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- 28/05/2015 0 comentarios | | |

El amor también vence al miedo

Existen 24 mil 903 diabéticos en la provincia, el 20 por ciento de la población. Quedan muchas personas a las cuales mostrar la fórmula del amor para vencer el miedo a la diabetes: la ciencia les ayuda a enfrentarla
Varios Autores digital@artemisa.cip.cu

Por Arlenis Duarte Diego y Joel Mayor Lorán

Cada 30 segundos un habitante del planeta pierde una extremidad a causa de la diabetes. La enfermedad debería de infundir más respeto, conducir a que las personas cambien su estilo de vida, pero la mayor parte ni están bien informados ni acuden en busca de ayuda: en el Centro de Atención y Educación al Diabético, ubicado en Bauta, se empeñan en transformar ese panorama.

“He aprendido más en dos días que en 15 años”, manifiesta el paciente Raúl Milián, sobre las conferencias y consultas recibidas al ingresar en esa prestigiosa institución.

Conocimiento y buen trato

Mediante la remisión del consultorio del médico de la familia, del hospital, las consultas de atención integral al diabético, o de manera informal, de toda la provincia cada semana ingresan en el Centro 20 pacientes con el nivel de glucosa en sangre descompensado, a causa del estrés o una dieta inadecuada.

Un equipo integrado por un especialista en Medicina Interna, podólogo, psicóloga, angiólogo, nefróloga, dietista… y otros médicos, enfermeros y técnicos, no solo se dedica a resolver su urgencia de salud, sino a enseñar cómo el estilo de vida puede garantizarles no volver a ese estado.

Aunque hace casi dos años no cuentan con un especialista en endocrinología, consideran que el colectivo está suficientemente preparado a fin de cubrir la ausencia de este, incluso dos especialistas en Medicina General Integral (MGI) cursaron diplomados.

“Participar en el Congreso de Aterosclerosis y Diabetes Mellitus en el Palacio de Convenciones, en 2014, nos permitió comprobar que no existen grandes distancias; al contrario, estamos actualizados respecto a cuanto se hace en las naciones industrializadas”, afirma Yenisei Hernández, Máster en Psicología de la Salud.

La optometrista Idalmis Murgado muestra el moderno equipamiento del cual disponen, pues justo en ese inmueble radica la consulta provincial de retina. “Entre las primeras afecciones que ocasiona la diabetes se hallan la pérdida de visión y las hemorragias oculares”.

Asimismo, la insuficiencia renal y el pie de diabético sobresalen entre los principales perjuicios. Por eso, desde el 12 junio de 2014, una enfermera especializada aplica el Heberprot-P, con excelentes resultados entre 267 pacientes.

“El mejor tratamiento consiste en la dieta, el estilo de vida saludable, realizar ejercicio físico, la disciplina en el uso de los medicamentos, el autocontrol y la educación”, subraya Arlene Pasín, la directora.

Pero nuestra visita no se debió solo a la competencia del personal que labora en esta institución, sino a las opiniones favorables sobre su calidez humana.

“Aquí la disciplina va de la mano del buen trato”. “Gracias por llevar tan alto la valía de sus títulos”. “Se respira profesionalidad en mayúsculas, pues todos los días encontramos el mismo amor, la misma sonrisa y el alto conocimiento para orientar y guiar”, les recuerdan los pacientes desde un diploma que imprimieron para ellos.

“Llevamos intrínseco el humanismo de la Medicina. Entender su sentir y atenderlos bien es importante para su calidad de vida. Además, resulta alentador percibir los cambios en su conducta”, sostiene el especialista en Medicina Interna Mauricel Ortega, jefe de Asistencia Médica.

Una atención maravillosa

“¡Ojalá pudiera quedarme una semana más! Las conferencias son magníficas, y la atención es maravillosa, desde los médicos hasta quienes trabajan en el comedor. Pregunten a los demás; todos tienen igual criterio. Te chequean. Te enseñan. Son muy profesionales. Encima, la comida es muy buena y está bien elaborada”, asegura Raúl Milián, paciente que procede de Guanajay.

Evelyn Pérez, de La Habana, acudió a Bauta porque le hablaron sobre el Centro. “No hay quien no te ofrezca una mano, comenzando por los trabajadores. Antes me portaba mal, conscientemente; ya no puedo seguir así. Aquí son muy claros; no para que cojas miedo, sino para que entiendas”.

Flavia Surí descubrió hace apenas semanas que es diabética. “No lo imaginé, con 22 años, pero el glucómetro no miente. Por una feliz coincidencia, el doctor Mauricel estaba de guardia en el hospital de Artemisa. Y llegué a este lugar donde hasta la pantrista te trata bien.

“Cierto, me deprimí, porque —como mi abuela es diabética— sé los riesgos y consecuencias. Sin embargo, me enseñaron a vivir
con una enfermedad que ni siquiera se fija en cuántos años tienes; todo el mundo debe cuidarse: comemos mucha chatarra. Ya me siento mejor y con ánimos para el futuro, incluso estoy convenciendo a una vecina para que venga”.

Muchas son las historias de esta institución que nació en 2010, y acumula más de 180 semanas de cursos, de viernes a viernes en el combate a los hábitos tóxicos, doblemente riesgosos para los diabéticos.

No obstante, este colectivo tenaz y afectuoso no se conforma con lo logrado; quieren llegar hasta las áreas de salud en los municipios, a vencer el desconocimiento, a preparar a los médicos de la familia, a buscar a quienes no acuden donde ellos (sobre todo desde San Antonio de los Baños, Alquízar y Güira de Melena).

Existen 24 mil 903 diabéticos en la provincia, el 20 por ciento de la población. Quedan muchas personas a las cuales mostrar la fórmula del amor para vencer el miedo a la diabetes: la ciencia les ayuda a enfrentarla.

10:15 am.
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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