Febrero 5, 2018 - 9:45am
- 05/02/2018 0 comentarios | | |

Ancianos en un club feliz

TAI-CHI, CHARLAS, ATENCIÓN MÉDICA, BAILES, CUMPLEAÑOS COLECTIVOS… Y FERVOR HACIA SU PROFESORA MAYRA, EN EL CLUB DE LA ALEGRÍA
Miguel Terry Valdespino nadiemebusca@yahoo.com

Para mí resulta inevitable, al hablar de la vejez, recordar una canción del argentino Alberto Cortez donde narra cada una de las desventuras y tropiezos que van apareciendo en el camino del hombre cuando, un día cualquiera, descubre que se ha convertido en un anciano.

Pero, inevitablemente, la vejez es símbolo de que se ha vivido, a diferencia de otros seres humanos, quienes, por desgracia, cerraron con demasiada prisa el paréntesis final de su paso por la Tierra.

Por eso la vejez puede reportar también inmensos momentos de placer, tal como sucede en el Club de la Alegría, en Caimito, conducido por la profesora Mayra González. Con edades comprendidas entre los 65 y 87 años, sus 48 miembros (43 mujeres y 5 hombres) han descubierto en las bondades del ejercicio físico y la intercomunicación personal, un modo mejor de enfrentar la existencia cotidiana.

Si un joven puede salir en busca de experiencias y aventuras a cualquier hora y en lugares difíciles y distantes, porque sus energías se lo permiten, un anciano presenta otras características y requiere, por tanto, de un modo más flemático para enfrentar su camino cotidiano, así como precisa de constantes afectos, preocupaciones (y ocupaciones) para mantener en forma su estado físico y emocional.

De lunes a viernes, en el patio de la panadería La Isla, se reúnen estos ancianos con su profesora, por la cual demuestran un fervor incontenible, y a la cual esperaron impacientemente cuando partió a cumplir misión internacionalista en Venezuela.

En este patio practican ejercicios físicos muy influenciados por la técnica del Tai-Chi. Conversan allí, y en otros espacios, sobre diversos temas sociales, reciben atención médica para tenerles bajo control la diabetes, la hipertensión, los problemas cardiovasculares…, organizan bailes y cumpleaños colectivos…

El último viernes de cada mes, en el Museo Municipal, le dan vida a una Peña sobre la historia de Caimito o sobre ancianos con una trayectoria digna de resaltar.

 

Hablan los protagonistas

Josefa Dagmara Sosa Pons asegura que el ejercicio físico la alivia considerablemente. “Si por un motivo u otro dejas de hacer ejercicios, comienzas a ponerte rígida. Lo que se perdió en el camino ya no se recupera, pero lo que tenemos aún, debemos tratar de mantenerlo”.

Con dolencias y malestares de todo tipo, Esteban Héctor Prieto Morales, un hombre con mucha historia a pesar de su fi gura muy delgada, llegó al Club de la Alegría, y poco a poco se le han ido apaciguando, después de cumplir rigurosamente los ejercicios que le dicta

Mayra, a la que califica de “mujer con mucha ética y dulzura”.

María Riquenes es fundadora del Club y esperó dos años, hasta tanto Mayra no retornara de Venezuela, para volver a incorporarse a los trajines de este. “No quise estar en otro que no fuera el de Mayra”, afirmó de manera tajante.

Dueño de una voz potentísima, razón por la cual lo llaman El Benny de Caimito, Dagoberto Amador es la pura caballerosidad y un asiduo colaborador de este Club, siempre que lo llaman a interpretar las más variadas piezas del repertorio criollo, principalmente los viejos éxitos del Benny.

Cuando se le pregunta por las razones de su perenne contribución, revela el bienestar disfrutado en cada una de sus actuaciones en el Club, donde el respeto y la camaradería son siempre los principales protagonistas de cada encuentro.

Por su parte, Elda Álvarez Pino, escritora varias veces galardonada y débil visual, elogia la técnica empleada por Mayra, pues esta no hace los ejercicios frente al grupo… y listo, sino que describe la acción a llevar a cabo en cada uno de estos, facilidad que le permite a Elda, a pesar de sus limitaciones en la vista, poder seguir perfectamente cada una de las instrucciones de su profesora.

“La vejez es la más terrible de las dictaduras”, cantó el argentino Alberto Cortez. Pero la vida, ahora, mañana y siempre, a pesar de achaques y malestares, es el mejor regalo que se nos da. Ser anciano no impide ver lo hermosa que en realidad la vida es. El Club de la Alegría lo piensa así, y yo, al ver el regocijo y la energía renovada de sus integrantes, comparto su filosofía.

Febrero 5, 2018 - 9:45am
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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