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- 11/05/2017 0 comentarios | | |

Arte en tu cuerpo

El Gram Omi in memoriam tuvo el mérito de revelar la complicidad creador- receptor en un acuerdo tácito, en el cual corresponde al primero, dar forma a una idea que se patenta como arte vivo en el cuerpo; por tanto, el gremio lucha por su formación y profesionalidad, y este festival fue un tanto a favor de ese empeño.
Elena Milián Salaberri elenams18081966@gmail.com

La acuarela de un zunzún, el rostro de una joven, quizás un vikingo con todo y su barco, dejaron el frío boceto y se encarnaron en las pieles de jóvenes modelos confiados en la destreza de sus tatuadores, durante el I Festival Gran Omi in memoriam, con sede en San Cristóbal.
El homenaje al inglés Horace Ridler, conocido como El Hombre Cebra, y precursor de la modificación corporal, se unió a la intención de desestigmatizar el tatuaje conociéndolo, en una jornada transgresora, de más de casi seis horas a puro rock, al gusto de Switch, grupo local premiado en Cuerda Viva.
La idea de Yoan Veloz, un imprescindible en este arte, graduado de San Alejandro, hizo distinto el lobby del cine: tatuadores, modelos y público, protagonizaron un “viaje” en pos de nuevos tiempos. Allí no únicamente primó la intención de romper tabúes sino el hecho de lograrlo con un goce estético capaz de despertar celos -en el mejor sentido- por la pluralidad de la plástica joven en Cuba.
Asistieron creadores de La Habana, Candelaria, Los Palacios y el propio municipio de San Cristóbal, pero de seguro la lista crecerá en la próxima edición del evento, aún por determinarse si tendrá frecuencia anual o bienal.
Veloz, cuya página YoanTattoo tiene más de 16 000 seguidores en Facebook, y el reconocido Suleman Fuentes, distinguieron el jurado que tuvo a bien conferir el Gran Premio al sancristobalense Alberto Mercader, y la Mención al habanero Yoanly Enríquez.
“Conceptos como limpieza, dominio del color, claro-oscuros, hablan de la calidad en una arte validado no por su ingrediente crítico sino también por la belleza, que es efímero al morir con la propia persona e impone el desafío de depender en gran medida de la pigmentación de la piel y de la propia personalidad del modelo”, argumentó Yoan Veloz.
El Gram Omi in memoriam tuvo el mérito de revelar la complicidad creador- receptor en un acuerdo tácito, en el cual corresponde al primero, dar forma a una idea que se patenta como arte vivo en el cuerpo; por tanto, el gremio lucha por su formación y profesionalidad, y este festival fue un tanto a favor de ese empeño.
Entre los espectadores, el escritor Arturo Márquez, no tuvo a menos comentar mientras lamentaba ser ya maduro para tatuarse: “no puedo más que morir de envidia o arriesgarme”. La segunda opción es la más saludable.
 

I Festival Gran Omi in memoriam
I Festival Gran Omi in memoriam
11:45 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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