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- 27/08/2018 0 comentarios | | |

Ariel: artista, artesano, innovador

Desde un espacio reducido y bien aprovechado, el artista de la plástica da vida a su obra, imbricación de pintura y grabado, dentro del mágico mundo de la creación.
Aydelín Vázquez Mesa aydelin1987@gmail.com

En el sótano de una de las primeras viviendas de Las Terrazas construyó Ariel Gato su taller galería. Desde un espacio reducido y bien aprovechado, el artista de la plástica da vida a su obra, imbricación de pintura y grabado, dentro del mágico mundo de la creación.
Aunque no es terracero natal, llegó en 1994. “Nací en Los Palacios, vine a impartir clases de artes plásticas en la primaria, como servicio social. Aquí me casé y formé una familia.
“Estaba en tercer grado cuando mi papá me llevó a la Casa de Cultura, porque en vez de atender las Matemáticas, tenía las libretas llenas de dibujos. En cuarto, entré a la Escuela Vocacional de Arte Raúl Sánchez, de Pinar del Río y me gradué de Grabado en la ENA, 1994.

Una vez en Las Terrazas
“Impartí clases a niños, y salieron varios que viven hoy de su trabajo: Anet, Henry Alomá, Fernando Paredes. Al concluir el servicio social, me hicieron un taller de cerámica y trabajé con los pequeños que tenían inclinaciones y potencial. Los enseñé a tallar madera.
“El trabajo con barro se detuvo pues el horno que había traído desde Candelaria consumía mucha electricidad, eran los años de la Revolución Energética en el país, y las autoridades locales no me apoyaron.
“Entonces me inscribí en el Registro Provincial del Creador, en Pinar del Río; soy artista independiente y comencé a comercializar mi trabajo, abonando un 30 por ciento (%) al Complejo.

¿Cómo surge Galería Ariel?
“No hice más cerámica, era grabador pero no tenía materiales. Recordé que en la ENA en 1992, pleno Período Especial, los profesores para suplir la falta de papel, reciclaban. Y empecé a hacer linografía, con flora y fauna local, no había nada conceptual entonces.
“Hice mis máquinas: tosco y prensa criolla, una máquina para macerar, y mi propio papel. Le añadí elementos naturales como pétalos de flores, cáscara de almácigo, pelos de maíz y otros. Nada de química: el rosado lo hago con remolacha, el medio verde con caña brava, el azul con el material de envases de manzana. Me apoyó la Academia de Ciencias.
“Cuando los niños terminan con las libretas me las traen, y reciclo montones. A ese tipo de papel le añado pelo de oso- un limo de la presa, planta invasora-, y obtengo un papel más ecológico: con el cual hago agendas, sobres y dentro de esos comercializo reproducciones de mi obra en grabado.
“Claro, encontré el soporte para mi obra. No pienso hacer otra cosa que no sea grabado. Como dicen la mayoría de los turistas: es un 'artista artesano', pongo mi obra en función de una artesanía. No todo el mundo puede llevarse un original, la mayoría me quedo con ellos. El grabado tiene la posibilidad de hacer reproducciones.
“Mi trabajo es totalmente naturalista y figurativo. No me atrae la abstracción. La influencia del entorno es palpable: hago las aves, las flores locales, aunque también hay muchas figuras humanas en mi obra. Tengo cosas conceptuales, pero no emergen de la naturaleza”.
En cuanto a las técnicas de grabado, Ariel apuesta por la litografía, calcografía, linografía, xilografía y la serigrafía, la más comercial. En las reproducciones expuestas en su galería puede apreciarse el nivel de detalle que alcanzan sus grabados, al punto de rozar con la fotografía. Resaltan las ilustraciones hechas para el libro Los cafetales franceses en la Sierra del Rosario (1790-1850), junto al pintor Léster Campa.
Sitios capitalinos como el Pabellón Cuba y el Palacio de los Capitanes Generales han mostrado su obra, más su terruño natal, los salones de artes plásticas de la ciudad de Pinar del Río, y Candelaria. La exposición Con los pies en la tierra, marcó un hito en su carrera.
“Nunca había hecho una exposición grande. La hice en la galería de la Casa de Cultura Arturo Regueiro, en Pinar del Río. Constaba de 42 obras de pintura y grabado, de más de un metro”.
Entre las piezas destacaban  Adán y Eva, Metamorfosis, Melancolía y Amanecer. “Desde un apartado paraje al norte de la geografía pinareña realiza con sus xilograbados y pinturas enlaces libres y dialécticos en los que él participa con clara consciencia de que forma parte de la más joven vanguardia artística en Vueltabajo”, reseñó entonces el Licenciado Heriberto Acanda Ramos.
Durante una visita a su taller, Ariel nos explica en la práctica el proceso creativo, desde la fabricación del papel que le sirve de soporte hasta los grabados expuestos en la galería, listos para comercializar. Y mientras los muestra con sano orgullo, es posible sopesar la validez del artista, envuelto ahora en varias pinturas.

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- 21/04/2014 0 comentarios | |

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