7:45 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | | |

En busca de la fruta ideal

En la Unidad Científico Tecnológica de Base Alquízar laboran para incrementar los frutales en Cuba
Rommell González Cabrera rommellgonzalez@gmail.com

De esta manera pudiéramos definir la cruzada que con pasión emprendieron, hace casi cinco décadas, los trabajadores de la Unidad Científico Tecnológica de Base Alquízar (UCTB), perteneciente al Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical.

Las frutas poseen gran cantidad de nutrientes y sustancias naturales altamente beneficiosas para la salud, razones —entre otras— por las cuales el Estado cubano creó las condiciones para desarrollar la fruticultura a pocos años del triunfo de la Revolución.

Y ganan espacio

“Existe mucho interés por los frutales en Cuba. Dos ejemplos son el programa de siembra de una hectárea de mamey en cada municipio, y el movimiento de las cien cooperativas de frutales”, dijo Caridad María Noriega, ingeniera química e investigadora auxiliar de la UCTB.

Son cinco las CCS artemiseñas integradas al Movimiento de Vanguardia Política Productivo de Frutales: Sierra Maestra y Antero Regalado, en el municipio Artemisa; Camilo Cienfuegos, en Güira de Melena; Álvaro Reynoso, en Alquízar; y la sancristobalense Carlos Concepción. La provincia avanza en esta misión, aseguró el especialista Juan Carlos Rivero.

“En septiembre de 2012 participé en un recorrido del Grupo Asesor de Frutales por San Antonio de los Baños, y apreciamos el crecimiento de las áreas plantadas de frutales, así como mayor conocimiento de los campesinos sobre el manejo tecnológico de los cultivos”.

Diferente situación existía en los tres municipios de Pinar del Río incorporados a la nueva provincia. Según David Zamora, ingeniero agrónomo al frente de la subdirección de Ciencia y Técnica de la UCTB, la colaboración con productores y el interés de estos permitieron el despegue.

¿Más en los mercados?

Para satisfacer la demanda del preciado alimento, no basta el interés de algunos productores por incrementar y diversificar sus plantaciones de frutales, tampoco la recuperación alcanzada hasta hoy. Precisa aplicar la ciencia. “Muchos desconocen nuestro centro, lo cual les impide adquirir material certificado y recibir la capacitación adecuada”, expone Noriega.

Rafael Jiménez, Doctor en Ciencias e investigador titular, agrega que les afecta la falta de transporte para el personal científico, y existe carencia de insumos para la atención cultural a las plantaciones de frutas.

Los especialistas de la UCTB laboran en la obtención de los llamados frutales de poca presencia, como el anón, la ciruela, chirimoya, rolínea, guanábana, granada y acerola. Pero los factores mencionados limitan la generalización de estas experiencias. Los mercados artemiseños adolecen de variedad de frutas, y las presentes muestran precios muy elevados. No aplicar la ciencia y la técnica a los cultivos incide negativamente en el desarrollo de un renglón del cual podría enorgullecerse una provincia privilegiada por la calidad de sus tierras.

Esta situación impide cumplir los lineamientos 134 y 195: el primero sobre la introducción sistemática y acelerada de los resultados de la ciencia, la innovación y la tecnología en los procesos productivos, el segundo referido a la reanimación de la actividad frutícola.

Futuro promisorio

La unidad tiene entre sus funciones la prestación de servicios científico-técnicos y la comercialización de subproductos de la investigación científica.

Por tal motivo, y en correspondencia con el Lineamiento 200, sobre el desarrollo de un sistema integral de capacitación en materia de agronomía, se prevé para este año la apertura de un centro nacional de capacitación en fruticultura, único de su tipo en Cuba.

Otras dos inversiones harán más fuerte a la UCTB: un Centro de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE), el cual dará respuesta a las necesidades de la provincia en los controles biológicos, y la recuperación del sistema de certificación de cítricos del país.

Esta última acción nos pondrá en mejores condiciones de cumplir el Lineamiento 195 sobre la reanimación de la actividad citrícola.

Experiencias a considerar

Olga Lidia López, con más de 30 años de labor en la UCTB, participa en la producción de plantas de fresas. Su dedicación al trabajo remite a un pensamiento de José Martí que deberían tener presente quienes trabajan la tierra. “Una fruta verde no se madura de un porrazo.” Requiere paciencia e inteligencia, añadió López.

Ella aconseja a quienes gustan cultivar fresas: preparar bien el suelo y prestar atención al riego. “En 2012 vendimos unos 30 000 estolones a empresas. Esperamos que la inserción de esta fruta en la agricultura urbana aumente su demanda.”

Olga adora su labor. Y no es la única. Juan Carlos Rivero atiende con igual diligencia las colecciones de dos familias: la Myrtaceae a la cual pertenece la guayaba, y la Passifloraceae, entre la que destaca el maracuyá.

Para Rivero, entre las experiencias más significativas está la aplicación de los resultados del mapa genético de la guayaba, investigación del Doctor Narciso Rodríguez.

“A partir del estudio obtuvimos 354 híbridos. De acuerdo con el porte bajo de la planta, la posibilidad de incrementar su número por hectárea y facilitar las actividades culturales y la cosecha, seleccionamos 25 de estos y los introducimos en la Empresa Citrícola de Ceballos”, explicó.

Los especialistas de la UCTB coinciden en que Artemisa reúne las condiciones para convertirse en gran productora de frutas. Urge implementar los resultados de la cruzada emprendida hace casi medio siglo por los trabajadores del centro; de esa manera, las frutas estarán al alcance de muchos más artemiseños.

7:45 pm.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

ESCRIBIR COMENTARIOS

*Los textos que aquí se publiquen representan la opinión de los internautas. No obstante el periódico se reserva el derecho de publicar aquellos comentarios que tengan palabras obscenas, ofensas o emitan criterios en contra de los principios de nuestra Revolución.
SECCIONES