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- 11/06/2018 1 comentario | | |

A capa y espada por la vida de un niño

Las madres salen complacidas. Elogian las condiciones y la atención maravillosa: siempre hay agua, la comida está buena, los médicos son muy preocupados y el personal muy atento, ayudan a bañar a los niños por la mañana
Aydelín Vázquez Mesa aydelin1987@gmail.com

De sitios tan diversos de la geografía artemiseña como El Calipso, en la ciudad capital, Rancho Alegre, en Caimito, y de Bauta, provienen Gabriela, Daumel, y Dairon. Diversas son también las edades de los tres: tres, cinco y un año y siete meses; mas, una misma causa los llevó a la sala de terapia del hospital guanajayense Comandante José Ramón Martínez: una neumonía con derrame pleural.

Los pequeños están ahora en mejores condiciones de salud, pero fue necesario realizar una pleurotomía en todos los casos. Las madres agradecen los cuidados a sus hijos, “la atención constante de los médicos”, y hablan de las buenas condiciones del lugar: el agua, la comida… y también la afabilidad.

Nuevo, pero frecuentado

Con más frecuencia de lo deseado, llegan a la sala personas aquejadas de similares padecimientos. Las afecciones respiratorias constituyen la causa principal de morbilidad, revela la doctora Hue Lídice Ramírez, jefa del servicio de Pediatría del centro.

La especialista en Medicina Intensiva y Emergencia Pediátrica, asume, junto a otros dos colegas, la mayor responsabilidad en el funcionamiento de la terapia. Cinco trabajadores de laboratorio clínico y 21 enfermeras completan el personal asistencial que vela con esmero por quienes llegan  allí.

“Disponemos de siete camas. Desde el inicio del servicio en enero, hemos realizado 92 ingresos”. Lamentablemente, no todos tienen un desenlace feliz. “Perdimos un niño de seis años con un sarcoma de próstata en estadio terminal, que estuvo siete días aquí; otro de tres meses de vida, con una cardiopatía, trasladado al Wiliam Soler, que tuvo varios ingresos; y una niña también de tres meses con una coagulopatía congénita, de pronóstico muy reservado, a quien se le presentó un sangrado intracraneal y se trasladó al Juan Manuel Márquez”.

Los pacientes proceden principalmente de Alquízar, Güira de Melena y San Antonio de los Baños, pues los municipios más al oeste cuentan con un servicio similar en el Hospital General Docente Comandante Pinares, en San Cristóbal.

Actualmente, la terapia del José Ramón Martínez está en una primera etapa de funcionamiento. “Atendemos a cuanto niño llegue, pero existen pautas para la permanencia, porque es un servicio nuevo; el personal está incompleto.

“El paciente con criterio de terapia ingresa y le brindamos el servicio requerido. Luego realizamos las coordinaciones y se traslada al hospital correspondiente, según la patología; por supuesto, siempre que su soporte vital y hemodinámico permita la transportación”.

A partir de julio, deberán aumentar a siete los especialistas, y cambiar los criterios de ingreso. Podrán atenderse también los menores de un año con requerimientos de ventilación, excepto los casos de politrauma, quemado, cirugía, cardiopatía y oncohematología.

Roger considera buenos los equipos, aunque le gustarían más

modernos, para mejorar el diagnóstico. Fotos: OTONIEL MÁRQUEZ

 

Laboratorio con todo

Cuatro técnicos en Análisis Clínico estudian las muestras de los pequeños en el laboratorio, supervisados por una licenciada en la especialidad. Ángel Roger Acanda, uno de ellos, asegura que cuenta con los equipos necesarios.

“El gasómetro es el más importante, porque mide gases y aniones . Igual contamos con un equipo de química (Spin lab), centrífuga, microscopio y abundante instrumental. Tampoco hemos tenido problemas con los reactivos y la cristalería”.

El joven recuerda el caso más difícil para diagnosticar. “Fue un paciente de 17 años con una sepsis generalizada. Actuamos según el protocolo, hasta definir un caso de VIH. Gracias a la correcta implementación de las normas de bioseguridad y epidemiológicas, no tuvimos que lamentar ningún incidente”.

La doctora Hue Lídice añade la trascendencia de la buena aplicación de las medidas de antisepsia establecidas para los servicios de terapia.

“Por todo eso, el niño se recuperó, pues el diagnóstico se realizó cuando su vida estaba totalmente comprometida. No hubo una infección asociada a los cuidados sanitarios”.

Aunque pocas, el resto de las largas estadías han sido causadas por neumonías complicadas, y una meningoencefalitis bacteriana. También brindan seguimiento a una paciente de 18 años, de Artemisa, la cual requiere ventilación mecánica asistida domiciliaria, aquejada del síndrome de  Klippel-Feil.

Ultiman detalles en el salón de cirugía. Fotos: OTONIEL MÁRQUEZ

 

Obras y empeño

Solo la parte constructiva de la sala ascendió a un costo de 904 000 pesos, según declaraciones de Carlos Martínez, administrador del hospital. La jefa del servicio de Pediatría asegura contar con el equipamiento completo, incluidos tres ventiladores (uno de alto flujo, antesala a la ventilación invasiva).

La brigada de Mantenimiento Constructivo de Guanajay ultima detalles en el salón de operaciones, en espera de los equipos médicos, así como en la sala de cirugía, remodelada en más de un 90 por ciento.

Ambas obras aumentarán el nivel de resolutividad del centro, de modo que la familia encontrará solución a sus padecimientos dentro de la propia instalación, apenas con el traslado de un servicio a otro.

Mientras, en la terapia ya cuentan con un colectivo afanado en defender a capa y espada a sus niños, con el sacrificio de turnos de 24 por 48 horas para los especialistas, que para la doctora Hue Lídice suelen extenderse, pues a veces sus días duran un poco más.