados”.

Poseen unos 50 contratos. A Acopio le entregan casi el 30 por ciento de las producciones; al turismo, el 20; e igual proporción va hacia diferentes entidades, la industria y otros Acopios; mientras, el 30 restante lo comercializan con otras provincias y unidades.

Tienen un punto de venta en Güira y un mercado en La Habana, en 19 y 48, Playa; en cada uno ofertan de 25 a 30 productos. En su municipio venden incluso guarapo.

“Los precios han bajado en la Capital: el tomate lo vendemos a dos, tres y cinco pesos, según la calidad, y la malanga a 1.50 y 3.50, en dependencia del tamaño.

“En Güira los precios son más bajos. Buscamos parceleros que producen pequeñas cantidades y tienen menos gastos; muchas veces, ellos llevan directamente la mercancía y, por tanto, no se consume combustible. El tomate está a uno, dos y tres pesos; y la malanga, a dos, 2.50 y tres pesos (la misma que cuesta 3.50 en La Habana). También a mayor producción, menores serán los precios.”

Este es un paso necesario en la actualización de nuestro modelo económico. Ahora la comercialización es más directa y los productos van del campo a la tarima, como aseguran muchos. Asimismo, la diversificación tiende a aumentar, al igual que las producciones.

No obstante, la insuficiente gestión, los costos de los insumos y el amplio margen comercial que insisten en obtener no pocos productores y vendedores, impiden la tan añorada disminución de los precios.

10:15 am.
- 21/04/2014 1 comentario | |

COMENTARIOS DE LA NOTICIA

Joel
- 06/01/2014 - 10:30
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La comercialización no puede entorpecer la llegada de los productos a los consumidores, mucho menos elevar los precios. Justamente, las expectativas apuntaban a que disminuirían: depende de la gestión, la exigencia y de que los vendedores se habitúen a no imponer un margen comercial tan grande a sus productos

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